Los números sonríen a un Real Mallorca que partido a partido aumenta su distancia con la zona caliente de la clasificación. Mirar hacia arriba no está permitido cuando solo han transcurrido nueve jornadas y al equipo le persigue una irregularidad que todavía hace muy difícil realizar pronósticos. Una victoria hoy en La Romareda modificaría esa tendencia y permitiría sumar a los rojillos su cuarto triunfo consecutivo después de los logrados ante el Valencia y Levante en Liga y Sporting de Gijón en Copa.

El partido supone además un nuevo desafío para el grupo de Laudrup: aguantar las acometidas de un Zaragoza acuciado por su condición de colista –los maños todavía no conocen la victoria en la Liga– y que se somete al juicio sumarísimo de una afición que no perdonará ni un solo error a su equipo, que agrava sus problemas deportivos con una deuda desbocada.

Laudrup apostará previsiblemente por repetir el once titular que se adjudicó el triunfo en el último desplazamiento en Mestalla, con la única excepción de Gonzalo Castro, baja al no haberse recuperado todavía de su lesión. Un Pereira que gana enteros cada semana que pasa ocupará la banda izquierda, tal como hizo el pasado lunes ante el Levante.

En la punta de ataque podría repetir un Webó que aparcó su peor verano en la isla con el gol de la victoria ante el Levante y al que beneficia el bajo rendimiento de Víctor y Cavenaghi. En el centro del campo Joao Víctor acompañará a Pep Lluís Martí, tal como viene siendo habitual en los compromisos a domicilio.

No se le dan bien los colistas al Real Mallorca. La pasada temporada perdió contra los tres farolillos rojos con los que jugó –Xerez, Tenerife y Sporting– por lo que el técnico danés asume el duelo de La Romareda con mucha cautela.

El conjunto de José Aurelio Gay está obligado a adjudicarse un triunfo que empiece a impulsarle lejos del fondo de la tabla. Sin embargo, las urgencias de los maños pueden traducirse en desesperación y el Mallorca podría aprovecharse de ello. Más aún en un estadio que puede convertirse en una olla a presión contra su equipo.

Laudrup ha vuelto a dejar fuera de la convocatoria a un buen puñado de canteranos –Martí Crespí, Pina, Sergi Enrich y Tomeu Nadal–, que se unen a un Corrales que ya no tiene ninguna relevancia en esta plantilla.