03 de junio de 2019
03.06.2019

Otro palo 27 años después

El Iberojet Palma se queda en Bilbao con las ganas de alcanzar la ACB como aquel histórico Prohaci Mallorca en Cáceres

03.06.2019 | 00:32
Barac y Álex Hernández se lamentan tras una canasta de Salgado.

Una derrota de las que duele. El Iberojet Palma se quedó ayer en Miribilla con las ganas de haber hecho historia y ser el primer equipo mallorquín que alcanza la elite del baloncesto nacional. La ACB, como para el Patronato hace casi tres décadas, sigue siendo un sueño

La lista de nombres históricamente malditos del baloncesto mallorquín se amplió ayer con el de RETAbet Bilbao. Como ya lo son, desde hace casi tres décadas y para siempre, los del Cáceres, Juver Murcia, Lliria y Caja San Fernando, ya que todos ellos alcanzaron la elite a costa del Patronato. El Iberojet Palma acarició ayer la ACB, compitió hasta el final por el ascenso ante el poderoso anfitrión de esta 'Final Four', pero la moneda salió cruz. Otra vez.

Esta derrota es de las que duelen, está por ver si tanto como aquellas, aunque da la impresión de que esta temporada se ha dado un paso hacia adelante sembrando una semilla que puede germinar en el futuro a corto plazo. Eso mismo creían a finales de los ochenta y principios de los noventa con el Patronato y sus diversas denominaciones -Prohaci Mallorca, Syrius-, pero la mala gestión económica acabó convirtiendo aquel sueño en una pesadilla. Y eso que la gloria también se tocó con los dedos, sobre todo en aquel partido jugado el 10 de mayo de 1992 en Cáceres, cuando una canasta a dos segundos del final de Freixanet destrozó el corazón del deporte de la canasta en la isla cuando parecía que los Guillem Coll, De la Cruz, Mincy y compañía lo conseguirían.

El proyecto actual no tiene nada que ver con el que empezó a morir hace veintisiete años. Pero sí tiene en común que aglutina la ilusión de Mallorca por aterrizar en la elite de una vez. O al menos así se ha demostrado este curso con la fabulosa respuesta de la afición, tanto en la Liga regular cuando ya se entraba en la fase decisiva como en el play-off, con unas tres mil personas por encuentro en Son Moix, como mínimo. Ya no hay que elegir entre el Bàsquet Inca y el Aqua Mágica, que también flirtearon con la posibilidad de llegar a la elite hace poco más de una década, pero jamás llegaron tan lejos como la entidad de Guillem Boscana. Este Iberojet, como aquel Patronato, también se ha quedado con las ganas. A ver si a partir de ahora es otra historia.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Un ejemplo de Afouteza e Corazón

LaLiga reconoció a la afición del conjunto celeste con el premio "Jugador 12" en la pasada temporada. Sin ellos hubiera sido imposible "A Nosa Reconquista"