04 de diciembre de 2010
04.12.2010
Baloncesto. LEB Plata

El Mallorca se cae del alambre

Un partido jugado con gran intensidad por ambos bandos se salda con triunfo de un equipo de Ávila que se atraganta a los de Xavi Sastre

04.12.2010 | 03:05
El base Sergio Alonso en uno de sus controles del juego para el Bàsquet Mallorca.
En una jornada de rebelión por parte de los equipos de la parte baja de la clasificación, el Bàsquet Mallorca fue derrotado por un punto por el Carrefour Avila. Uno de los modestos amotinados en la sesión de ayer, que descuelga al equipo de Xavi Sastre del grupo con más victorias de la LEB Plata.
Fue un duelo bonito. Un partido jugado con gran intensidad por ambos bandos, que se saldó con el triunfo abulense por un ajustado y emocionante marcador.
Sobró la pareja arbitral, que se dedicó a aplicar la ley de la compensación como norma y que permitieron que los tonos naranja y verde pistacho se midieran en la pista. Un auténtico mal de ojos.
El conjunto abulense venía con la medida tomada al Mallorca desde la pretemporada. De entrada los de Pablo Alonso supieron parar a los naranjas y sólo la presencia de Torres logró incordiar el aro abulense y se erigía en principal referencia local.
Por contra, el visitante Ramsdell desde el perímetro se convirtió en toda una pesadilla para los hombres de Xavi Sastre. Con estos argumentos el partido se movió siempre en diferencias cortas.
El Mallorca, en la pintura, era imparable y ahí fozó su ventaja el cuadro local para cerrar el primer acto con 22-20 a su favor.
La intensidad defensiva local aumentó de salida en el segundo acto y el Mallorca aprovechó para ser el encargado de abrir el marcador. A pesar de que no había suerte desde el perímetro, la buena gestión de los ataques con sólo 3 pérdidas permitió al equipo local irse al descanso con un 39-32.
Tras la reanudación, de entrada, el Mallorca logró su máxima diferencia al frente del marcador, con diez arriba (42-32). Pero a partir de ese momento el viento cambió.
El Mallorca se mostró errático en ataque y tres pérdidas de balón consecutivas permitían al Carrefour Avila dar la vuelta al electrónico con un parcial de 2-13, después de que el perímetro castellano funcionase a pleno pulmón.
Con la misma moneda respondió el Mallorca para devolver la normalidad al encuentro, con un 8-2 (52-47). Entonces el conjunto visitante vio como Cheik se iba eliminado, pero el Avila reaccionó para acabar el acto en una distancia corta (58-56).

Ventaja visitante
El Carrefour Avila descubrió entonces como hacer daño de verdad y descomponer la defensa local, logrando asestar un 0-6 que de nuevo le colocó con ventaja (58-62). Desde ese momento el duelo tendió siempre a favorecer a los que vestían con la camisola más llamativa, de verde pistacho.
Guillermo Justo tomó las riendas del ataque de los suyos y se hizo fuerte desde la línea de los 6'75 metros. Una irrupción que le permitió mantener a su equipo por delante, con ventajas cortas. Las segundas opciones de los castellanos hicieron entonces mucho daño a la buena defensa naranja. Una resistencia que acabó cayendo por la mayor insitencia de los jugadores que dirigía Pablo Alonso desde el lateral.
Aún así el Mallorca aguantaba el tipo. Con lo que no contaba nadie es que entonces la pareja arbitral decidiese que había llegado el momento de ser protagonista y pusiese de su parte, para acabar perjudicando a los locales.
Primero, decretando una técnica a Sastre que provocó un ajuste local (68-69), pero la compensación como norma restó poder a Isma Torres en la pintura, , sometido siempre a defensas durísimas, en casos abusivas y vulnerando las normas más básicas.
Fue entonces, con 3,20 minutos de juego todavía por disputarse, cuando los abulenses se colocaron con seis puntos por delante, tras un doble de Cipruss, quien se vio premiado con adicional y encima antideportiva.

Marcador ajustado
La jugada se quedó en nada y el Mallorca, en sólo un minuto y gracias una gran defensa, instalaba el 74-76 en el electrónico.
Con 1'53 todavía por disputarse, el partido estaba abierto. Hubo dos ataques malogrados y el Mallorca disfrutó del último, sin lograr un buen tiro. Una falta, tan inocente como innecesaria en el rebote, de Carles Bivià, evitó la prórroga. Ya que el escolta García Peña transformó entonces su segundo tiro y convertía al Carrefour Avila en la particular bestia negra del Bàsquet Mallorca.

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