El consejo de administración del Real Mallorca, con el presidente Vicenç Grande en su condición de máximo accionista con aproximadamente el 92 por ciento de los títulos del club al frente, ha decidido no acometer más ampliaciones de capital.

Este cambio de estrategia, que ha sido la norma en las dos anteriores temporadas para enjugar los déficits de la entidad y evitar así la venta de futbolistas, abre las puertas a los traspasos "siempre que las cantidades que se ofrezcan sean tentadoras", reconocieron ayer fuentes del club ante esta nueva filosofía.

De hecho, el pasado mes de octubre se aprobó una ampliación de capital para recuperar los 2´6 millones de euros de desfase que presentó el anterior ejercicio. Estas operaciones han obligado a los consejeros a aportar más cantidades de su bolsillo para equilibrar los presupuestos.

Grande ya ha declarado en varias oportunidades que cada curso registra una pérdidas que rondan los seis millones de euros. La solución es reponer los fondos o vender futbolistas.

No se descarta incluso que en el mercado de invierno pueda haber alguna salida si las cifras convencen a los rectores del Real Mallorca. Sin embargo, la prioridad es no dar ventajas y bajo ningún contexto se accederá a mal vender.

Mejor escaparate

La buena trayectoria del equipo en la presente campaña y el rendimiento de varios jugadores en el plano individual han revalorizado un colectivo que después de tres campañas asentado en la zona baja ya logró en la anterior espabilar y en la presente moverse en la parte alta.

El presidente mallorquinista aseguró el pasado 8 de octubre que el presupuesto de la temporada 07/08 oscilará entre los 35 y 36 millones de euros. El club, que mantiene sus quejas sobre la falta de ayudas institucionales, no ha conseguido su propósito que se propuso todavía con Mateu Alemany de presidente de acotar sus gastos en los 24-25 millones de euros.

El Real Mallorca denuncia que es el quinto presupuesto más bajo de la categoría, circunstancia que obliga a ajustar los números para rentabilizar las actuales entradas económicas.

Esta derrama de millones se ha agudizado ante la política de mantener el bloque de la pasada temporada, una política que contradice la norma de cada año al finalizar el campeonato y que se traducía en la marcha a tropel de jugadores, bien por su condición de cedidos o por ser traspasados.