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Diario de Mallorca

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Dopaje en los Juegos de Invierno

Hace 20 años Mühlegg se convirtió en 'Juanito, el tramposo'

El esquiador de fondo, nacido en Alemania, fue nacionalizado español y ganó tres medallas de oro en Salt Lake City 2002, antes de dar positivo por EPO

Johann Mülegg, en los Juegos Olímpicos de Salt Lake City.

Costó Dios y ayuda conseguir una entrevista con Johann Mühlegg a los pocos meses de haberse convertido, ahora hace 20 años, en el protagonista de una de las peores películas de terror con el dopaje filmadas en unos Juegos Olímpicos de Invierno. En esa época no existían todavía las video conferencias y, cuando no era posible una reunión personal, solo había la posibilidad de una llamada telefónica tradicional. Mühlegg, en su discreto castellano, trataba de responder las preguntas del periodista, en presencia de su abogado español, que no pudo evitar en el Tribunal de Arbitraje Deportio (TAS), en Suiza, la retirada de las tres medallas de oro que ‘Juanito’ consiguió para la delegación española.

A cada pregunta referida a su dopaje, cuando por fin el fondista nacido en Alemania se puso el auricular del teléfono en la oreja, solo se obtenía como respuesta “esto no procede”, como si un juez retirara cada vez la palabra al fiscal. La entrevista resultó ser un fiasco pero Mühlegg ya había pasado de ser ‘Juanito de España’ a ‘Juanito el tramposo’, el deportista expulsado del equipo nacional de Alemania y que fue fichado por España, sin hacer muchas investigaciones, para que se cubriera de oro en los Juegos Olímpicos de Salt Lake City, lo que Mühlegg cumplió, tres veces, pero gracias a los productos prohibidos y más concretamente a la EPO.

Hace 20 años el Gobierno de España de la época divulgaba la frase hecha famosa por su presidente, José María Aznar, de “España va bien”, donde se defendía el milagro económico de Rodrigo Rato, luego encarcelado. Eran los tiempos en los que Aznar presumía de sus habilidades con el esquí de fondo, en un país con nula nómina de grandes figuras en este deporte.

Hace 20 años Johann Mühlegg, hoy con 51 años y viviendo en Brasil, sin pisar el país que le dio la nacionalidad y cuyo himno escuchó tres veces en Salt Lake City, dio positivo por EPO en el control antidopaje que se le practicó tras ganar el tercer oro olímpico, en la prueba de los 50 kilómetros clásicos.

Circunstancias de la vida... fue el investigador barcelonés Jordi Segura, como responsable del laboratorio antidopaje de los Juegos Olímpicos de 2002, quien certificó el dopaje de ‘Juanito’. Horas antes el esquiador de fondo había presumido de medallas, había ocupado todas las portadas y hasta lo habían comparado con los grandes mitos del deporte español.

Tapado por la capucha

La siguiente imagen retrató a un Mühlegg, avergonzado, que tapaba su cara con la capucha del chándal de la selección española, que se escondía y que proclamaba su inocencia diciendo que él solo hacía uso de la terapia que le daba una curandera portuguesa que colaboraba en su equipo. 'Juanito' formaba parte de la federación murciana de esquí (comunidad en la que no hay una sola estación) y en Salt Lake City vivió en una cabaña, al margen del resto de olímpicos españoles. En 2004 escribió un libro donde proclamó que nunca se había dopado conscientemente. En 2009, a los siete años de su escándalo, lo admitió.

En 2006 trató de volver al equipo olímpico español para regresar a los Juegos, en Turín 2006. Su candidatura fue rechazada. En Madrid había otro Gobierno y otro presidente, de Aznar a José Luis Rodríguez Zapatero. Eran los años en que comenzaba a tomarse en serio la lucha contra el dopaje, solo unos meses antes de que la Guardia Civil detuviera en un hotel de la capital española a Eufemiano Fuente para desarticular su trama dopante, que afecto principalmente a ciclistas (aunque no fueron los únicos deportistas), y que se bautizó como la operación Puerto.

Por aquel entonces Mühlegg había cambiado las tablas del esquí de fondo por la de sürf para disfrutar de las olas brasileñas, pero el daño ya estaba hecho. Una mancha enorme por un fichaje que nunca se contrastó.

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