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Cartulina morada

Se echa en falta otra paella de Mir

Tras la consecución del título de Moto3 en 2017, el piloto mallorquín invitó a una paella a la prensa balear. Ahora, tras ganar MotoGP, se echa en falta su cercanía

Corría el año 2016. Joan Mir asistía fiel a su cita con los medios de la isla tras cada Gran Premio, siempre con una sonrisa en la cara, fuera cual fuera el resultado. Y ya les digo yo que, por aquella época, no siempre eran tan buenos. La convocatoria en la sala de prensa del velódromo palmesano siempre daba algún titular. Aquel jovencillo desgarbado, que empezaba a pasar apuros con una altura no apta para Moto3, se desenvolvía ante los medios casi con tanta soltura como lo hacía ya en los Grandes Premios del Mundial. Solo tenía 19 años, pero no repudiaba ninguna pregunta. En ocasiones echaba un ojo a sus dos hombres de confianza, por aquel entonces Tomás Comas y Dani Vadillo, para luego proseguir con su fresco discurso. Ya por aquel entonces promulgaba una ambición poco propia de un piloto que acaba de empezar en este mundo. Buen piloto, gran interlocutor y, si cabe, todavía mejor persona. 

Traslado residencial Se diluyó el desparpajo y elocuencia del piloto en el velódromo de Palma

Un año después, Mir acaparó muchos más focos. Su temporada en la categoría de bronce del motociclismo mundial no tenía fisuras. Avanzaba hacia el título a un ritmo vertiginoso, pero podio tras podio, ahí volvía a comparecer el palmesano, en una sala de prensa que cada vez acogía a más periodistas, por aquello de la fama que generaba el momento. Un buen día, y ya con medio título en el bolsillo, Mir se aventuró a invitar a toda la prensa balear a una paella si finalmente levantaba el campeonato. Evidentemente ocurrió y el mallorquín cumplió con su promesa. Ya en Moto2 y con su traslado residencial al Principado de Andorra, esas ruedas de prensa se acabaron. Una auténtica lástima el vacío que dejó el mallorquín durante su temporada regular en el campeonato. En estos días que corren se echa muy en falta ese desparpajo y elocuencia ante los micrófonos.

De tal palo tal astilla Los padres del piloto de Suzuki inculcaron a su hijo los valores de los que presume

Esta pasada semana pude conocer al padre de la figura. Cuatro días antes del Gran Premio todavía desconocía si podría viajar a Cheste para acompañar a su hijo en un día tan especial. Por suerte, y como se pudo ver durante la retransmisión de la carrera, allí estaba, junto a la madre de Joan y su novia. Tras hablar con él unos minutos, mientras no dejaba de trabajar en la tienda que posee en Palma, me quedó bastante claro de dónde nace el carácter del piloto. En un segundo plano y hablando siempre desde la prudencia, inculcando a su hijo que nunca aleje los pies del suelo, apreciando cada triunfo y valorando cada momento. 

Luis García tiene carácter El técnico del Mallorca se molesta con una pregunta que no le gustó

Y hablando de valorar los momentos. A Luis García no le sentó nada bien el pasado sábado que se le preguntara si el Mallorca había acabado pidiendo la hora en Montilivi. Entiendo que ofuscado por la tensión del momento, el técnico madrileño no contestó de las mejores formas al periodista que le hizo la pregunta, aunque también cabe resaltar que, en cuanto pudo, se disculpó con él. Chocó su reacción, para qué engañarnos, cuando siempre se ha mostrado afable ante los micrófonos. Menos mal que ahora vienen bien dadas, esperemos que la racha no decaiga. 

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