Raúl Márquez ya está en casa. Le gustaría decir que sano y salvo, pero no es así. El ciclista mallorquín del equipo Qromia ha protagonizado en las últimas horas un vídeo que se ha hecho viral sobre una brutal agresión en una carretera en el interior de Gran Canaria. Magullado, «todavía con mareos y una muela rota», el ciclista de 36 años explica a DIARIO de MALLORCA todo lo que aconteció antes de recibir un puñetazo por parte de su agresor que le dejó totalmente KO. 

Así fue agredido el ciclista mallorquín Raúl Márquez por un conductor Redacción

«Todo había ido perfecto hasta que llegó el cuarto día de nuestra estancia en Canarias y decidimos subir al Pico de las Nieves», recuerda Márquez. «En el camino de bajada - del pasado sábado-, un vehículo nos hizo un adelantamiento casi imposible cuando venía de frente otro coche, cerrando el paso a un compañero al que a punto estuvo de tirar. El vehículo siguió bajando hasta la llegada de un cruce, donde paró», relata. 

Fue en ese instante donde comenzó una discusión de lo más acalorada. «Yo me dirigí a él, preguntándole por qué había realizado ese adelantamiento», recuerda. Fue entonces cuando el agresor salió de su coche y propinó un empujón a Márquez, quien sobre sus zapatillas de calas cayó al suelo y se hizo una herida en la mano. «Viendo que la situación cada vez se ponía más tensa, decidí quitarme los zapatos porque es muy fácil resbalarse con ellos. En ese momento la copiloto me dio un pequeño empujón y a partir de ahí ya no recuerdo nada», sentencia. 

Lo que no recuerda Raúl es cómo su agresor, un conocido luchador de deportes de contacto canario, le propinó un brutal puñetazo en la cara que le dejó noqueado. A partir de ahí, el conductor se abalanzó sobre el mallorquín, que yacía sobre el asfalto, para seguir propinándole golpes en la cabeza. Por suerte para Márquez, varios testigos se lanzaron sobre el conductor para evitar que siguiera. 

«Ni le insulto, ni le toco, ni le levanto la voz. Tuve la suerte de que llevaba el casco y era sábado, por lo que había bastante gente en la carretera, porque me llega a pasar otro día y casi seguro que no lo cuento», aclara.  

Para más inri, también circula un audio del agresor, en el que se jacta con un amigo del encuentro protagonizado con el ciclista, con frases como «le metí una inflada de hostias que le mandé calentito a la península» o «le di un piñazo en la cara y ya en el suelo me ensañé un poco. Le metí cinco o seis de seguido». Además de reconocer la agresión y de no mostrar ningún atisbo de arrepentimiento, en dicho audio también se puede escuchar al asaltante cómo relata el momento en el que realiza el peligroso adelantamiento: «Lo hice con un poco de perrería». 

Al día siguiente, Márquez recibió una llamada de la policía en la que le comunicaron que su agresor también le había denunciado y que había acudido a notificar los hechos «con un brazo en cabestrillo».