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Joan Mir pierde a su número uno en Suzuki

Davide Brivio, a quien Hamamatsu aún no había renovado, acepta el reto de la F-1 y ficha por el equipo Alpine Renault de Fernando Alonso

Joan Mir pierde a su número uno en Suzuki

Joan Mir pierde a su número uno en Suzuki

Piensas en Japón y crees que los despistes en la dirección de los grandes proyectos no son posibles. Pero, de pronto, surgen casos que te demuestran que en todas partes cuecen habas. Incluso en el alabado Japón, sí; incluso en sus eficaces fábricas de motos, repletas de tecnología, inteligencia, I+D y emprendedores.

El mundo del motor acaba de vivir una fuga imprevista. Simplemente, se trata de un despiste impensable en una compañía japonesa o, como sospecha algún habitante del paddock, precisamente por ser japoneses les ha pasado lo que jamás creían que les ocurriría: que uno de sus ejecutivos aceptase una oferta. «Los japoneses creen que cuando perteneces a una gran fábrica, jamás piensas en abandonarla», señala un ingeniero de MotoGP.

Davide Brivio, de 57 años, ha sido el hombre capaz de, con el presupuesto más pequeño entre los grandes equipos de MotoGP, hacer que Suzuki gane el título de la máxima categoría, de la mano del mallorquín Joan Mir, 20 años después de que lo hiciera Kenny Roberts Júnior.

Pero por increíble que parezca, el italiano ha abandonado la escudería de Hamamatsu, que él reflotó a partir de 2015, para pasar a dirigir el equipo Alpine F-1 de Renault. Su intención es pelear, de la mano de Fernando Alonso, por el título de F-1; no este año sino en 2022, ya que en esa temporada todos los equipos gozarán de un mismo presupuesto de solo 145 millones de euros.

Nuevo reto, nuevo sueldo

¿Por qué se ha ido Davide Brivio a la F-1? La pregunta podría tener varias respuestas. Podríamos comulgar con las palabras (ciertas, sí) que dijo el propio Brivio en su despedida: «Era una oportunidad fantástica y, aunque me duele dejar Suzuki, me encanta el nuevo reto». Podríamos pensar, también, que el salario de Brivio se triplicará o cuadruplicará al irse al paddock de la F-1. También eso es cierto. E, incluso, podría defenderse que a Brivio, tras recuperar el brillo de Suzuki y hacerla campeona en tiempo récord, ya no le quedaban más retos en MotoGP.

Pero lo cierto es que Brivio abandona Suzuki porque los responsables de la firma azul de Hamamatsu, sus jefes, se olvidaron (o no lo creyeron urgente, prioritario, fundamental, necesario) renovarle el contrato antes del pasado 31 de diciembre, fecha en la que expiraba el documento.

Después de que Mir y Suzuki se coronaran reyes de la máxima categoría del motociclismo, el propio Brivio, de la mano de Suzuki y del japonés Shinichi Sahara, líder del proyecto de MotoGP, se dedicaron a renovar a los 34 miembros del equipo campeón; no como premio al cetro conquistado, sino para dar continuidad al proyecto campeón.

Pero Brivio siguió durante el mes de diciembre sin recibir propuesta alguna de renovación por parte de Suzuki, que estaba convencida (cultura japonesa, le llaman a eso) de que ningún alto ejecutivo abandona su fábrica y/o equipo. Pero Brivio es italiano, latino y, de pronto, entrado ya 2021, recibió la llamada del pillo e inteligentísimo Luca de Meo, nuevo jefazo de Renault (Alpine F-1) y amigo del mánager de Suzuki (fraguaron su amistad cuando uno dirigía el team de Yamaha y el otro era jefe de márketing de Fiat, patrocinadora de esa escudería). De Meo le ofreció hacerse cargo de la nueva escudería francesa de F-1.

El mejor escaparate

Y Brivio, que, de haber renovado, habría rechazado, con toda seguridad esa tentadora oferta, aceptó en menos de 24 horas. Eso sí, tras una llamada a Hamamatsu (Japón), donde sus jefes se quedaron helados. Y así siguen.

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