Todos tratamos de cumplir el sueño de nuestra vida. Todos creemos merecernos ese sueño. Cada uno lo persigue a su manera. Otra cosa es conquistarlo. Cuando el sueño parece imposible, cuando los cimientos con los que se intentan construir los andamios que te permitan rozar el cielo, son de agua, piedras, barro y escombros, la gesta se antoja difícil. Diríamos que es imposible.

Aquel 9 de octubre del 2018, el pueblo, entero, de Sant Llorenç des Cardassar, cerquita de Manacor, de ahí que el primero que apareció por allí para achicar barro a paladas fuese el imperial Rafel Nadal, estuvo a punto, a casi nada, de desaparecer de la isla de la calma, cuando el torrente se convirtió en un tsunami de agua dulce, aumentando cuatro veces más de lo habitual su caudal, provocando olas de hasta cinco metros, matando a 13 personas, destruyendo hogares, acabando con los negocios y provocando una desolación, que duró solo unos minutos.

Y es que, cuando el agua dejó de zarandear al pueblo, sobre el barrizal había miles de personas, que acudieron de todos los rincones de la isla y, sí, también de España. El pueblo, lugar sereno, tranquilo, lloró amargamente pero, al mismo tiempo, en el mismo minuto, se puso a caminar, a enterrar a sus muertos, consolar a sus familias, mimar a sus heridos y reconstruir sus casas, mientras les prometía ¡y solo quedaban dos meses! que tendrían, si no una Navidad feliz, sí la mejor de las Navidades posibles. Como así fue.

El ‘Carde’ no solo se ha levantado sino que se ha convertido en el ejemplo planetario del ‘sí se puede’

Se sabe, ha salido en los periódicos, que muchos vecinos temen, en Sant Llorenç de Cardassar, que algo parecido vuelva a ocurrir. Hay polémica sobre si la reconstrucción podrá evitar que algo así se repita, pero el pueblo no solo aparece nuevo, no solo brilla y está orgulloso de lo conseguido con la ayuda de muchos, de todos, con ese primer millón de euros que donó Nadal para reconstruir el campo de fútbol, sino que, desde hace algunas semanas, cuentan orgullosos a los mil vientos que su equipo, el equipo del pueblo, ‘El Carde’, que, desde aquel octubre fatídico, no cesa de acumular triunfos y ascensos (dos seguidos, el primero a Preferente y, luego, a Tercera) y títulos (campeón de Balears), va a jugar la Champions. Perdón, una eliminatoria de Copa del Rey frente al flamante Atlético, colíder en España y gallito en Europa.

“Yo me paso el día pellizcándome para cerciorarme de que esto que estoy viendo es verdad, no es fruto de mi imaginación”, explica Jaume Soler, de 30 años, biólogo y, desde hace solo tres años, presidente del club. “Nos habíamos concedido tres, cuatro o cinco años para llegar a Tercera y, en solo dos ya estamos donde queríamos, con todos los honores, el reconocimiento de toda Mallorca, una plantilla con la mitad de jugadores de casa y el placer, el orgullo y la satisfacción, sobre todo para nuestro pueblo, de que, el próximo miércoles, cae aquí el Gordo de Navidad y jugamos la Champions, porque este partido es nuestra Copa de Europa particular”.

De la ‘torrentada’ a la Champions

Les hablaba al principio de sueños. Pueden, si lo desean, leer milagro, maná. Sant Llorenç ha renacido demostrando que es un pueblo reconstruido con el material con el que se fabrican los sueños. “Como comprenderá”, sigue contando Soler, “en el minuto uno después de la ‘torrentada’ y aunque en nuestro campo, Es Moleter, había desaparecido hasta la secadora de la lavandería, el fútbol pasó a un segundo plano. Había que llorar a nuestros muertos, cuidar a nuestros heridos, mimar a nuestros vecinos, limpiar las calles, reconstruir nuestras casas y rozarnos mucho, para convencernos de que esto lo íbamos a levantar entre todos”.

Y, a los pocos días, todos se dieron cuenta que reconstruir el campo de fútbol era una manera de inyectar esperanza, ilusión, fe y complicidad en sus derruidas calles. “Esto es un pueblo y el fútbol es una de las pocas cosas que más unen. Aquí tenemos 10 equipos de todas las edades, aquí hay 120 patrocinadores de 200 euros cada uno, 550 socios que son nuestros vecinos y sabíamos que, poniendo en pie nuestro campo, enviábamos un mensaje muy claro a todos: sí podemos. Por eso escogimos el día de los Reyes Magos para reinaugurar Es Moleter”.

«Un pueblo que se levanta como se levantó Sant Llorenç des Cardassar está llamado a generar magia»

Y, desde aquel día, no solo se reconstruyó el campo, el club, la plantilla, llamando, incluso, a jugadores que ya se habían retirado, como el capitán Biel Toni Roig, sino que se enlazaron victorias y ascensos. El último a Tercera, arrasando, sacándole 14 puntos al segundo. Y porque se pararon. Era como si el Cardassar, el pueblo, hubiese cogido la ola buena. Tan buena que hasta se proclamó campeón de Balears al ganar, en la tanda de penaltis, con el portero Ángel Sánchez en plan héroe, a la Penya Esportiva Sant Jordi, de Eivissa. Y, luego, fue capaz de hacer lo mismo (nuevo paradón de Sánchez en otra tanda de penaltis) frente al Épila, de Zaragoza, para ganarse entrar en el sorteo copero y que le tocara el Gordo.

