Los controles antidopaje siguen siendo la béstia negra del Tour de Francia, pero en opinión del alemán Wilhelm Schaenzer, un experto en dopaje, la mayoría de los ciclistas que participan del Tour están libres de consumo de sustancias ilegales.

"Tener un cien por ciento de limpieza es imposible. Pero el porcentaje de ciclistas dopados es relativamente bajo. Algo así como un uno o dos por ciento", dice Schaenzer en la edición de ayer de un diario de la ciudad alemana de Múnich. El alemán tildó de especulaciones las reiteradas acusaciones de doping contra Armstrong.

Según estima el colega belga de Schaenzer, Hans Cooman, el pequeño porcentaje debe ser reducido. "Estamos yendo siempre un poco por detrás de la industria del doping y esa distancia no puede ser muy grande".

Por otra parte, Jean René Bernaudeau, el director deportivo del equipo del francés Thomas Voeckler, actual líder del Tour de France de ciclismo, criticó ayer el procedimiento de los controles antidoping que se llevan a cabo en la ronda gala.

"Hay que terminar con eso de que le avisan por teléfono a los ciclistas. Prepárense para ser controlados en el hotel", dijo el director del equipo La Boulangere, en referencia a los análisis de sangre.

Hasta ahora se llevaron a cabo tres exámenes de esa índole en la edición 91 del Tour. Luego del chequeo médico obligatorio que se realiza antes del comienzo de la competencia a los 189 participantes, el español de 26 años Gorka González, del equipo Euskaltel, fue marginado del Tour.

En la primera semana se controló a 42 ciclistas, pero no hubo ningún problema, y el martes a otros 33, entre ellos el estadounidense Lance Armstrong, que este año busca ganar su sexto cetro en el Tour. En este caso tampoco hubo ningún tipo de queja.

Pero así y oto, muchos aficionados al ciclismo deportivo son menos optimistas que Schaenzer y Bernaudeau. Según un sondeo realizado en Alemania por la revista Stern, un cuarto de los consultados opina que la mayoría de los ciclistas se dopa, mientras un nueve por ciento dice que todos los corredores consumen sustancias ilegales.