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Minuto 91

Mir no ha sido el más rápido, pero sí el más inteligente

El piloto mallorquín logra el campeonato más atípico de la historia pasando inadvertido hasta las carreras finales con un derroche de talento y mentalidad ganadora

Joan Mir celebra el título con el heptacampeón Valentino Rossi.

Joan Mir celebra el título con el heptacampeón Valentino Rossi. MotoGP

Ha sido con diferencia el más listo de la clase. Joan Mir continúa aumentando la nómina de campeones mallorquines en cualquier disciplina y logra la hombrada, en su segundo año en la categoría reina, de proclamarse campeón del mundo de MotoGP con tan solo 23 años. El piloto palmesano ha ganado en silencio, sin hacer excesivo ruido, el campeonato más atípico de la historia, marcado por la pandemia de coronavirus que ha convertido el curso en el más corto de cuantos se han disputado. También, por qué no decirlo, y sin restarle ningún mérito, por la ausencia del seis veces campeón Marc Márquez, ausente desde la segunda carrera por una lesión en el antebrazo que le ha alejado de la moto toda la temporada. Hace dos meses, todavía con la asignatura pendiente de ganar su primera carrera, no entraba en ninguna quiniela para lograr el entorchado. Pero su regularidad, con siete podios y con los mínimos errores posibles le han acercado a su gran sueño. Ha tenido la virtud de hacer fácil lo difícil con un derroche de talento y mentalidad ganadora. Y, sobre todo, mucho cerebro.

Mir ha sabido aprovechar su oportunidad. Arropado por un equipo tan modesto -comparado con Honda y Yamaha- como entrañable -para los que todavía no lo hayan leído, muy recomendable el reportaje de Emilio Pérez de Rozas, uno de los que más entienden de este invento, en las páginas del sábado de este periódico, metiéndose en las entrañas de Suzuki-comenzó con la aspiración de quedar entre los tres primeros antes del Mundial. Pero, tal vez sin ser consciente todavía, se le abrió la puerta del título con la retirada de Marc Márquez. «No he sido el más rápido, pero sí el más constante», dijo el nuevo campeón poco después de bajarse de la moto y festejar el título con su equipo al completo. Mir es campeón con todas las de la ley. La ausencia del catalán no ha hecho más que poner en evidencia la realidad del deporte, que está repleto de alegrías y decepciones, buenos momentos, baches o lesiones. Sobre todo lesiones, en un deporte con tanto riesgo como el motociclismo, expuesto siempre a una caída. Con su tan inesperado como merecido título, Mir pasa a formar parte del más selecto grupo de deportistas mallorquines que han triunfado a nivel mundial.

Un gol coral. A los cuatro minutos de su partido contra el Girona, el Mallorca logró lo que sin duda va a pasar como uno de los mejores goles de este aciago 2020. Es de estas dianas que uno no se cansa de ver repetida por su extraordinaria belleza. Hay goles de churro, de falta, de penalti, de córner -el gol olímpico-, de rebote, de cabeza y de muchos otros tipos. Y después están los más difíciles de ver, en los que participa casi todo el equipo con el rival como mero espectador, impotente ante el espectáculo. Eso es lo que ocurrió en Montilivi, para suerte de un Mallorca pletórico y que se resiste a que el Espanyol se escape.

Pep Lluís Martí, entrenador del Leganés, abrió el viernes un debate, posiblemente sin pretenderlo, al comentar que la Segunda División también debería parar por los compromisos internacionales. A lo mejor el Mallorca está muy de acuerdo con la idea lanzada por el mallorquín.

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