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Baloncesto: Entrevista

«El equipo está listo para competir, no renunciamos a nada»

“El baloncesto español en general no goza de buena salud, los jóvenes no juegan”

Pepe Laso posa para esta entrevista en el Palau

Pepe Laso posa para esta entrevista en el Palau M. Mielniezuk

La actuación, el proceder y la conducta de la persona se fundamenta siempre en una filosofía de la existencia. Conocer, aunque sea ligeramente, ese sistema particular de entender la vida y el baloncesto sin duda ayudará a interpretar el comportamiento del señor Laso y de todo su equipo de trabajo y a comprender muchos de los episodios que acontezcan en la cancha cada fin de semana.

Pepe Laso habla claro. Su experiencia, su sutil análisis de la realidad y su faceta de maestro permiten que sus palabras no sean meros ecos vacíos de contenido. En su mochila, 82 años de vivencias. Sigue demostrando su pasión por el deporte de la canasta. Curiosamente admirador del entrenador que su hijo es. Excelente comunicador. Ante él sólo cabe escuchar y aprender. Sin duda es el adalid deportivo del nuevo proyecto que preside Guillem Boscana, el Palmer Alma Mediterránea Palma.

¿Qué hace un técnico como usted en un sitio como éste?

Hacer lo que más me gusta en la vida, que es convivir con jugadores de baloncesto, convivir con gente mucho más joven que yo e intentar echar una mano a un club añejo, con un presidente que ha hecho muchas cosas en el baloncesto.

¿Le molesta que le llamen ‘abuelete’?

No, yo no niego mi edad, la asumo perfectamente. Me molestan ya muy pocas cosas. Si me apuras, lo único que me molesta es la injusticia humana. Estoy en un momento en el que sé aceptar todo tipo de críticas.

Su metodología de trabajo, si bien es inusual, no es nueva. ¿Dónde la ha experimentado?

No he sido nunca un entrenador, he sido más un maestro de escuela. Me preocupo más del jugador que del grupo. Es difícil jugar bien si los jugadores individualmente son malos. Me planteo la enseñanza como algo individual y de ahí dejamos que el río fluya. En los años que estuve en la élite no fui un gran entrenador porque tenía este método. Este método, que los jugadores agradecen, no gana tantos partidos como la metodología de exigencia. No fui un gran técnico, fui un enseñante que tuvo la suerte de estar en la élite del baloncesto.

¿Qué virtudes atesora esta manera de proceder?

El agradecimiento de los jugadores y su deseo de entrenar. Entrenar para los jugadores debe tener un gran contenido de diversión y por desgracia ahora tiene un gran contenido de trabajo. Los jugadores suelen empezar porque les gusta mucho el baloncesto y terminan yendo a las pistas a trabajar. Eso les quita ilusión.

¿Por qué es tan difícil encontrar jugadores que comulguen con su baloncesto?

No es tan difícil. Ocurre que vivimos un tipo de sociedad del mínimo esfuerzo y principalmente de no pensar, de ejecutar lo que te mandan. En mi forma de enseñanza exijo mucho esfuerzo mental, mucho deseo. El jugador que sigue nuestro estilo tiene que atender, tiene que entender y tiene que asimilar.

¿Por qué tienen tan pocos jugadores españoles?

Hace poco me pidieron un artículo sobre eso. El empobrecimiento de la sociedad española es la consecuencia lejana. Podríamos meternos con las instituciones, con la federación… Yo creo que nuestro deporte procede de una clase media, igual que el fútbol procede de una más modesta. Nuestra clase media está muy golpeada. Hay mucho niño obeso en la sociedad. Hay poca capacidad de sufrimiento. El deterioro socioeconómico que ha tenido la sociedad se refleja muchísimo en el baloncesto.

Dice que para llegar a la élite y triunfar, hay que entrenar más de lo que se entrena. Sus jugadores, ¿entrenan mucho, poco o lo justo?

Entrenan muchísimo, porque todos están buscando que salga el sol. No se levantan diciendo: ¡Buf, qué barbaridad! Son jugadores en crecimiento. A nosotros nos es mucho más fácil entrenar a estos jugadores que a profesionales a los que solamente les mueve ya el declive de su carrera.

En sus primeras declaraciones comentó que la mejora individual del jugador es una de las piezas claves del proyecto. Un conocido entrenador argumentó en una ocasión que en un partido de baloncesto no se enfrentan dos equipos, compiten 5 individualidades contra 5 individualidades.

Es así. Por mucho que queramos los entrenadores ser los ganadores en un porcentaje alto de los partidos, es mentira. En la enseñanza nos enseñan los jugadores. Si no hubiera estado Navarro, no hubiéramos tirado “bombas”. El jugador está por delante del entrenador. Nuestra responsabilidad es pequeña, es más anímica que deportiva.

Por un lado el equipo rebosa juventud y ansia de mejora. Por otro, dice que hay que exigirle triunfos desde el primer partido. ¿Es posible encajar estas dos piezas del puzle?

Es fundamental. Desconfío de los proyectos a largo plazo. Nuestra sociedad no está hecha para ir a largo plazo, es muy inmediata. El público no viene a ver crecer un equipo, viene a ver ganar a su equipo. Si el equipo no funciona, no podemos excusarnos en si el equipo es joven, faltan jugadores… Lo que se tiene, se tiene, con eso se juega y con eso se gana.

Describa las cualidades de los técnicos que le acompañan.

Tenemos a un hombre que lleva conmigo muchos años, Enrique Fernández, que también está haciendo labores en la secretaría técnica. Álex y Pau son singulares en la tradición del baloncesto español, del entrenador que yo no soy. Ellos son los responsables de las estrategias. Nuestra obligación es formar un grupo con las estrategias y con la mejora individual. Uno que opina, al que le falta la energía y tiene la experiencia, que soy yo; otro que está en el conocimiento absoluto del mundillo del baloncesto y dos que conocen toda la estrategia.

El año pasado se diseñó un equipo para ascender y se aceptó el reto. Esta temporada no parece que los objetivos sean muy claros. No se rehúye de la palabra ascenso, pero por otra se apela a la juventud

Estoy en desacuerdo con el planteamiento de la pregunta. Para nada considero que sean demasiado jóvenes. Tengo la suerte de que son muy jóvenes… Nuestras aspiraciones son máximas. Lo que tiene que dar nuestro equipo es un constante sentimiento de mejora. Hemos jugado tres partidos. En los dos que jugamos fuera el equipo dio esa sensación de mejora. Con el de casa no quedamos contentos, al equipo le faltó temperamento. Aspiramos a una mejora continuada que nos llevará a donde nos llegue. No renunciamos a nada.

¿El equipo está listo para competir desde el inicio?

Sí. Faltan jugadores por incorporarse, pero estamos listos para competir con lo que tenemos.

En pretemporada la anotación se ha concentrado en pocos jugadores. ¿Le inquieta?

Mucho. El año pasado había doce jugadores con aspiraciones de ganar la Liga. El club se lo pudo permitir. Este año no. La responsabilidad va a recaer sobre seis o siete jugadores.

El baloncesto mallorquín, ¿goza de buena salud?

El baloncesto español en general no goza de buena salud. Los jóvenes no juegan. Hace unos días vi un partido de EBA en el que jugaron muchos veteranos. No los critico, hacen muy bien en jugar. En la NBA sólo hay tres españoles y dos que buscan contrato, los hermanos Gasol. Esta es la realidad.

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