O blanco o negro. No hay cabida para el gris. Esta tarde, a las 18:30 horas en el Pazo Provincial dos Deportes de Lugo, comenzará un partido, Río Breogán-Palmer Alma Mediterránea Palma, que es una auténtica final; no para el equipo que gane, que obtendrá billete para semifinales y continuará inmerso en la lucha hacia la ACB, pero sí para el que pierda, que verá finalizada su actuación en la actual temporada.

Ambos llegan al enfrentamiento de hoy empatados, después de haber ganado cada uno su partido como local. Hace una semana los breoganistas vencieron por 87-72 y el miércoles los inmobiliarios, después de prórroga, por 88-81.

Varios son los factores que se pueden valorar antes del trascendental partido y que pueden utilizarse como argumentos a favor de unos o de otros. Por una parte, el equipo entrenado por Diego Epifanio sigue teniendo colgado el cartel de favorito porque dispone de una plantilla de calidad, extensa, experimentada, diseñada para ascender, que en la primera fase de la liga regular ejerció de equipo sólido, que ha vencido a los mallorquines en tres de los cuatro encuentros en los que se han enfrentado y que juegan en su cancha con el apoyo de los 1.500 aficionados que conforman la ruidosa ‘marea celeste’.

En su contra emergen las incógnitas del estado físico de su buque insignia, Kevin Larsen, y de cómo gestionará la presión que supone ser el gran favorito al ascenso desde principio de temporada y para el que ser eliminado en cuartos supondría un fracaso estrepitoso.

Por otra parte, el Palmer cuenta como dato que invita al optimismo la victoria del miércoles pasado, el ser un equipo de rachas y poder remontar o sentenciar un encuentro en pocos minutos, así como el haber superado todas las expectativas que se crearon al confeccionar la plantilla. Pero en su debe hay que reseñar que compite básicamente sólo con siete jugadores, que pocos conocen lo que significa jugar partidos como el de hoy y que, al ser un equipo capaz de lo mejor, también lo es de lo peor.

El Breogán intentará que los jugadores franquicia del Palmer, Harrell y Kullamäe, no anoten con facilidad. Un porcentaje elevado de la anotación de los hombres de negro recae en ellos.

Y también buscará que los palmesanos no corran, no jueguen en transición, porque se sienten cómodos y son muy peligrosos. Quieren extender a los 40 minutos la buena defensa que exhibieron en el tercer cuarto del primer partido de la serie y hacer valer su superioridad en la pintura.

Los inmobiliarios tienen que ser más que nunca ellos mismos, aprovechar las cualidades de una filosofía de juego que les ha llevado hasta aquí, atrevidos, osados, descarados; no tener lagunas de concentración, que en ocasiones les han penalizado; aprovechar la inteligencia y el buen conocimiento del juego de jugadores como Jawara y Díaz… En definitiva, para optar a la victoria tendrán que jugar rozando su mejor nivel.

Los mallorquines no podrán contar con Álex Rivas, que se lesionó en el primer partido y está pendiente de pruebas médicas que evalúen el alcance de sus molestias. En los lucenses persiste la incógnita del tobillo de Larsen.

El Palmer Palma buscará en Lugo sorprender y alargar el sueño de un ascenso que hasta la fecha era utópico.