Barrizales

“La biología te explica que, en la vida, gana siempre el que mejor se adapta, no el más fuerte”, explica Soler. “Nosotros, que veníamos de jugar en auténticos barrizales de Regional, celebraremos el miércoles nuestra Copa de Europa frente a todos nuestros canteranos (150), que son los únicos que, de momento, tienen garantizada la entrada en Es Moleter ante el Atlético. Este partido es para ellos, para que sepan, para que disfruten, para que vivan, para que se empapen y cuenten de lo que somos capaces, todos, cuando nos lo proponemos y empujamos en la misma dirección”. Cuando tú entras en Es Moleter, el campo que el miércoles pisará la legión del ‘Cholo’ Simeone con sus mejores gladiadores, lo primero que te encuentras es un gran mural donde figuran los 10 mandamientos a cumplir por los padres: no me grites en público, no chilles al entrenador, no menosprecies al árbitro, no menosprecies a mis compañeros, no pierdas la calma, ríe y diviértete viéndonos jugar, no me des lecciones después del partido, no olvides que solo es un juego, piensa que siempre trataré de hacerlo lo mejor posible y, el décimo, con tu apoyo seré feliz.

“Un pueblo, un club, un equipo con esos mandamientos está llamado a generar magia, aunque vivamos estos días pendientes de que los PCR no nos arruinen el día más feliz de nuestras vidas”, comenta Miguel Ángel Tomás, entrenador y ’mister’ vinculado a la escuela de Vicente del Bosque. “Hay millones de futbolistas que jamás vivirán un momento así: enfrentarse a buena parte de sus ídolos y yo, por ejemplo, recibir a uno de los entrenadores de moda, triunfador y que fue un grandísimo futbolista. Por eso les digo cada día a mis futbolistas que intenten disfrutar de este miércoles”.

«No hay nada que una más que el fútbol. Nuestras victorias y ascensos se deben a que tenemos todo un pueblo detrás»

Tomás afirma que si alguien se merecía un premio así era Sant Llorenç des Cardassar y su club de fútbol. “Porque sufrieron la muerte, la desolación y el dolor en sus calles, casas, negocios y familias; porque reconstruyeron el pueblo en un soplido mientras los chicos se veían obligados a jugar en otra población y porque ni siquiera el Covid-19 ha sido capaz de poner límites a nuestros sueños, aunque aún nos queda un PCR”.

Todo un ejemplo

‘El Carde’ no solo se ha levantado sino que se ha convertido en el ejemplo planetario del ‘sí se puede’. “Yo lo había dejado, yo ya no estaba para esto, pero me llamaron y volví”, explica Biel Toni Roig, el capitán, aquel antiguo delantero reconvertido ahora en lateral. “Regresé porque pensé que era una manera más de honrar a mi tío, al que perdí en la ‘torrentada’. Volví porque debíamos juntarnos de nuevo y no hay nada que una más que el fútbol. Teníamos la fuerza de todo el pueblo y no podíamos fallarles, por eso creo que logramos los dos ascensos seguidos: porque no éramos un equipo, éramos todo un pueblo”.

Roig recuerda que la vida no deja de darte sorpresas. Por ejemplo, el Cardassar, mira por dónde, jugó el sábado, en el campo del Ibiza Islas Pitiusas, su partido de Liga de Tercera. ¿A que no saben quién es el 9 de los ibicencos?, pues Gianluca Simeone, de 22 años, el segundo de los hijos del ‘Cholo’. “No deja de ser tremendo ¿a que sí? que el sábado nos enfrentáramos a Gianluca y, el miércoles, a su padre”, dice Roig entre carcajadas.

Pero, para carcajadas, las que suelta Ángel Sánchez, el ‘parapenaltis’ del fútbol español, guardameta del ‘Carde’, que está que se sale. “Yo ya paraba penaltis de niño y, le voy a decir una cosa, esta eliminatoria con el Atlético no llegará a la tanda de penaltis, no, ya se lo he dicho a mis compañeros, ¡vamos a ganar antes de los penaltis! Pensamos salir con todo. Este pueblo, después de todo lo que ha sufrido, se merece una noche de gloria como la que le vamos a dar nosotros”.

“Esto es fútbol, amigo, aquí puede pasar de todo. Lo hemos visto demasiadas veces como para no creerlo. A priori, ganan ellos, pero, ¡cuidadín!, porque una mala noche la tiene cualquiera, campo extraño, césped artificial, fallan las diez oportunidades que tienen… y nosotros metemos la única que creamos. Y pasamos. ¿A que no sería la primera vez que ocurre?”, se pregunta el presidente Jaume Soler. ¡Uf!, hace tiempo que Sant Llorenç de Cardassar ha dejado de pensar en gestas imposibles.

El Cardassar se enfrentará al Atlético de Madrid en la Copa del Rey Biel Capó