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Tenis

Un año sin Rafa Nadal

El mallorquín vive una nueva realidad más familiar y empresarial tras retirarse de las pistas

Ha quedado claro que el tenis lo necesita más a él, que él la raqueta

Rafa Nadal mira el vídeo homenaje que le dedicaron en su último partido en Málaga.

Rafa Nadal mira el vídeo homenaje que le dedicaron en su último partido en Málaga. / EFE

Palma

Rafel Nadal (1986) no echa de menos el tenis. Este miércoles se cumple un año de su último partido y la realidad es que el deporte de la raqueta necesita más al manacorí que él regresar a las pistas. El mallorquín es golfista, empresario y padre por partida doble. Ocupa su tiempo en lo que quiere. Recibe homenajes allá por donde va y disfruta alejado de la sobreexigencia del deporte profesional por primera vez en su vida. Doce meses después de su retirada hay una conclusión clara: ha dejado más vacío de lo que él siente.

Empezó y acabó en la Copa Davis de la misma manera: perdiendo. El único ganador catorce veces de Roland Garros cayó, representando a España, ante el neerlandés Van de Zandschulp (actual número 77 del ranking), que ya ha pasado a la historia, por un doble 6-4 en apenas 1 hora y 53 minutos en el Palacio de los Deportes José María Martín Carpena de Málaga. Al acabar, el público coreó su nombre, pero fue un final muy descafeinado para uno de los mejores deportistas nacionales de la historia. Aunque es cierto que si España hubiera ganado los siguientes dos enfrentamientos se hubiera metido en las semifinales de la Copa Davis y hubiera podido jugar, al menos, una vez más. Es el lamento de no haber estado a la altura. Cuando el manacorí se marchó de la pista tuvo la confirmación, que reconoció públicamente, de que ya no podía seguir jugando: «La decisión no me corresponde a mí, pero si fuera el capitán pondría a otro jugador [si España se hubiera clasificado]. Quizás la decisión fácil sea cambiarme por Bautista», señaló en rueda de prensa.

A partir de allí, el tenis y Rafel Nadal comenzaron una nueva etapa. El mundo de la raqueta está sobredimensionando la rivalidad Sinner-Alcaraz para que el negocio siga su rueda antes de la retirada del mejor tenista de la historia, Novak Djokovic, porque el presente de la raqueta es mucho peor que hace unos años. La siguiente fórmula que han encontrado es oficializar el décimo Masters 1000 en Arabia Saudí a partir de 2028 para que el rendimiento económico no caiga. Mientras que el manacorí se marchó de las pistas para dejar de sufrir el calvario de lesiones que arrastraba, además de poder seguir explotando su figura para continuar inaugurando academias en Oriente Medio. En eso coinciden.

Más lejos, mejor homenajes

Este año se ha confirmado una evidencia dolorosa: cuanto más lejos de Mallorca, mejor es el homenaje. España se rindió a París por segunda vez en apenas unos meses. Primero en los Juegos Olímpicos y después cuando se disputó la primera edición de Roland Garros tras su retirada. Los galos demostraron que saben emocionar mejor que nadie porque Nadal también es historia francesa, algo que desde España tiene un doble significado: satisface que honren a una figura nacional, pero al mismo tiempo se reconoce en silencio que lo han homenajeado mejor allí que aquí. Y eso duele.

Precisamente, después de ese reconocimiento, siguió el torneo desde la distancia. «No ha significado nada. Os engañaría si os dijera otra cosa. No tengo la sensación de que me gustaría estar allí. No. Viví el torneo como un espectador más, con la ilusión de ver un lugar que ha sido muy importante dentro de mi vida deportiva y disfrutando del tenis sin más. Esta es mi nueva realidad. Sin pensar más allá de todo eso», explicó el manacorí antes de enfrentarse en junio al primer hoyo en The Battle of Stars en Pula Golf, un torneo solidario en el que todo lo recaudado fue destinado a la lucha contra la ELA y la Esclerosis Múltiple.

Su nueva vida

Porque esta es su nueva vida. Disfruta de lo que le gusta sin dejar de ganar dinero ni privarse de lo que le hace feliz. Fue el primer tenista que entendió que su figura como deportista debía ser la misma que la empresarial. Su empresa es él. O mejor dicho: los valores que mostró en las pistas de todo el mundo son su principal reclamo comercial. Y allí hay más dinero. De hecho, su holding consiguió un beneficio de 94,1 millones de euros al vender casi la mitad de su academia en 2023 al fondo de inversión de capital privado GPF. Contrasta con el capital que ganó en premios a lo largo de su carrera: 134.946.100 dólares después de levantar 92 títulos ATP.

Nadal tiene el retiro dorado que cualquier humano desearía. Le puede dedicar tiempo a la paternidad, juega a golf, disfruta de sus hobbys, de pasar tiempo en casa, ver al Real Madrid en el Bernabéu junto a Florentino Pérez y viajar por todo el mundo sin importarle el precio. Además, a cada lugar al que va le agasajan. Nadal es más ejemplo ahora que antes. Algo que ha disfrutado en su primer año de retirada después de constantes sacrificios en el tenis. Ahora sí, Nadal tiene tiempo para saborear todo lo conseguido.

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