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UN DÍA MUY ESPECIAL

Deportistas y enamorados

«Tener a tu lado a alguien que te entiende y comparte tu oficio y afición ayuda mucho en una relación», reconocen en el Día de San Valentín

Los triatletas Mario Mola y Carolina Routier.

Los triatletas Mario Mola y Carolina Routier. INSTAGRAM

Además de mejorar la forma y la resistencia física, el deporte es una disciplina que aporta muchos beneficios en la salud de las personas. Y si a todo ello se suma que conoces a la persona con la que vas a compartir el resto de tus días, la experiencia se vuelve completa. Horas incesantes de entrenamiento, rutinas diarias, valorar sobremanera la alimentación… El deporte es un estilo de vida que precisa de una gran dedicación y que no siempre es sencillo de entender. Es por eso que en muchas ocasiones resulta imprescindible que la persona que convive a tu lado sepa valorar e incluso compartir tu estilo de vida.

En el Día de San Valentín, Diario de Mallorca les acerca algunas de las historias de amor originadas en el deporte mallorquín. Futbolistas, gimnastas, atletas, taekwondistas… La disciplina no es una barrera para el amor, todo lo contrario.

Mario Mola, tricampeón del mundo de triatlón, sale desde hace varios años con la triatleta catalana Carol Routier. Ambos se conocieron hace un tiempo gracias a esta exigente disciplina que aúna natación, ciclismo y carrera a pie. En su día a día no hay descanso que valga. Si no están entrenando, están viajando; y si no, compitiendo. El calvianer ha reconocido en varias ocasiones que le faltan horas al día para poder dedicarle más tiempo a los entrenamientos, pero por suerte su novia comparte muchos de ellos con él, lo que ameniza las sesiones y les permite pasar más tiempo juntos.

Rosa Mas y Joan Adrover comparten vida y deporte. | INSTAGRAM

«Es un estilo de vida que precisa de dedicación prácticamente completa. Encontrar a alguien que lo entienda y lo comparta y al final que también lo practique, hace que las cosas sean mucho más fáciles. Lo normal para cualquier pareja quizás sería salir a dar una vuelta el fin de semana, pero para nosotros no. Nuestras rutinas son diferentes y si yo necesito descansar o es ella quien lo necesita, nos entendemos. Sin duda Carol hace que todo esto sea más fácil de llevar y siempre ha sido una motivación para mí», reconoce el mallorquín cuando es cuestionado por su vida en pareja.

El taekwondo unió a Juan Antonio Ramos y Brigitte Yagüe. | INSTAGRAM

En el deporte rey, en una disciplina donde la mujer va ganando terreno día tras día, cada vez es más normal ver cómo una pareja nace fruto de la sección masculina y femenina de un club. Este pasado verano, sin ir más lejos, aterrizó en la isla un matrimonio que fichó por el Atlético Baleares: Iñaki Olaortua y Maialen Esnaola.

«Siempre he tenido la suerte de que cuando he ido a un equipo Maialen ha venido conmigo, así que en ese sentido siempre hemos estado muy contentos”, reconocía Olaortua. «En realidad yo he aterrizado en la isla un poco por Iñaki. Cuando le surgió la opción de venir no lo dudó un momento y al llegar a Mallorca barajé varias opciones en relación a mi futuro y acabé decantándome por este club. Siempre que podemos, intentamos coincidir en el mismo equipo, así podemos compartir más cosas en común», confesaba por su parte la central blanquiazul. Ambos reconocen que el fútbol es siempre un tema de conversación recurrente en casa, ya que a los dos les encanta, y que no es raro que hablen, incluso, de lo que hacen en cada entrenamiento.

Mar Bonnín y Albert Torres se conocieron en 2007. | INSTAGRAM

Los mallorquines Joan Adrover y Rosa Mas llevan más de una década dedicándose al culturismo. Además de competir en una disciplina muy exigente, ejercen como entrenadores personales en el gimnasio Elite Sport Center de Manacor. «Llevamos 30 años casados, no nos conocimos en este mundo, pero sí que ha sido un vínculo que nos ha unido más si cabe», rememora Rosa. «Me metí en el culturimso inspirada por él y pronto lo convertimos en un modo de vida. Le dedicamos dos o tres horas diarias a nuestros entrenamientos y aparte trabajamos como preparadores», relata.

Compartiendo dieta... y podios

El pasado mes de octubre, sin ir más lejos, ambos firmaron sendos dobles podios en el AEFF Open Nacional Universe Fitness y la Copa Madrid-Castilla La Mancha-Extremadura, celebrados en Navalcarnero. «Para entender esta disciplina hay que vivirla desde dentro. En ese sentido siempre decimos que no entendemos que haya parejas en las que uno de ellos haga deporte y el otro no, porque cuando se lleva a estos extremos, es muy difícil de compaginar», advierte Rosa, quien pone de ejemplo un tema tan cotidiano como la alimentación: «Si uno tiene que hacer dieta y el otro no, eso puede provocar muchas fricciones en el día a día de una pareja. Si no compartes su modo de vida, puede ser difícil de entender». Para ellos, el Día de los Enamorados no es un día más: «Algo de importancia sí que le damos y algún regalito siempre cae. Más bien detalles, sin perder la cabeza».

