Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Minuto 91

Atlético Baleares, mal en el campo, peor en los despachos

El movimiento a la desesperada del director deportivo Patrick Messow, con el cambio de entrenador por el secretario técnico en la última jornada, es de traca

La policía controla a los aficionados del Liverpool, en la final de la Liga de Campeones. YOAN VALAT

El Atlético Baleares ha rizado el rizo del despropósito en un final de temporada esperpéntico, tanto en el terreno de juego como en los despachos. En el campo, el equipo no ha respondido a las expectativas. Se le exigía al menos clasificarse para el play off de ascenso y lamentablemente se ha quedado fuera con un juego errático y feo para el espectador, que en las últimas jornadas, intuyéndose lo peor, ha desertado de las gradas del Estadi Balear. En los despachos se ha hecho igual o peor. El eterno, pese a su juventud, director deportivo Patrick Messow, se supone que obedeciendo órdenes de arriba, ha tomado decisiones sorprendentes. Al final de la temporada pasada destituyó al entrenador Jordi Roger para nombrarle secretario técnico y sustituirle por su segundo, Xavi Calm. El catalán empieza la temporada y, el pasado mes de marzo, es echado y se pone en su lugar a Eloy Jiménez. Y, a falta de una jornada, con prácticamente todo perdido, se cargan al manchego y vuelve el secretario técnico al banquillo para conseguir una victoria estéril en la última jornada. De traca.

Pésima imagen de la UEFA.

Un espectáculo de primerísimo nivel como es la final de la Liga de Campeones, que ven millones de personas en todo el mundo, empezó con 37 minutos de retraso por culpa de la UEFA y de su presidente, Aleksander Ceferin, que, en una evidente falta de organización, no previó que miles de aficionados ingleses bloquearan los accesos al estadio donde jugaban el Real Madrid y el Liverpool. Para suerte de Ceferin, nada puede con el fútbol, que puede con todo. La imagen que dio el sábado el fútbol europeo fue para llorar.

 

El mejor fue Courtois.

Nada que decir de la conquista de la decimocuarta Champions del Real Madrid. Enhorabuena al campeón. Y eso pese a que, por cuarta vez consecutiva, estuvo a merced de su rival, el sábado el Liverpool. Previamente el PSG, Chelsea y Manchester City. En todos estos partidos el mejor fue Courtois, monumental bajo los palos, y el auténtico artífice de que el Real Madrid sea de nuevo campeón de Europa. Y, además, elegido con justicia el mejor jugador de la final lo que indica, para quien no la haya visto, quién dominó el partido.

Desprecio a la final de Copa femenina.

Hasta que muchas de las virtudes que adornan la organización de las competiciones masculinas de fútbol no se trasladen a las femeninas, no habrá nada que hacer en cuanto a la tan ansiada igualdad. No la hay. Y si no, basta ver la final de la Copa de la Reina entre el Barcelona y el Sporting de Huelva (dicho sea de paso, 6-1 para el equipo de Mariona Caldentey, Patri Guijarro y Cata Coll). Un partido de la importancia de una final de Copa no puede jugarse a las 11.30 de la mañana con un calor sofocante ni en un campo con capacidad para apenas cinco mil espectadores. La pretendida igualdad debería empezar por la reina Letizia. Así como su marido asiste cada año a la final masculina, debería hacer lo mismo ella con la femenina. De la misma manera que no nos imaginamos que a la gran final masculina no asista el presidente de la Federación Española. Pues ayer no estuvo -regresaba de París- y fue el vicepresidente quien hizo entrega del trofeo a las campeonas. Todo muy triste.

Compartir el artículo

stats