La batalla final está servida.El último asalto por el título mundial de MotoGP se vivirá a partir de mañana en el circuito de Cheste. El Gran Premio de la Comunidad Valenciana será el escenario del último duelo entre el mallorquín Jorge Lorenzo, actual defensor de la corona, y el novato Marc Márquez.

El año se inició con Lorenzo (Yamaha) dominando en Catar y los tres aspirantes a desbancarle luchando por el podio. Dani Pedrosa, el recién aterrizado Marc Márquez y Valentino Rossi, de nuevo en Yamaha, parecían predestinados a pelearle el título al mallorquín.

Pero las previsiones pronto se rompieron y el joven Márquez se instaló en la zona alta de la clasificación de pilotos con sus resultados en los siguientes grandes premios. Ausente solo en los podios de Mugello -se fue al suelo cuando iba segundo- y Phillip Island, por un error de su equipo que conllevó su descalificación, su regularidad le ha permitido llegar a la última carrera como líder y con muchas opciones de proclamarse campeón del mundo, ya que aterriza en Valencia con 13 puntos de ventaja sobre Jorge Lorenzo.

Precisamente, el mallorquín es el único que puede discutirle la corona al catalán. El piloto de Yamaha, que este año lamentó en varias ocasiones que su moto no tenía el potencial de las Honda, comparece en Cheste confiado en sus posibilidades y, sobre todo, en la posibilidad de que le supere la presión al debutante.

Lorenzo no llega con el papel de favorito, situación inimaginable a principios de temporada pero que se tornó en realidad con el desarrollo de las grandes premios. Su caída en Assen pasó en 48 de horas de ser una decepción a convertirse en hazaña tras regresar a Barcelona para operarse y volver a Holanda para firmar un quinto puesto que ahora le permiten estar luchando por el título. Aunque quizás, su renuncia a correr en Alemania una semana después, al caerse Dani Pedrosa y renunciar a correr, redujeron sus opciones.

Ahora, tras varios meses acelerando, frenando, realizando maniobras insólitas y adelantamientos al límite, Lorenzo y Márquez se jugarán todo a una carta. A una carrera, el domingo en Cheste.