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Ciclismo

El Rutómetro de Fernando Gilet: Ya lo sabíamos

Mavi García, en el podio de Ruanda.

Mavi García, en el podio de Ruanda. / RFEC

Fernando Gilet

Fernando Gilet

Palma

Lo volvió a hacer. Pogacar fraguó su segundo arcoíris donde estaba escrito que lo haría. Lo habitual en este portento. Hace unos años, en la víspera de la Strade Bianche, se permitió el lujo de anunciar que atacaría en el Monte Santa Marie; dicho, hecho y a la saca la carrera del «sterrato».

También era empedrado el Kimihurura, selectivo repecho africano que enterró las opciones del ambicioso Ayuso. Los adoquines se le dan muy bien al esloveno. El traqueteo del manillar, la rugosidad irregular del firme acelera las pulsaciones. Es entonces cuando el rugido de su motor supera al rival de turno. Ayuso fue su última víctima. Las opciones del español morían con la dignidad de estar en un mano a mano con el compañero de equipo que en unos meses dejará de serlo. Un anuncio de lo que nos espera la temporada próxima.

En Kigali, Pogacar impuso su ley. Se comentaba que llegaba cansado. Solo él lo sabe. De lo que no está cansado es de ganar. Por primera vez, un ciclista dobla Tour de Francia y Campeonato del Mundo. La posibilidad de igualar a Fausto Coppi la tiene a su alcance en dos semanas con el que sería su quinto monumento en Lombardía.

La selección española femenina cosechó los triunfos y éxitos perseguidos desde los tiempos de Somarriba. Mavi García alcanzó el cenit de su carrera. A su dedicación. A su entrega. Ahora sí. La mayor satisfacción personal de la mallorquina era visible. Lo ha conseguido. Llegó tarde al ciclismo. Nadie sabrá de lo que hubiera sido capaz de hacerlo con diez años menos. Sin embargo, es indiferente. La raza de Mavi ha hecho historia. Kigali confirmó al mundo lo que nosotros ya sabíamos.

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