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Investigación

Los cabezazos en el fútbol pueden elevar el riesgo de demencia

Un estudio dirigido por un neurólogo valenciano alerta de lo frecuente que son los golpes en la cabeza en la liga española y de sus consecuencias a largo plazo

Jugadores de Real Madrid y Atlético disputan un balón aéreo. EFE

El Barça ataca. Sergio Ramos salta para despejar el balón que Griezmann ha colgado en el área pero en el salto, golpea con la cabeza el codo de Luis Suárez que intentaba rematar el esférico. Ramos cae el suelo aturdido. No ha perdido el conocimiento pero los asistentes lo sacan a banda. A los pocos minutos se reincorpora al juego. Aquí no ha pasado nada. ¿O sí? Para el valenciano Enrique Noé, neurólogo y director de investigación en Irenea, Instituto de Rehabilitación Neurológica de Vithas, esta escena esconde uno de los peligros del deporte rey: las subconmociones cerebrales que sufren los jugadores durante el cuerpo a cuerpo que "se entienden como lances del juego y las vemos como algo normal, pero no lo son".

Puede que en un primer momento no sean tan llamativas ni alarmantes como una conmoción cerebral que deja al jugador inconsciente y tendido sobre el césped pero estos pequeños traumatismos craneoencefálicos, que lo son aunque leves, "pueden ser igual de graves o más que los que son más graves y llamativos si hay repetición", advierte el neurólogo valenciano, secretario de la asociación Internacional de Daño Cerebral.

Para llamar la atención sobre lo frecuentes que son estos eventos y alertar de las consecuencias que pueden tener a largo plazo, Noé encabezó un estudio realizado en Irenea para el que siguió los 38 partidos de Liga del Real Madrid en la temporada 2019-2020. Las conclusiones (que presentó en la XXXIX Reunión de la Sociedad Valenciana de Neurología que se celebró en mayo en València), no dejan lugar a dudas: el estudio identifica 61 impactos como subconmociones cerebrales que afectaron a 15 de los 26 jugadores del Real Madrid, casi el 60% de la plantilla.

Los defensas, los más perjudicados

El estudio detalla cómo los defensas son los jugadores que más las sufrieron, por delante de los delanteros, y lo más habitual es que se produzcan en un duelo aéreo por el balón, en el área pequeña y por el impacto de la cabeza de un jugador con el brazo de otro. El dónde reciben el golpe los futbolistas también importa. Según el estudio de Enrique Noé (en el que participaron también otros seis profesionales de rehabilitación neurológica de Irenea) los golpes se los llevan en la frente y la nariz o en la parte trasera de la cabeza, en la zona parieto-occipital.

"Las conmociones son traumatismos craneoencefálicos leves y son los más comunes pero también hay grados", explica el experto. Desde la que produce pérdida de conocimiento hasta las subconmociones de los cabezazos en el fútbol y que no dejan unos síntomas alarmantes, "quizá un mínimo mareo o desorientación, tan poco que incluso los propios jugadores no quieren abandonar el juego" pero que sumados en el tiempo "pueden provocar incluso cambios en la estructura del cerebro" que pueden dar lugar a la aparición de problemas cognitivos, de comportamiento o incluso adelantar enfermedades neurodegenerativas como la demencia", advierte.

Ni el propio jugador les da, muchas veces, importancia. Pero tampoco los equipos de asistencia médica. El estudio del neurólogo incide también en este aspecto. Ni siquiera se pita falta en el 45,9% de los casos y ni siquiera se detiene el juego en el 32, %, se apunta en el estudio. El neurólogo remata: "El protocolo fija que la valoración del estado del jugador debe estar entre los 10 y los 15 minutos pero el tiempo medio en los 61 que registramos fue de 80 segundos".

Más riesgo de demencia entre los futbolistas suecos

Lo que pueden suponer, a largo plazo, esta acumulación de pequeños golpes en la cabeza para los jugadores profesionales no es (todavía) motivo de debate en la liga española pero sí lo es en otras del resto del mundo. Ahí están los múltiples estudios que ya existen en la NFL, la liga profesional de fútbol americano pero también en ligas europeas como la Premier (fútbol inglés) o la Allsvenskan, la de fútbol sueca. En el país nórdico "se ha hecho incluso un estudio epidemiológico a jugadores profesionales de las últimas décadas en el que se ha visto que, comparándolos con población de su misma edad, los jugadores tenían mayor riesgo de demencia o de enfermedades neurodegenerativas, en concreto el doble de riesgo. Todos menos los porteros", apunta el neurólogo.

En España se está lejos todavía de tener estos estudios pero según Enrique Noé "vamos retrasados pero va a llegar. El deporte rey tiene 150 años de vida y realmente no son muchas generaciones, pero vamos a ver cómo van a aparecer problemas entre los jugadores que han estado a mayor nivel en los últimos años". Podrían ser desde pequeños problemas de atención, memoria, de pérdida de rapidez en procesar cosas a problemas conductuales "como mayor rigidez en la interacción con los otros, mayor irritabilidad" o ya derivar en demencias.

El estudio no pretende, según Noé, buscar cambios en la Liga Profesional pero sí llamar la atención sobre los potenciales peligros y que se tomen medidas, como ya se ha hecho en otros países sobre todo en las categorías inferiores, cuando el fútbol y estos "lances del juego" afectan a niños. "En algunos países ya han tomado medidas. Cuando más tiempo retrasemos la exposición de los cerebros de los niños a estos eventos (y cuanto más pequeños son más vulnerables), mejor porque del efecto acumulativo, no hay duda". Final del partido.

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