30 de junio de 2019
30.06.2019
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Ascenso a Segunda

El Atlético Baleares se lo juega a todo o nada ante el Mirandés

El equipo blanquiazul necesita al menos dos goles para empatar la eliminatoria ante el equipo burgalés y jugarse el ascenso a Segunda en la tanda de penaltis

30.06.2019 | 01:12

Toda una temporada, casi perfecta, toca a su fin esta tarde (18 horas / IB3 Tv) en Son Malferit. En 90 minutos, 120 con suerte, el Atlético Baleares cerrará el curso y pondrá nota a la campaña de Manix Mandiola. A todo o nada. El ascenso frente a la rendición. La gloria ante la desdicha. El Mirandés es la última piedra en el camino, y vaya una. El conjunto burgalés aterriza en Palma con medio pie en Segunda División, tras imponerse en Anduva por 2 goles a 0. Pero como ya demostró el Real Mallorca hace ahora justo una semana, en el fútbol no está nada escrito. Son Malferit dictará sentencia.

No llega el conjunto blanquiazul en su mejor momento al partido más importante del año. El calor, la tensión, las lesiones y las sanciones... Todo se ha alineado para hacer de esta posible remontada un espectáculo todavía más épico. El preparador eibarrés pierde para el envite a dos de sus piezas fundamentales: Alberto Villapalos y Marc Rovirola. También es duda, en la retaguardia, Rubén, quien no ha podido ejercitarse con sus compañeros a lo largo de la semana y difícilmente podrá formar en el once de los mallorquines.

A tanta mala noticia hace frente Kike López. El reconvertido lateral salmantino volverá a vestirse de corto tras un largo periodo desconectado de los terrenos de juego. El defensa blanquiazul, que se lesionó durante el encuentro de la vuelta de la eliminatoria de los campeones ante el Racing de Santander, llega recuperado, al 100%, para dar profundidad y verticalidad a la banda diestra del equipo. Pedro Ortiz sustituirá al sancionado Rovirola en la sala de máquinas, Álvaro Vega hará sus veces en el eje de la defensa y, muy probablemente, Hugo Díaz salga de inicio en busca de picante para la salsa.

El 2 a 0, la prórroga y alcanzar la tanda de penaltis es ahora mismo un resultado que muchos balearicos firmarían. No colocaría su autógrafo al supuesto Manix Mandiola, quien este pasado viernes se encargó de que a todo el mundo le quedara muy claro la confianza que tiene puesta en esta plantilla y en su vela en la iglesia de San Miguel.

El Mirandés es un rival difícil de roer. Tercero en la clasificación del Grupo 2, llega a la isla tras eliminar al Recreativo de Huelva. Su técnico, Borja Jiménez, reconoció en la previa del partido que, pese al resultado de la ida, su equipo afrontará el encuentro "fiel a su filosofía. Valiente, agresivo y con ataques largos". Álvaro Rey, quien acertó con una genialidad en el segundo tanto de los burgaleses en Anduva, es el futbolista a tener en cuenta, así como Paris, lateral diestro, quien volvió locos a los balearicos el pasado domingo.

El conjunto blanquiazul se encomienda a un Son Malferit que, como ya ocurriera en las dos eliminatorias ante Racing y Melilla, volverá a presentar un aspecto envidiable. Es el adiós de un campo a su plantilla. Querido y odiado a partes iguales, el campo de la Federació de Futbol de les Illes Balears quiere despedirse de sus huéspedes con el mejor de los recuerdos: otorgándole un ascenso que buscan hace 56 años.

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