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«Papá, presión era no conseguir una beca, no esto del Mundial»

Juan Mir, padre del actual líder de MotoGP, desvela la «sorprendente tranquilidad» con la que su hijo Joan afronta la carrera del próximo domingo en Cheste donde se juega el campeonato

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«Iba para skater. Ya me dirás con todo esto en casa», recuerda Juan Mir, padre de Joan, señalando los estantes de su tienda de monopatines y patinetes Roll and Roll, situada en la avenida Argentina de Palma. «Y mírale ahora, a un paso de ganar el Mundial de MotoGP. Mentiría si dijera que podíamos esperar algo así en su segundo año en la categoría reina, aunque él siempre ha sido de adaptarse muy rápido a todo lo que se le ha puesto por delante», reconoce orgulloso su progenitor.

Joan Mir (Palma, 1997) está a un podio de hacer historia. El piloto mallorquín puede proclamarse campeón del mundo de MotoGP este domingo en Cheste. Le basta con subirse al tercer escalón del podio. Para cualquier persona normal, los nervios y la presión podrían jugar una mala pasada, pero en el caso de Mir, el de Suzuki gestiona todo «con una tranquilidad sorprendente».

«Estamos como en una nube con esta vivencia y mucho más nerviosos nosotros que él», asegura el progenitor del piloto

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«Papá, esto no es presión. Presión tenía yo cuando era pequeño y si no ganaba una carrera tenía que decir adiós al motociclismo, eso sí eran nervios y no esto», desvela Mir padre que le contaba su hijo el pasado lunes vía telefónica: «Me confesó que había aprendido a gestionar este tipo de momentos desde que era pequeño, cuando yo le recordaba en cada campeonato que no teníamos dinero para poder pagar una carrera deportiva tan cara. Ahí era consciente de que no había margen de error. Si no lo hacía bien, había muchas papeletas de tener que dejarlo todo».

Y de tener que abandonar por no ganar una carrera cuando era solo un niño, ha pasado Mir a jugarse el título de MotoGP con los mejores pilotos del mundo. «Evidentemente es algo que no te esperas, estamos como en una nube con esta vivencia y mucho más nerviosos nosotros que él», reconoce Mir padre.

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Papá, presión era no conseguir una beca, no esto del Mundial DM

Un piloto diferente

El piloto palmesano difiere del resto de compañeros de la parrilla. Mientras la mayoría de ellos con 5 o 6 años ya tenían claro que el motociclismo era su vida, Mir no encontró su verdadera pasión hasta casi los diez. «La verdad es que es un caso un poco diferente al del resto», reconoce su padre.

«Joan fue siempre un niño muy abierto y con muchas ganas de hacer cosas. No recuerdo ni un solo día, de pequeño, de verle tirado en el sofá. Siempre andaba con la bicicleta o los patines para arriba o para abajo. Le gustaba patinar, aunque también había probado con el fútbol pero no se le daba muy bien y a mí tampoco me hacía mucha gracia, para qué mentirnos. Un día fuimos a ver a su primo Joan Perelló -quien corrió el Mundial de 125cc en la temporada 2011- a la escuela de Chicho Lorenzo y ahí empezó todo. Lo probó, le gustó, lo estuvimos pensando, porque sabíamos que era un deporte caro, y decidimos tirar para adelante. Lo hacía bien, la verdad. Fue ganando campeonatos poco a poco y su carrera deportiva prácticamente estuvo siempre becada», revela su padre.

Quienes le conocen destacan de Mir su buena cabeza, su humildad y su gran capacidad de trabajo

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«Le recordaba a Joan en cada campeonato que no teníamos dinero para pagar una carrera deportiva tan cara»

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Joan escaló a un ritmo vertiginoso, saltó a la Cuna de Campeones de Bankia y pronto se hizo un hueco en la Red Bull Rookies Cup. Solo diez años después de empezar su periplo en el mundo del motor, en octubre de 2017, conquistaba su primer Mundial, ese en Moto3, donde superó el récord de victorias logradas en una sola temporada.

Su carácter, agresivo, y su fortaleza mental, le han conducido al éxito, seguramente más pronto de lo esperado, con solo 23 años y en una temporada donde el coronavirus lo ha inundado absolutamente todo.

«La verdad es que está llevando el tema del covid a rajatabla. Recuerdo que hace un mes y medio, más o menos, vino a Mallorca unos días y no pude ni verlo. Me dijo que prefería que no quedáramos porque iba a estar solo dos días en la isla entrenando y quería recortar al máximo el número de personas con las que coincida. Evidentemente es algo que se le puede ir de las manos y por eso está muy concienciado. Es su burbuja, pero lo lleva bien», argumenta el padre del líder mallorquín.

Quienes lo conocen, destacan de Mir su buena cabeza, su humildad y su gran capacidad de trabajo, cualidades en las que mucho ha tenido que ver la educación recibida por sus padres, que en la carrera de su hijo han decidido asumir un discreto segundo plano. «No sabemos tan siquiera si podremos estar en el circuito el domingo. Hay gente que le ha seguido siempre, que le encantaría estar ahí, pero no podrán. El paddock está cerrado a todas aquellas personas ajenas al equipo y, aunque me encantaría viajar, seguramente tenga que seguir la carrera desde la distancia», reconoce con desazón.

Pero a pesar de la distancia, el padre del piloto balear confía plenamente en las posibilidades que tiene su hijo de llevarse este fin de semana el campeonato: «Lo veo bastante bien encaminado, para qué mentirnos. Él lo que tiene que hacer es salir a disfrutar e intentar hacerlo como lo ha hecho hasta ahora, sin ningún tipo de presión. Los pilotos hacen siempre una lectura durante la carrera de sus posibilidades y saben hasta dónde pueden llegar. Él es el mejor para estás cosas, controla bastante la situación».

Mir es talento, valentía y cabeza, un cocktail que sitúa al piloto en la senda ideal para sumar muchos éxitos y campeonatos. Un día el joven mallorquín decidió dejar de gastar rueda de patines y monopatines de la tienda de su padre y empezar a quemar goma sobre el asfalto, en la que seguramente fue la mejor elección de su vida. Ahora está a un paso de hacer historia.Los orígenes del líder. 1 El padre de Joan Mir, Juan, en la tienda Roll and Roll que posee en la avenida Argentina de Palma. F2 Patinando cuando era solo un niño. F3 Mir gesticula ante la cámara F4 Mir padre y Mir hijo, durante los primeros años de Joan en su carrera como piloto F

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