Bueno, pues ya tenemos tormenta en un vaso de agua. Hay circos en los que crecen por sí solos los enanos y otros donde, de no haberlos, salen a buscarlos.

Tres detalles de calidad en apenas un treinta por ciento del tiempo que dura una eliminatoria de Copa desatan la locura en torno a un jugador, Tejera, cuya sopa se acaba de verter en el cazo. Vean el ejemplo de Canales en el Madrid y saquen conclusiones. Sólo para becarios, por supuesto.

Lo serio viene esta tarde. Siempre que Lotina se encuentra en apuros recurre a la defensa de cinco. No es la primera vez que el técnico del Deportivo salva su cuello y el de su equipo con la argucia de rearmar la defensa. Casi siempre le ha salido bien y, en realidad, es un examen de grado para el escaso oficio del Mallorca.

Está por ver con qué nos sorprende Laudrup esta vez. Salió con dos puntas frente al Levante, pero tuvo que rectificar sobre la marcha, lo que no había hecho antes al enfrentarse al Espanyol.

Pero igualmente tendríamos que conocer cuál será el lateral derecho o quién se colocará junto a Martí en el centro y hasta en las bandas. El danés suele condicionar bastante su alineación a las características del rival sin imponer las propias. O eso parece.

Vamos que, a estas alturas, yo no estaría nada preocupado en pensar si Tejera tiene que jugar nueve partidos u once, porque antes de llegar a este debate hay mucho que hacer y problemas más urgentes que solventar y no precisamente si el Lluís Sitjar está en ruinas o deja de estarlo. Cuestión de prioridades.