El Constancia mereció mucho más que un empate y un punto ante el Nàstic en el envite que ambos equipos jugaron ayer en el Nou Camp de Inca. Los blanquinegros se mostraron muy serios y concienciados en su juego y, probablemente, jugaron la mejor primera parte de lo que llevamos de Liga. Sin embargo, poco a poco fueron perdiendo fuelle con el transcurrir de los minutos y eso les condenó al empate.

El Constancia marcó pronto. En el minuto 11 el balón llegó a las botas de Rubén Carreras que, de fuerte trallazo, batió a un sorprendido Reina. No reaccionó el Nàstic que a duras penas podía frenar los continuos ataques locales, que a punto estuvieron de marcar el segundo gol diez minutos después cuando un gran cabezazo de Mateu Ferrer fue despejado a córner por el acertado Reina.

Hubo dsesconcierto en las filas del Nàstic, que vio como no podía con el mejor juego de los locales. Sin embargo, poco a poco reaccionó el equipo catalán, que se sacudió el dominio local, para pasar a dominar el centro del campo.

En la segunda parte cambió la decoración. Dominó completamente el cuadro de Tarragona. Entonces las ocasiones de peligro se sucedieron ante la meta de Gaspar y empezó a presumirse lo peor. Un gol que llegó en el minuto 62, cuando el recién incorporado Ferran Giner ganó la espalda a la defensa blanca, plantándose ante Gaspar, que nada puede hacer para evitar el tanto del empate.

En la última media hora ninguno de los dos equipos se conformó con el empate y el partido se abrió, pudiendo marcar cualquiera de los dos. Sin embargo, los minutos fueron transcurriendo y ni el Constancia y ni el Nàstic pudieron deshacer el empate.