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Opinión

Francia gana el Mundial que España perdió contra las apuestas

El gol en propia meta de Mandzukic en la final simboliza la eliminación autoinfligida de la Roja en octavos

Francia gana el Mundial que España perdió contra las apuestas

Un vulgar Francia- Croacia no debe despistarnos de nuestra misión capital, castigarnos ante la evidencia de que los franceses se han limitado a ganar el Mundial que España dejó expedito, al desobedecer a las apuestas que la situaban entre las favoritas. El suizocroata Ivan Rakitic reconoció sin matices que "Rusia ha eliminado a la mejor selección del Mundial", aquí radica la incógnita a resolver.

Personalmente, los franceses me empalagan, y me molestaba que encarrilaran la final sin marcar ni un gol en juego. En propia meta, de penalti, solo faltó que dieran una oportunidad de remate a Macron, que se agitaba enjaulado en el palco con más vigor que sus compatriotas en el campo. Los orgullosos belgas habían coincidido en que preferían perder con su estilo a ganar levantando la muralla gala. España ni siquiera llegó a preocuparse de cuitas estéticas de semifinalistas.

La Roja hizo lo posible por caer eliminada a la primera oportunidad. Irán y Marruecos eran demasiado evidentes, Rusia ofrecía la excusa impagable del anfitrión. Esta vez no habría un Marcelino que cabeceara a ras de suelo. Ningún jugador español estaba disponible para tamaño sacrificio físico. Pese a las facilidades, el naufragio español requirió la llegada de la tanda de penalties, fallados masivamente para acelerar el regreso.

El gol en propia meta de Mandzukic que enfocó la final simboliza la eliminación autoinfligida de España en octavos. La selección solo sobresalió del resto en los gabinetes de apuestas, para así hundirse con más fuerza. Cabeceó en la dirección equivocada, al igual que el alocado ariete croata que pasará a la historia por su desliz.

El Mundial´18 es tan antiguo que empezó antes de las confesiones de Corinna. Sin embargo, los más memoriosos recordarán que se abrió con excelentes perspectivas para España. Incluso se tomó la precaución de eliminar a Lopetegui de la ecuación, una cirugía que mejoraba las probabilidades.

Francia sigue sumando los goles que debieron llevar la marca España. El madridismo se consolará desde la estadística de Varane, que se suma a la docena de jugadores que han ganado la Champions y el Mundial en un mismo ejercicio. Y si hubiera salido cruz, tenían a Modric con el mismo doblete. Sucedáneos para la gran decepción.

Perdido irremisiblemente el presente, el futuro no amanece halagüeño. Luis Enrique sería más apropiado para Esparta que para España, ha perdido de antemano la batalla de la comunicación. Deschamps se convirtió ayer en el tercer seleccionador que gana un Mundial jugando y entrenando, al igual que Beckenbauer y Zagalo. Una somera comparación del técnico francés con el nuevo responsable español favorece ampliamente al primero.

Luis Enrique propone el alarido contra el razonamiento, no garantiza tantos encuentros como desencuentros. Instala la conflictividad como bandera, pero no se le puede achacar la derrota en el Mundial recién concluido, por grandes que sean las ganas. Tal vez la explicación a la sentencia inicial de Rakitic esté en la cuidadosa selección de los términos. "La mejor selección del mundo" pero, ¿el mejor país del mundo? A ratos parecían Yugoslavia.

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