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Polideportivo

Juegos Olímpicos y Mundiales de fútbol, lejos del impacto económico

Un estudio internacional sobre los dos grandes eventos deportivos con participación de la UIB, cofirmado por la profesora Maria Santana, concluye que los beneficios son moderados, temporales y desiguales

Maria Santana Gallego, profesora del Departamento de Economía Aplicada de la UIB y coautora del estudio

Maria Santana Gallego, profesora del Departamento de Economía Aplicada de la UIB y coautora del estudio / A.Costa/UIB

Palma

Los grandes eventos deportivos, como los Juegos Olímpicos o un Mundial de fútbol, no son la máquina de hacer dinero que a menudo se promete. Así lo concluye un estudio internacional en el que ha participado la profesora Maria Santana Gallego, del Departamento de Economía Aplicada de la Universitat de les Illes Balears (UIB), que analiza el impacto real de estas competiciones en la economía de los países anfitriones.

La investigación, publicada en la revista científica Tourism Management, analiza datos de 147 países entre 1991 y 2023 que han organizado unos Juegos Olímpicos de verano o una Copa Mundial de Fútbol masculina. El estudio se centra en tres indicadores: la llegada de turistas internacionales, el producto interior bruto (PIB) per cápita y el empleo en el sector servicios, con el objetivo de comprobar si existe un cambio significativo antes y después del evento.

Las conclusiones rebajan de forma clara las grandes expectativas que suelen acompañar a estas candidaturas. Según el trabajo, los efectos positivos existen, pero son moderados, temporales y no se distribuyen de forma homogénea entre la población.

En el caso de los Juegos Olímpicos, los países anfitriones registran de media un aumento del PIB por habitante y una ligera mejora del empleo en servicios, especialmente en los años previos a la celebración. En el Mundial de fútbol, el impacto sobre el PIB es menor, aunque se detecta un incremento del empleo en hostelería, comercio y otros servicios directamente vinculados al torneo, en gran parte de carácter temporal.

El estudio también cuestiona una de las promesas más habituales: el impulso turístico. En los Juegos Olímpicos se observa un aumento de las llegadas internacionales antes del evento, pero después se produce una caída que los autores relacionan con la subida de precios y la saturación de infraestructuras. En el Mundial, no se aprecian incrementos claros de turistas antes ni después del campeonato, más allá de los aficionados que viajan específicamente para asistir a los partidos.

Metodología

Otra aportación relevante del trabajo es la metodología empleada. En lugar de comparar únicamente a los países anfitriones con el resto del mundo, los investigadores utilizan grupos de control formados por países que también presentaron candidatura o que tienen características económicas similares. Además, tienen en cuenta no solo el periodo del evento, sino también la fase de anticipación, desde que se anuncia la sede hasta su celebración.

Para Maria Santana Gallego, la principal conclusión es que los beneficios de estos grandes eventos «no son automáticos ni están garantizados» y dependen de la planificación y de la estrategia adoptada para aprovechar la visibilidad internacional y evitar una «resaca» económica.

El estudio advierte de riesgos como la inflación, los sobrecostes o las infraestructuras infrautilizadas, que pueden reducir el atractivo turístico y comprometer la rentabilidad de la operación.

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