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Diario de Mallorca

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Tenis

Nadal, del pleno del Grand Slam al viacrucis de lesiones

El mallorquín ha alternado sus éxitos deportivos con una veintena de contratiempos

Las lesiones de Rafa Nadal. Ramon Curto

«¿Lograr el Grand Slam? Es una locura. Me conformaría con jugar los cuatro», decía Rafel Nadal tras ganar Roland Garros. Estaba en mitad del camino para conseguirlo al haber ganado también el Open de Australia, pero el dolor en el pie izquierdo le impedía ni pensar esa posibilidad cuando marchó de París.

El nuevo tratamiento de radiofrecuencia pulsátil de dos sesiones al que se sometió alivió sus molestias para jugar en Wimbledon. Las posibilidades de ganar el tercer Grand Slam del año eran pequeñas. El sorteo del cuadro tampoco animaba demasiado con duros rivales en el camino como Marin Cilic, Felix Auger-Aliassime o Mario Berrettini. «Nos conformábamos con poder competir después del tratamiento», decía Francis Roig, su entrenador.

El objetivo era intentar llegar a la segunda semana. Pero como dice Nadal, «en deporte las cosas cambian de un día para otro». Y eso sucedió. El covid-19 apartó a Cilic y Berrettini, el cuadro se abrió para el tenista balear y se coló en la ansiada segunda semana. «Dadas las circunstancias podemos estar contentos. Ahora sí creo que Rafa está entre los favoritos, aunque Djokovic es el gran desafío», decía el técnico catalán antes del partido con Fritz.

La opción de ganar Wimbledon cogía fuerza en la cabeza de Nadal. «Me sentía jugar a un nivel alto, con opciones de luchar por el título», desveló tras anunciar su retirada por la lesión en el músculo abdominal que acabó con sus ilusiones, aunque no impidió que ganara a Fritz. El tenista estadounidense debió maldecir aún más su suerte tras conocer 24 horas después que Nadal renunciaba a jugar las semifinales ante Nick Kyrgios.

Nadal ha odiado siempre retirarse y aún se lo pensó mucho antes de tirar la toalla. Se probó en la pista. Habló con todo su equipo y finalmente entendió que la lesión podría agravarse. «Incluso si hubiera ganado en semifinales, ¿cómo habría estado el domingo? No quiero salir ahí y no ser competitivo, por respeto a mí mismo, y para no empeorar las cosas aún más», dijo Nadal.

«Ahora que el pie está un pelín mejor, más controlado y puedo disfrutar del tenis, no podía arriesgar con una lesión que me obligase a estar varios meses parado. Eso sería muy duro para mí», apuntó con resignación el campeón de 22 grandes, que esta tarde puede ver reducida a un título su diferencia con Djokovic si el serbio derrota a Kyrgios y conquista su séptimo Wimbledon.

Las lesiones de Rafa Nadal. Ramon Curto

Retiradas en Grand Slam

Desde que se lesionó en el codo en 2003, ya hace casi 20 años, Nadal ha compartido sus éxitos deportivos con una veintena de lesiones (ver gráfico). Muchas dudas. En especial las sufridas en los Grand Slams. «Ni cagando me retiro, estoy en cuartos», decía en 2011 en el Open de Australia donde se enfrentaba a David Ferrer. Aguantó y perdió. Pero en cuatro ocasiones, además de este año en Wimbledon, Nadal ha dicho adiós a un Grand Slam.

 La primera fue en Melbourne en 2010, por la rodilla cuando se retiró ante Murray. En Roland Garros 2016, por su muñeca izquierda, en tercera ronda ante Granollers. Aunque el año más aciago fue en 2018. Primero en Australia en cuartos de final ante Cilic por rotura muscular y meses después en el Abierto de Estados Unidos, en semifinales ante Del Potro, por culpa de la rodilla.

En Wimbledon se ha llevado otro duro revés. La «locura» que decía en París de conseguir el Grand Slam, que empezaba a tener en mente, se ha esfumado de un plumazo. Nadal debe hacer ahora borrón y cuenta nueva para tratar de recomponerse. «No he pensado en que dejo de ganar los cuatro grandes este año, sino en mi felicidad, mi trabajo diario y mi salud futura», recalca.

El abandono de Wimbledon «duele y mucho» pero su cabeza ya está pensando en la recuperación de su abdominal y preparar el Masters 1.000 de Montreal (7 de agosto), el inicio de la gira de pista dura que ha de llevarle al Abierto de Estados Unidos. «Es mucho mejor perder que lesionarse», decía en Barcelona para pasar una revisión. «Me preocupa más el pie que el abdominal», recalcó antes de tomarse un descanso obligado y «mirar hacia adelante».

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