«Djokovic está muy obsesionado con los récords, mi enfoque es otro», decía Rafel Nadal en una entrevista en el periódico británico Metro. El tenista mallorquín valoraba así la distinta motivación que le lleva de seguir jugando al tenis, comparada a la de su máximo rival en la persecución de los máximos récords posibles en su carrera. El objetivo de superar el récord de los 20 Grand Slams que comparte con Roger Federer, dice Nadal, que no le obsesiona y que sigue jugando al tenis por otras razones.

«Soy muy ambicioso, pero la mía es una ambición saludable. Soy feliz jugando a tenis y claro que quiero ganar más Grand Slam, pero mi ambición es muy distinta a la de Novak», decía Nadal en la entrevista. Novak Djokovic no tardó en responder al mallorquín. «Rafa tiene derecho a opinar de lo que sea. En esta ocasión ha hablado de los récords. Personalmente no siento que me obsesione con nada en esta vida. Simplemente siento que es pasión y deseo enorme de seguir creciendo como tenista», valoró en la conferencia de prensa que el tenista serbio dio en el torneo de Belgrado, donde jugará esta semana como preparación para Roland Garros, el siguiente ‘grande’ que entra en escena tras el Open de Australia.

«Nunca me ha costado decir que quiero romper el récord de Grand Slams o alcanzar un objetivo determinado. No es malo. Desde que era pequeño no temía a la hora expresar mis objetivos: quería ser número uno del mundo y ganar Grand Slams. Por supuesto, esos objetivos están creciendo y cuando consigues uno ya tienes ganas de conseguir otro. Ese es el camino, como el que tiene Rafa», respondió convencido el número 1 mundial, en ese pulso que mantiene con Nadal fuera de las pistas y con opiniones muy diversas.

Y Nadal puede pasearse...

En el pasillo de acceso a la zona de jugadores cientos de aficionados se agolpaban hace un par de años para ver la salida de Rafel Nadal, pedirle autógrafos o fotografiarle, cuando iba a entrenarse protegido por varios miembros de seguridad. Este lunes, la imagen era muy distinta.

El 11 veces campeón del torneo salió del entrenamiento sin ningún agobio e incluso durante un buen rato, con su raquetero a hombros, pudo pararse a ver el partido de dobles que, en la pista número 2, estaban jugando Pablo Carreño y Carlos Alcaraz, como si fuese un tenista más. Nadie se acercó a él para hacerse un ‘selfie’ o pedirle un autógrafo. Estuvo solo un buen rato y, cuando quiso, se marchó tranquilamente. Una imagen imposible de ver si no fuese por las normas de protocolo por el coronavirus que han limitado el acceso al recinto en esta 68 edición del torneo barcelonés.

Rafel Nadal, en Barcelona.

En años anteriores las instalaciones del RCT Barcelona estaban desbordadas de gente y era complicado moverse o acceder a la pista desde el primer día. En la última edición acudieron al evento durante la semana 92.130 personas. Todo es muy distinto. Este año la gran grada de mecanotubo que podía albergar a más de 8.000 personas ha quedado reducida a una grada de 3.000 plazas que envuelve la central Rafael Nadal para acoger, según las normas de seguridad, a los 1.000 espectadores por día que permite el protocolo de sanidad del Procicat.

‘Glamour’ de incógnito

El ‘village’ donde años anteriores los patrocinadores recibían a sus invitados y por donde se paseaban famosos, deportistas y políticos ha quedado reducido a una zona de ‘hospitality’ de acceso privado con tres zonas de restaurante de una capacidad límite de 280 plazas, repartidas en dos turnos para las comidas. El ‘glamour’ este año es de incógnito. Los jugadores ya están acostumbrados a la situación. «Todo es muy complicado y evidentemente no es lo que querríamos. No llevamos ni media temporada y la gente está desesperada, pero es lo que toca», asegura Feliciano López, que sabe de primera mano las dificultades de organización que supone esta situación, como director del Mútua Open de Madrid, que se disputará dentro de dos semanas «con un 30% de aforo», asegura el veterano tenista. Como la mayoría de jugadores, Feliciano López se aloja en el Hotel Melià, que ha abierto las puertas solo para alojar a los participantes del torneo, familias, técnicos, árbitros y personal de la organización. Todos ellos están obligados a pasar un test PCR cada 72 horas. En el caso de los jugadores que se alojan en sus domicilios, como Nadal, el control es cada 48 horas. Todos asumen los inconvenientes. «Podemos estar contentos por organizar el torneo. En noviembre cuando decidimos tomar un mínimo riesgo y hacerlo teníamos peores escenarios como suspenderlo o hacerlo sin público», asegura Jordi Cambra, presidente del RCT Barcelona.

La suspensión de la edición del 2020 tuvo una repercusión económica que el club pudo asumir gracias a su salud económica, pero otro año de vacío habría sido un golpe duro. En un año bueno la facturación del torneo rondaba los 10 millones de euros, según fuentes externas. «Los números saldrán», subraya Cambra.

Godó

El once veces ganador del Barcelona Open-Conde de Godó, Rafel Nadal, se estrena hoy en segunda ronda contra el bielorruso Illya Ivashka, procedente de la fase previa. El partido se jugará no antes de las 16:00 horas, y se podrá ver por Teledeporte y por Movistar Deportes. Por su parte, Jaume Munar jugará, no antes de las 12:30, ante Stéfanos Tsitsipas.