Casi 200 días después -199 concretamente-, más de seis meses, Rafel Nadal volverá a disputar un partido de competición oficial. Será esta tarde, a las 19 horas (Movistar Deportes) en la pista central del Foro Itálico, en el Masters 1.000 de Roma, donde defiende título y busca su décimo entorchado, ante el asturiano Pablo Carreño, 18 del mundo, flamante semifinalista del US Open, que finalizó el domingo con el triunfo del austriaco Dominic Thiem.

Solo una vez había estado Nadal tanto tiempo alejado de las pistas. Fue en 2012, cuando una rotura parcial del tendón rotuliano le obligó a parar durante 222 días. Reapareció el 6 de febrero de 2013 en el torneo chileno de Viña del Mar, donde alcanzó la final para perderla ante Horacio Ceballos. Nadal jugará esta tarde por primera vez desde el 1 de marzo, cuando se impuso al norteamericano Taylor Fitz en la final del torneo de Acapulco. Pocos días después se declaró el estado de alarma por la pandemia de coronavirus y el inicio de un largo confinamiento que arrasó no solo con el calendario tenístico, sino deportivo.

El Nadal que se verá hoy en Roma es toda una incógnita. No en vano, seis meses alejado de las pistas es mucho tiempo, y como recordó el tenista en rueda de prensa el lunes, no es lo mismo entrenar que jugar. El torneo romano, donde el manacorí acude “sin grandes expectativas”, debe servirle para ponerse a punto de cara al gran objetivo de la temporada, que no es otro que el torneo de Roland Garros, que comienza el próximo 28 de septiembre y en el que aspira a su decimotercer título. 

El primer obstáculo que debe superar Nadal es Pablo Carreño, que en apenas cinco días dará el salto de la pista dura a la tierra. El asturiano, aunque demostró un gran estado de forma en Flushing Meadows, llega presumiblemente tocado física y, sobre todo, anímicamente, por la gran ocasión perdida de disputar la final de un grande por primera vez en su carrera después de ganar los dos primeros sets ante Zverev. Otro hándicap para Carreño es que suma por derrotas sus cinco enfrentamientos con Nadal. De hecho, solo ha sido capaz de arrebatarle un set. Fue en Doha, en 2016. La última vez que se vieron las caras fue este año, en el Abierto de Australia, con triunfo del mallorquín por 6/1, 6/2 y 6/4.

Por la larguísima ausencia de las pistas y al tratarse de la temporada más corta sobre tierra, por la suspensión de los torneos de Montecarlo, Barcelona y Madrid por la pandemia de coronavirus, Roma y sobre todo Roland Garros suponen un reto mayúsculo para Nadal, que a la dificultad por la calidad de los rivales, con Novak Djokovic a la cabeza, añade su falta de ritmo y de sensaciones en la pista. Precisamente, el serbio fue el rival del manacorí en la final de la pasada edición. El número uno también debuta hoy ante el italiano Carusso, en un duelo que debe servirle como fácil adaptación a la tierra.

Por otro lado, el escocés Andy Murray, ganador de tres títulos de Grand Slam y actual número 110 del mundo, ha recibido una invitación para disputar Roland Garros. El tenista de 33 años fue uno de los ocho jugadores masculinos -el único no francés- a los que se les ha dado una ‘wild card’.