Algunos jugadores se empeñan en clasificar a los rivales según la Liga en la que, según ellos, militan. El Racing, dicen, es de la nuestra, igual que el Málaga. Además del Barça y el Madrid no sabemos qué equipos juegan en la otra, pero si hay que ir descartando llegaremos a la conclusión de que la del Mallorca es de dos docenas de partidos, pues a los de la primera vuelta hay que sumar los de la segunda ante los mismos rivales. Muy pocos encuentros para tantos puntos que quedan por sumar.

* Presión sin gas. Se quejaba, el presidente del Mallorca, de la excesiva presión que tiene el equipo. Que se dé una vuelta por Camerún donde a Wome le han incendiado el coche y la peluquería de su mujer por haber fallado un penalti que les dejó fuera del Mundial. El propio Samuel Etoo tuvo que salir por piernas y ya no se le ocurre pedir que le eximan de disputar la Copa de África para poder jugar con el Barcelona.

* Luis, pacificador. Quién ha visto y quién vé a Luis Aragonés. "Puyol, eso no", le gritó al azulgrana cuando se enzarzó con Vicente en un entrenamiento de la Selección. No se ha podido confirmar que nadie le recordase su cabezazo o el amago de dárselo al ´azul´ Etoo, como le llamaba el ´abuelo´ cuando coincidieron en el Mallorca. Antes guerrero y ahora templando gaitas.

* Árbitros bajo sospecha. En una entrevista publicada ayer en el Diario As, el ex árbitro internacional mallorquín, Antonio Rigo, recordaba que quisieron comprarle en un partido Pontevedra-Espanyol. No ha sido el único. A su colega Diego Balaguer le montaron una compra "fantasma" en un Las Palmas-Espanyol. Años más tarde, alguien dejó un sobre con dinero en el taxi de Eusebio Pascual Segura en vísperas de un Calvo Sotelo-Barcelona B, por no hablar del famoso Mallorca-Mestalla que acabó con varias personas en comisaría.

* Canteras lejanas. Hasta las canteras de los clubes se han globalizado. Los últimos grandes jugadores salidos de la del Mallorca, como Tristán o Luque, no eran mallorquines. De ahí que sean buenos los convenios con clubs de aquí, pero también los que sea posible atar con otros de fuera.