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Diario de Mallorca

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Los 'play-offs' de la NBA

Jayson Tatum, el MVP que devolvió a los Celtics a la final de la NBA

El alero de 24 años se instala en el estrellato en Boston, donde muchos lo ven como el nuevo Larry Bird

Tatum, con la muñequera con el 24 en homenaje a Kobe, lanza a canasta en el séptimo partido de Miami. EFE

El trofeo Larry Bird al MVP de la final del Este en la NBA, que se entregaba este año por vez primera, ya tiene dueño. Y no puede ser más premonitoria la elección: Jayson Tatum, la estrella indiscutible de Boston, en quien muchos ven al sucesor del legendario jugador de Indiana.

 

Su actuación en el decisivo séptimo partido de la serie frente a los Miami Heat volvió a estar a un nivel excepcional (26 puntos, 10 rebotes, 6 asistencias). Para muchos fue el principal responsable de la victoria por 96-100 y de devolver, 12 años después, a los Celtics a una final de la NBA, donde se encontrarán con los Warriors de Steph Curry a partir del jueves, al mejor de siete partidos.

 

“Es el jugador que nos ha empujado durante la temporada”, admitió el entrenador de los Celtics, Ime Udoka. “Se le puso mucha responsabilidad sobre sus hombros y ha cumplido. Está en el mejor quinteto de la temporada. Se merece todos los elogios y solo tiene 24 años, está aún muy lejos de su techo”.

En el partido decisivo, Tatum rompió algunas de las reglas no escritas en Boston, al lucir una muñequera con los colores de los Lakers y el número 24 en un significativo recuerdo a su gran ídolo, Kobe Bryant, al que tuvo de mentor. “Todos saben cuanto significaba para mí. Es mi ídolo y jugador favorito. Quería tener algo para mostrarle en el partido más importante de mi carrera. Y funcionó”, dijo.

A nadie le sorprende la elección de Tatum (Saint Louis, Missouri, 3/3/98), un alero de 2,03, de prodigiosa muñeca y brazos largos, ya que desde sus primeros pasos fue dejando muestras de su enorme talento. Un solo año en la universidad, en los Blue Devils de Duke a las órdenes de Mike Krzyzewski le bastó para confirmar que estaba preparado para dar el salto a la NBA. Y los Celtics no dejaron pasar la oportunidad y lo escogieron en la tercera posición del ‘draft’ del 2017.

 

Madre soltera

Pero pocos conocen el largo y también tortuoso camino hacia la cima que ha tenido que recorrer Tatum, padre soltero de un niño de cuatro años (Jayson Tatum jr) para consolidarse en el estrellato de la Liga y que llevó a los Celtics a renovarle el contrato a finales del 2020 y ofrecerle el máximo por cinco temporadas (hasta 2026): 195 millones de dólares.

 El sacrificio de su madre, Brandy Cole, para sacarle adelante como madre soltera, con solo 19 años, tuvo mucho que ver a la hora de forjar el carácter de Jayson. Su padre, Justin Tatum, jugador de baloncesto, intentó forjar su carrera fuera de EEUU, saltando de un país a otro. De vez en cuando, pasaba a ver a su hijo. En ocasiones, el dinero que solía enviar no llegaba. 

Brandy crió a Jason, a veces en condiciones precarias, mientras estudiaba derecho en la Universidad de Saint Louis y lo apoyó siempre en su propósito de ser profesional. “Creo que vas a tener que cambiar tus sueños, elige una profesión más realista”, le dijo un día su maestra cuando le preguntó que querría ser de mayor. Brandy fue a la escuela para hablar con ella. “Le dije que no era apropiado que le dijera que había algo que no podía conseguir, más cuando en casa vivíamos diciendo que cualquier sueño es posible”.

Jayson nunca desfalleció. Se levantaba a las 5.30 y se iba a entrenar antes de ir a clase, como explicó su entrenador en secundaria, Frank Bennett en la web The Bleacher Report. “Yo llegaba a las 6.30 y él ya estaba allí desde las 5.45 o las 6. Lo más impactante es que lo hacía cada día. Así era él. Trabajaba y trabajaba”.

 

Su salto deportivo se produjo cuando su padre, ya retirado como jugador, volvió a casa para ser entrenador formativo. Su entorno también forjó su deseo. Su primo, Tyronn Lue, actual entrenador de los Clippers, llegó a jugar en la NBA 11 temporadas y ganó dos anillos con los Lakers. Su padrino, Larry Hughes, íntimo amigo de su padre, jugó también once temporadas, dos al lado de Lebron James en Cleveland. Entrenó a las órdenes de Drew Hanlen, como Andrew Wiggins o Zach LaVine. Y con 16 años pasó por la academia de Kevin Durant. Todo sin descanso, fuera lo que fuera, para alcanzar un sueño, que ha acabado por hacerse realidad.

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