Jorge Lorenzo no está para bromas a la hora de hablar de las prestaciones de la Yamaha de 2014. La que le tiene que volver a convertir en campeón del mundo de MotoGP después de la decepción sufrida el domingo al ser destronado por Marc Márquez y su Honda. Sin tiempo para analizar con calma todo lo que le ha sucedido en esta temporada que acaba de finalizar, ayer volvió a subirse encima de su moto para empezar a escribir el camino que le debe llevar a su tercer título en la categoría reina.

No quiere excusas y su equipo lo sabe. Exige a la escudería japonesa que, como mínimo, consiga poner a punto una máquina para que sea tan competitiva como la Honda. Y en ello está, tal y como reconoció en la rueda de prensa posterior a la carrera del Gran Premio de la Comunitat Valenciana. Lorenzo no ha tenido reparos en quejarse públicamente de las deficiencias que sufría su Yamaha respecto a la de sus rivales por el título, entre los que había que incluir a Dani Pedrosa. Se ha reflejado, sin ir más lejos, en la tardía llegada del ´seamless´ -cambio de marchas- que sí disfrutaban los dos pilotos catalanes. Esto le ha restado opciones en una temporada en la que el mallorquín ha pilotado como nunca y que, curiosamente, se ha quedado sin el premio gordo.

Se ha cansado de repetir que quizá sin sus errores en Assen y Sachsenring, en las que se fracturó la clavícula y se vio obligado a pasar por el quirófano, habría llegado a Cheste con más opciones de ser campeón, o incluso por delante. Se ha mostrado autocrítico en este sentido, pero desea que en Yamaha también lo sean para que la próxima temporada estén a la altura de Márquez y compañía. Dice que ni se plantea abandonar Yamaha, pero no es descartable que el panorama cambie sustancialmente si la Honda sigue siendo mejor. De hecho, el vicepresidente de este equipo, Shuhey Nakamoto, aseguró que conversará con el palmesano para incorporarle a su equipo tras la finalización de la próxima temporada. "Hablaremos con él a partir de 2015", dijo el domingo en Marca.

Esta frase disparó las especulaciones en el ´paddock´, aunque Lorenzo se apresuró a rebajarlas en rueda de prensa. "Siempre he dicho que mi sueño es acabar mi carrera en Yamaha, ser un piloto de leyenda de Yamaha. Mi trato con ellos siempre ha sido muy bueno. Este último año ha mejorado mucho la moto, aunque ahora veo que tenemos margen de mejora", manifestó.

Eso sí, no perdió la ocasión para enviar un mensaje a su actual equipo. "Soy un piloto que quiero ganar, soy muy competitivo y me gustaría tener una moto ganadora y espero que el año que viene me den esta moto y estar muchos años en esta escudería", subrayó. De momento, ayer se quedó satisfecho con sus primeros test porque fue el más rápido de la primera sesión de entrenamientos celebrados en Cheste, en una sesión en la que no estuvieron Márquez ni Pedrosa, que debutarán hoy en el manillar de su nueva Honda.

El balear rodó con su Yamaha M1 en 1.31.257 y sólo su compañero de equipo, el italiano Valentino Rossi, pudo acercarse a sus registros, después de rodar a 93 milésimas de segundo del subcampeón. Lorenzo comenzó el test a los mandos de la Yamaha M1 2013 con la que ganó el domingo en Cheste, pero superado el mediodía probó su montura para 2014, y en sólo cuatro vueltas mejoró el tiempo con respecto a la moto anterior.

Tras la sesión, Lorenzo reconoció que "todo indica que la nueva moto tiene potencial y es más estable", además de reconocer que su victoria en la carrera de Valencia, que cerraba el certamen de 2013, tuvo un sabor "agridulce". "Fue una victoria bonita porque siempre es difícil ganar en Valencia pero también fue un poco agridulce -al no lograr el título-. Estoy contento de haberlo intentado hasta el final y haber mejorado como piloto, me siento más maduro", añadió. El isleño tiene todavía mucho trabajo por delante, tiene que recorrer muchos kilómetros, pero lo que es seguro es que su Yamaha debe hacerlo más rápido que nunca.