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Ciclismo

El Rutométro | Una mala noticia

Dos corredores del Illes Balears Arabay, en el Tour de Eslovaquia 2025

Dos corredores del Illes Balears Arabay, en el Tour de Eslovaquia 2025 / @IBalearsArabay

Fernando Gilet

Fernando Gilet

Palma

La noticia del cierre del Illes Balears Arabay es una triste noticia para el ciclismo mallorquín y español, con especial mención para los ciclistas que tenían en este proyecto la pasarela más realizable para alcanzar el sueño, que tantos esfuerzos y sacrificios exige.

Un sueño que encabezaba el patrón y empresario cafetero de éxito, Toni Vallcaneras. El llorità era la mente pensante y el corazón latente de esta aventura.

Cuando el sueño de muchos parlanchines irrumpió en el escenario convertido en realidad, fueron muchos los que dudaron de su futuro. Sin embargo, el empeño personal, el ingenio y la astucia de un hombre que tiene al esfuerzo como santo y seña de su vida, logró vencer la resistencia de un mundo hostil y rudo, y convencer a los incrédulos y socios institucionales, llamados a ser indispensables para la consolidación de la aventura.

El ciclismo de segunda es de una austeridad solemne. La apariencia se viste y calza como el de primera. Sin embargo, de puertas adentro, sobrevive con más pena que esfuerzo, que haberlo haylo y a destajo. El ciclismo modesto apenas sale por la televisión. Y si hoy no se te ve en la caja tonta, no importas. No existes.

Correr en carreras regionales en un mundo que solo cree en la fantasía quimérica y en el retorno financiero, no vende. Si detrás no hay una fe que mueve montañas y unas instituciones crédulas, el sueño tarde o temprano termina por evaporarse o convertirse en una pesadilla.

Vallcaneras ha preferido despertar, pagar, y no alargar una agonía con final conocido e indeseado. Es una noticia triste para el ciclismo español. Es un golpe de realidad para muchos jóvenes ciclistas mallorquines que veían en el Illes Balears Arabay un futuro no imposible.

Tendrán que pasar algunas generaciones de mallorquines para que vuelva a aparecer un romántico que decida emprender un equipo ciclista, antes que comprarse un yate o construirse una mansión para después vendérsela a un no residente.

Salvo que Vallcaneras encuentre lo que se le ha negado. No olvidemos que el ciclismo es un deporte de pundonor y tesón.

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