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Un talento precoz

Laia Font, un salto al futuro de la gimnasia

El estreno de la deportista de Gironella de 16 años, en la Copa del Mundo, no pudo ser más prometedor: a dos décimas del podio

Laia Font, en una reciente imagen. RFEG

Desde hace años, existe la convicción en la Escola de Gimnàstica Egiba, en El Congost de Manresa, que cuentan en el club con un talento precoz. De esos que aparecen muy de vez en cuando y conviene seguir con atención. No ha hecho falta esperar mucho para comprobar todo lo bueno que podía intuirse en el camino. En el arranque de la Copa del Mundo, esta pasada semana en Cottbus (Alemania), en la que era su primera aparición internacional con la selección absoluta, Laura Font (Gironella, 2007) rindió a un excelente nivel a sus 16 años y se quedó a tan solo dos décimas de la medalla de bronce en la prueba de salto, que fue para un mito del deporte, la uzbeca Oksana Chusovitina, de 47 años, con ocho apariciones en citas olímpicas (13,016).

“Fue una experiencia espectacular, que sin duda volvería a repetir”, reconoce la propia Laia. “Era su estreno en la Primera División y no sabíamos cómo reaccionaría”, explica Xavi Casimiro, su entrenador en el Egiba, que también forma parte del cuerpo técnico de la Federación y de la selección que dirige Lucía Guisado. “Pero no se asustó para nada. Al cuarto puesto en salto sumó el noveno en suelo, donde fue la primera reserva. Si hubiera afinado un poco más, podría haber entrado. Aunque es muy joven, creo que puede contar para el equipo español”, remarca el técnico.

En una temporada repleta de retos importantes, como el Europeo en Turquía en abril y después el Mundial de Amberes (29 de octubre al 6 de noviembre), donde se pondrán en juego nueve plazas de equipo para los Juegos de París 2024, su irrupción en Cottbus no deja de ser ilusionante y otra muestra de la calidad que ya apuntó en categoria júnior (cuarta en salto y sexto en paralelas en el Europeo).

«Con ella no hay que tener prisa, pero lo tiene todo para llegar a los más alto”, cuenta Casimiro, cuando se le recuerdan otros nombres importantes en la gimnasia artística como el de la balear Elena Gómez, campeona del mundo en 2002, o el de la madrileña Patricia Moreno, que fue bronce olímpico en Atenas 2004. “La gente cree que es muy talentosa y currante. Pero además es muy ambiciosa y muy buena competidora”, remarca sobre Laia, a la que considera una gimnasta completa, muy válida para el concurso completo y que se maneja bien tanto en saltos, como en suelo, barra o asimétricas. “¿París puede ser una opción? No es lo que le tocaría. Pero si llega, será algo que le caerá del cielo”, asegura el técnico, que cree que el peso del equipo ahora recae en Ana Pérez, Alba Petisco o Roxana Popa.

La gimnasia tiene un componente familiar para Laia Font. Fue su hermana Carla, cuatro años mayor, la que la introdujo en el deporte después de probar otros como la natación y el patinaje. “Mi hermana lo hacía y yo también quise probarlo. Una de las cosas que me gustó es que es un deporte muy competitivo”, desvelaba en un documental que puede encontrarse en Youtube con las dos hermanas como protagonistas, en el que Laia explica que empezó en la gimnasia en Gironella y desde los 5 años e entrena en Manresa, cerca de seis horas diarias de lunes a sábado, con en el domingo como único día festivo. “Dedicamos muchas horas, pero eso no supone ningún sacrificio, porque es algo que nos gusta. Cuando era más pequeñita, prefería ir a entrenar que irme al parque a jugar con mis amigos”, asegura.

“Tengo ganas de aumentar la dificultad para tener ejercicios aún más competitivos”, remarca la propia Laia a este diario, en una muestra de ambición, convertida una de las pocas gimnastas que no se ha trasladado a Madrid, donde trabajan la mayoría de componentes de la selección española, aunque Xavi Casimiro lo considera un plus beneficioso porque les permite mantenerse en un entorno familiar y no cambiar sus hábitos. “Casi todas las gimnastas están en la Blume”, aclara el técnico del Egiba. “Pero nosotros como club estamos satisfechos de que nuestras gimnastas, tanto Laia como Lorena Medina, que ahora está en universidad, quieran quedarse en casa y no añadir más sacrificios a una vida que ya de por sí es muy exigente”.

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