Tras la grave herida "como una cornada" que le dejó su caída en carrera el domingo en Porreres, el ciclista Sebastià Vila, de 25 años, recibió ayer el alta hospitalitaria y abandonó Son Espases para iniciar su proceso de recuperación definitiva en su domicilio familiar en Palma. Un largo camino que se prolongará todavía un mes antes de volver a tomar el pulso a la vida con total normalidad.

"Un susto muy serio", valora el deportista mallorquín. Un peligrosísimo siniestro que obligó su intervención quirúrgica de urgencia en Son Espases y del que el propio Sebastià Vila ha admitido a DIARIO de MALLORCA: "Sé que podría haber muerto, llegué muy grave al hospital".

Y es que el corredor isleño -uno de los amateurs mallorquines más destacados el 2018 en competiciones del calendario regional- tiene muy claro que ha vuelto a nacer tras el grave accidente de carrera que sufrió en Porreres. Una caída que sufrió mientras disputaba la quinta edición de la Volta amb Sitra i Colla de Tres-Memorial Joan Suñer.

Una prueba por equipos en bicicleta de todo terreno (BTT) que se desarrolló sobre un circuito de campo a través. El escenario de una desafortunada caída que obligó a atender de urgencia a Sebastià Vila, víctima de una herida de unos 15 centímetros que le cortó una arteria en la zona inguinal, tras clavarse el manillar de su propia bicicleta de mountain.

Una importante incidencia que Sebastià Vila sufrió tras protagonizar un enganchón con su compañero Jeroni Ramis, mientras el tercer integrante de su equipo, Juan Antonio Viana, transitaba unos metros por delante de ellos.

"Perdí mucha sangre, litros. Tanto que el doctor que dirigió la operación en el quirófano me dijo que necesité la transfusión de cuatro bolsas de sangre y dos de plasma", precisa Sebastià Vila sobre los cuidados médicos que requirió inicialmente y que le obligaron a permenecer vario días ingresado en la UCI.

Sobre el peligroso accidente en carrera que sufrió, Sebastià Vila precisa que apenas recuerda nada de lo sucedido. "Perdí el conocimiento. Solo recuerdo que yo mismo gritaba mucho y que veía que perdía mucha sangre. Recuerdo un poco a Jeroni dirigiéndose hacia mí. A una chica de la organización que me intentaba detener la hemorragia con una sudadera y después a una ciclista con casco, que no sé quién es, en el interior de la ambulancia atendiéndome", relata sobre los posos que ha dejado en su memoria los instantes posteriores a la caída.

"Me han tratado muy bien y la gente se ha volcado conmigo. Debo agradecer al Doctor Lara y a todo su equipo de Son Espases que me han salvado la vida y se han comportado de forma genial conmigo", adelanta Sebastià Vila.

Busca a una chica desconocida

"También me gustaría conocer a la ciclista que me atendió en la ambulancia para agradecerle todo lo que hizo por mí en unos momentos tan difíciles. No lo voy a olvidar nunca", destaca el deportista sobre diferentes casos del buen trato experimentado y las numerosas muestras de afecto recibidas desde que sufrió el grave accidente en Porreres.

Cristalero de profesión y por tradición familiar, Sebastià Vila confiesa que aún no ha visto la bicicleta con la que sufrió su grave caída. "Y no sé muy bien si la quiero volver ver", admite.

Sobre su futuro como ciclista, el accidentado adelanta que no sabe si volverá a competir en carreras de campo a través con BTT, de las que no es un habitual en Mallorca. "Fui a la de Porreres sin mayores ambiciones. Como si fuese a una pachanga, para reir junto a mis amigos y compañeros de equipo -por Viana y Jeromo-", recuerda de la experiencia.

Eso sí, para la temporada 2019, en la que Sebastià Vila tiene muy claro que se centrará en las pruebas mallorquinas de ruta, adelanta que cambiará de equipo, abandonando el HSM-Bicimetrics para enrolarse en el de Santa Margalida del exciclista profesional Toni Tauler, su entrenador.