El 18 de enero de 2007 es un día marcado en el calendario de los ciclistas Albert Torres y María del Mar Bonnín. El menorquín y la mallorquina se conocieron cuando eran muy jóvenes practicando ciclismo en pista y desde entonces llevan más de una década de noviazgo. El pasado 14 de marzo iban a dar un paso más en su relación, el mismo día en el que se decretó el estado de alarma en España a consecuencia del coronavirus.

El campeón mundial de Madison y su pareja, la ya exciclista mallorquina, tenían planeado contraer matrimonio, pero la noche antes a su boda decidieron cancelar el evento debido a la delicada situación que sacudía al país. «Fue una decisión complicada, pero decidimos posponer nuestra boda y prevalecer la salud de todos los invitados, familiares y amigos. Después de 4.804 días, seguiremos de noviazgo», explicaba el pistard menorquín tras tomar esa complicada decisión. Este pequeño obstáculo no les ha impedido seguir disfrutando de su amor y compartiendo entrenamientos por las carreteras de Mallorca.

Pareja en la vida y el trabajo

«El deporte me lo ha dado todo, incluso a mi marido». Brigitte Yagüe le debe mucho al taekwondo, casi tanto como lo que el taekwondo le debe a ella. La deportista mallorquina conoció a Juan Antonio Ramos practicando este deporte en el CAR de Barcelona y su relación le costó, incluso, que la echaran del Centro de Alto Rendimiento catalán. Hoy en día, junto a él y su hija, regentan un gimnasio de artes marciales en es Fortí, de Palma, el Club Elite Ramos & Brigitte.

Xedes Rosselló y Pedro Mir llevan 34 años casados. | INSTAGRAM

«En el año 99, en el CAR trabajábamos con un entrenador coreano al que no le gustaban las parejas dentro del equipo. Yo había empezado a salir con Ramos y achacaban mi falta de resultados a mi relación con él. Me mandaron a casa», recordaba la mallorquina en una entrevista que concedió en 2015, año en el que se retiró. Fue precisamente Ramos, quien en aquel momento era el competidor que atesoraba más medallas del CAR, el que consiguió que volvieran a readmitir a la taekwondista: «Él había abandonado también el centro de alto rendimiento por unos malentendidos, pero le pidieron que regresara. Como condición dijo que yo tenía que ingresar también con él y así fue».

Además de compañeros de vida, el marido de Brigitte, con el que se casó en 2009, también entrenó a la taekwondista mallorquina durante varios años. En 2015, él se marchó a Francia para dirigir al equipo nacional galo, pero ella siempre tuvo muy claro que volverían a reunirse tarde o temprano: «Está claro que queremos estar juntos, en Francia o en España, pero juntos». Solo unos meses después comenzarían a trabajar mano a mano en el gimnasio que hoy en día dirigen.

Pedro Mir, director técnico del CTEIB, y su mujer Xedes Rosselló, quien lidera al cuerpo técnico del club de gimnasia Xelska, llevan 34 años casados. «Los dos ejercemos de entrenadores, ella más en la parte de iniciación y yo a alto nivel, pero es que aparte tenemos dos hijos que se han dedicado toda la vida a la gimnasia, así que en nuestro día os podéis imaginar que hay un monotema en casa», indica entre risas Mir.

«Mi familia y la de mi mujer eran amigas de toda la vida en el Coll d’en Rabassa. Es verdad que mientras fuimos al instituto no mantuvimos mucha amistad, pero cuando teníamos 17 o 18 años nos reencontramos. Ella era entrenadora y yo quise ir a practicar un poquito. Al final acabé ligándome a la profesora. Empezamos a salir en el año 83 y nos casamos en el 86», recuerda sin titubear ni un segundo con las fechas.

«En aquel momento ella tenía un proyecto en mente, fundar el club Xelska, y yo la apoyé muchísimo. Desde entonces toda nuestra vida ha girado alrededor de la gimnasia. Es difícil separarlo, pero sabemos llevar nuestra vida privada al margen de esto. Siempre sale algún comentario relacionado con el tema, pero desde el punto de vista de la ilusión, no es para nada un martirio. Somos felices de compartir afición y oficio y nos llevamos muy bien desde hace muchísimos años», resalta Pedro Mir.

«Para nosotros el 14 de febrero es un día más, no le damos demasiada importancia. Nos gusta disfrutar de la vida todos los días y no hace falta que sea el Día de los Enamorados para demostrar que nos queremos. No quiere decir que algún año, si coincide, pues pueda caerle alguna flor, pero no nos lo marcamos como una obligación», reconoce tan enamorado como el día en el que se conocieron.

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