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Fútbol

¿Una liga estrellada?

Olmo trata de de regatear a un defensor del Celta.

Olmo trata de de regatear a un defensor del Celta. / Lavandeira | EFE

Bernat Jofre i Bonet

Bernat Jofre i Bonet

Se ha disputado poco más de la cuarta parte correspondiente a la temporada 2025-2026 de la Primera División de fútbol masculino. Pese a la premura -faltan aún muchos puntos por disputar- es muy probable que podamos aventurar un resultado de la clasificación, sin equivocarnos de mucho. Tanto por la lucha por el título como por las plazas de Champions, europeas y descenso. La pelota es caprichosa y aún falta la ventana de fichajes de invierno, que el buen entendido en balompié sabe que a veces depara alguna que otra agradable sorpresa. Recuerden a Edgar Davids, ese holandés que proporcionó un título de Liga a un Barcelona realmente menguante. Pero visto lo visto, servidor no cree que el mercado invernal nos acabe ofreciendo mirlos blancos como el gafudo neerlandés.

Ahora bien, antes de todo, una apreciación meramente técnica: el fútbol español —mejor dicho, el que se juega en la Liga de Fútbol Profesional— ha cambiado en comparación al que podía gozar el telespectador hasta no hace tanto. Hoy en día es raro ver una diana de falta directa desde más allá de la media luna del área. O disparos a puerta en jugada, desde media y larga distancia. El «tiki-taka» de Cruyff y Guardiola ha (casi) acabado con la raza de los «cañoneros». Esos normalmente centrocampistas de corte tan físico como técnico —Michel, Bernd Schuster, Alexander Mostovoi, cuando lo requería, Julen Guerrero— que no tenían ningún reparo en ensayar el tiro desde más de veinte o treinta metros de la portería. Hoy en día, los entrenadores insisten en hilvanar controles infinitos, con ataques posicionales y excesiva utilización de las bandas como apoyo. La cuestión —eso es lo que parece— es entrar con el esférico controlado dentro del marco rival. No ocurre lo mismo en Europa, donde se deciden encuentros gracias a zapatazos de altura.

De la «Liga de las Estrellas» hemos pasado a la «Liga del Sueño». Porque muy pocas sorpresas nos va a deparar: centrocampismo y doble línea de defensas como regla general, aperturas en horizontal y poco espacio para la imaginación del deportista. Si el lector o la lectora hace memoria, cada vez se ven menos equipos practicando el juego vertical. Así como los testarazos en plancha o las voleas: suertes cada vez más escasas de ver. Mucho raseo y juego al pie: artistas con sentido de la perspectiva y centro largo, «rara avis» del rectángulo de juego. Cuando según qué joven periodista «descubre» a Cubarsí o Arda Güler como algo extraordinario, los que empezamos a peinar canas nos acordamos de Maldini, el imperial Zidane y, por encima de todos, el gran Matthäus. Por no citar a esa gran generación de jugadores brasileños y argentinos que entre mediados de los años 70 del pasado siglo y la primera del presente inundaron de lejanas asistencias los estadios europeos.

Es por ello —la previsibilidad de lo que se puede ver en las canchas de balompié nacionales— que no va a ser muy difícil aventurar una clasificación.

Lucha por el titulo: FC Barcelona y Real Madrid

Puestos de Champions: Betis, Villarreal, Atlético de Madrid y quizás Athletic de Bilbao pugnen por acompañar al segundo clasificado.

Conférence y Europe League: Espanyol, Athletic y probablemente Getafe o Alavés acaben en una pomada de dos o tres puntos para las últimas —dependerá del campeón de Copa— plazas europeas.

Pugna por el descenso: Girona, Mallorca, Real Sociedad, Oviedo, Levante, Celta, Sevilla y… Valencia. Tiene cierto sentido: dos recién ascendidos y los históricos de la categoría con menos inversión en nuevos fichajes durante la pasada ventana de verano.

Campeón de Copa: Athletic, Barcelona, Real Madrid y Atlético de Madrid suelen copar las semifinales. Otro equipo al cual le agrada mucho la competición es el Betis.

Algún lector podría pensar si hay razón para disputar la Liga si parece que el bacalao está vendido, especialmente el que se refiere al de la disputa por el título y el de los puestos de Champions. Coincidiría con él: quien firma sigue con emoción la lucha por el descenso a Segunda, las categorías inferiores de la Liga de Fútbol Profesional, el fútbol base —hay canales digitales para todos los gustos— y la Premier inglesa.

¿Cuándo se equilibrará la competición española? Cuando los derechos de televisión se repartan más equitativamente que hasta ahora. O lo que es lo mismo: cuando Real Madrid y Barcelona dejen de tener el casi monopolio de los mismos.

Entonces podremos aspirar a recuperar una Liga de las Estrellas. Mientras tanto , la sospecha generalizada es que hace mucho tiempo que se ha estrellado.

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