El Palmer Palma no deja de sorprender. Ayer domingo jugó un partido ante el Liberbank Oviedo de los que, como reza el dicho, hacen afición. Cuando en el minuto 24 perdía de 19 (30-49), pocos podían imaginar que acabaría consumando una remontada que se fraguó en el último período. En este último cuarto emergieron los dos protagonistas estelares de la mañana, Kristian Kullamäe y Ronnie Harrell, que anotaron 26 de los 30 puntos de su equipo. Y la remontada se consumó a falta de 4 segundos - primera vez en todo el partido que los locales se ponían por delante en el marcador -, cuando el estonio anotó los tres tiros libres después de recibir una personal de tiro desde 6,75 y cuando el electrónico señalaba un 77-77. 

El partido presentó dos caras antagónicas. Una, la de los primeros treinta minutos de partido, que estuvo controlada por un conjunto asturiano que dio muestras de ser un gran equipo y se mostró superior, que impuso su músculo y su defensa y que no permitió a los inmobiliarios que se sintieran cómodos en el parqué. Y la otra, la de los últimos diez, en la que aparecieron Harrell y Kullamäe para descontrolar a un Oviedo que se vio impotente para parar la hemorragia que los dos jugones del Palma le estaban ocasionando

El partido comenzó con un Brown incisivo, que anotó los 5 primeros puntos de su equipo y con un Norelia, el mejor de los visitantes, abonado al espectáculo. A falta de 4:31, con el marcador 6-17, Pau Tomàs se vio obligado a pedir minuto para detener la sangría, ordenar las ideas y equilibrar al equipo con la entrada de Díaz y de Kullamäe. Lo consiguió y se pasó a un 13-19 a falta de 1:46. Dos triples de Frey y de Oluyitan en el último segundo devolvieron la superioridad a los visitantes (14-25), mejores en defensa y acertados en ataque.

En el segundo episodio los de Ciutat mejoraron su consistencia defensiva, que permitió mermar la anotación carbayona, pero seguían con problemas de fluidez ofensiva. Cuando los ovetenses, faltando algo más de siete minutos, mandaban por 15-29, apareció Jawara - el mejor de este cuarto - quien, con 6 puntos consecutivos, impidió que los de Natxo Lezkano rompieran el partido. Se llegó al descanso con un 28-39.

El intermedio sirvió para que los dos equipos impusieran sus fortalezas ofensivas y se mejorara la anotación del período anterior. Los locales intentaron dificultar la dirección ofensiva ovetense emparejando a Harrell y a Diego Rivas, jugadores de gran envergadura, sobre sus bases, Speigth y Frey, pero los asturianos seguían comandando y a falta de 6 minutos consiguieron la máxima diferencia, +19. Jacobo Díaz, que anotó sus 2 primeros puntos cuando restaban algo más de 5 minutos y Raffington sostuvieron a su equipo y rebajaron la diferencia a 13 (50-63).

Y el último cuarto dio paso a una película nueva, totalmente diferente. Los locales, sin nada que perder, jugaron a lo que les gusta y demostraron una vez más que en su ADN la palabra rendición no existe. Se encomendaron al talento de Harrell y de Kullamäe, autores en este período de 12 y 14 puntos respectivamente, que defendieron, rebotearon, recuperaron balones, anotaron de 2, de 3 y de personal, se mostraron inmensos y omnipresentes y propiciaron un parcial de 30-14. 

Los asturianos veían que la ventaja que habían acumulado en los tres tramos anteriores iba debilitándose y a falta de 52 segundos el estonio conseguía igualar la contienda a 77. El propio Kullamäe, cuando restaban 4 segundos y con el sonido del final de posesión, recibía una personal de tiro de 3, anotaba posteriormente los tres lanzamientos y Brown, que había conseguido durante el encuentro 3/6 en triples, fallaba su lanzamiento desde la línea de 6,75 coincidiendo con la bocina del final del partido. La alegría se apoderaba de toda la plantilla y de la afición mallorquina, que ve que el play-off de ascenso a la ACB está cada vez más cerca.