Tribux, la aplicación mallorquina que pretende destruir la dependencia a las redes sociales
La aplicación, nacida en el restaurante Contratiempo, llega a la App Store dentro de dos semanas, prepara una fiesta de Halloween en Madrid con más de 50.000 personas y ya negocia su expansión a más locales de Palma

En redes sociales, Tribux aparece representado como un hombre enmascarado / César Augusto
Si el Titanic ocurriera hoy, Jack nunca habría conocido a Rose. "Ella estaría haciéndose selfies en la cubierta y él, haciéndose un selfie en el espejo", ironiza César Augusto, creador de TribuX, la aplicación que nació en Mallorca con un objetivo tan simple como ambicioso: que la gente vuelva a hablar cara a cara cuando sale de fiesta.
TribuX llegará a la App Store dentro de dos semanas. Sus responsables ya preparan además una fiesta de Halloween en Madrid con más de 50.000 personas y trabajan para expandir la aplicación a más negocios de Palma, tras el buen resultado obtenido en Contratiempo y otros locales de la isla.
Todo empezó en Contratiempo, un restaurante de Portitxol que ya había convertido la interacción entre desconocidos en parte de su seña de identidad. Allí surgió la pregunta que dio origen al proyecto: ¿por qué salimos a sitios llenos de gente y terminamos relacionándonos solo con quienes hemos ido acompañados?
De esa pregunta nació TribuX, un concepto tecnológico y social pensado para transformar restaurantes, bares, cafeterías y discotecas en espacios donde resulte más fácil conocer e interactuar con otras personas. La aplicación señala, dentro de cada local, quién más la está usando en ese momento. No hace falta buscar en la ciudad ni en el mundo: solo hay que mirar alrededor.

La aplicación incluye promociones de los bares o restaurantes donde está disponible / César Augusto
"No es simplemente una aplicación para ligar", aclara Augusto, aunque no lo descarta. "Obviamente la gente la va a utilizar para ligar, como hacen con Instagram." Pero también sirve para hacer amigos, encontrar personas con intereses similares, participar en juegos o interactuar con otras mesas. La diferencia con las redes sociales tradicionales está en algo fundamental: las personas ya están ahí, en el mismo local.
Del móvil a la mesa de al lado
TribuX introduce dinámicas y juegos pensados para romper el hielo entre desconocidos de forma natural. El teléfono deja de ser el destino de la interacción para convertirse en el puente: una partida, un reto o una coincidencia puede acabar en una conversación que, de otra forma, nunca habría existido.
"En Tinder muchas veces la foto engaña, pero aquí no, porque la estás viendo en persona", explica el creador. Y pone un ejemplo de su propio restaurante: "En Contratiempo, muchas veces ha venido una pareja y ha acabado en una mesa con 50 personas más."
El sistema también da a los locales una herramienta para construir comunidad alrededor de su negocio. El establecimiento deja de ser solo el sitio donde se cena o se toma una copa para convertirse en el escenario donde pasan cosas y se conoce gente. Después de probar el concepto en Contratiempo, TribuX se ha extendido a otros locales de Mallorca, como D'Presion o el propio Contratiempo que organiza jueves de Tribux, y ya está presente en varios puntos de Madrid, Barcelona y Alicante. La aplicación ha estado detrás de eventos multitudinarios, como uno en Leganés con más de 20.000 personas, un récord que ahora buscan superar con la cita de Halloween en Madrid.

Algunos de los juegos que propone la aplicación / César Augusto
Los números, según Augusto, respaldan la idea: "En fiestas que hemos hecho con tanta gente, un 70% utiliza la aplicación. Hablan por mensaje y a los pocos minutos quedan en una de las barras." Esa es, precisamente, la lógica del proyecto: "La idea es que mandes un par de mensajes y estés hablando en persona a los pocos minutos."
Sus responsables imaginan algo más grande que un local o una ciudad: una red de establecimientos donde entrar y encontrar TribuX signifique lo mismo en cualquier parte, algo así como una nueva categoría dentro del ocio, un lugar donde está permitido ir solo, en pareja o con amigos porque ahí se puede conocer gente.
Detrás de la idea hay también una crítica a la dependencia digital. "Hoy en día existe mucha dependencia de las redes sociales. Queremos que la aplicación sea un puente para destruirlas", afirma Augusto. "Nuestros abuelos o padres se conocieron en bares o discotecas, pero la gente de ahora le dirá a sus hijos que se conocieron por Instagram."
Durante años la tecnología ha intentado llevar la vida social al mundo digital: perfiles, mensajes, likes, una versión de nosotros mismos pensada para la pantalla. TribuX propone el camino contrario, usar esa misma tecnología no para sustituir el encuentro, sino para provocarlo antes de que ni siquiera lo pensemos. Quizá dentro de unos años resulte tan normal entrar en un bar y saber quién está dispuesto a jugar o a charlar como hoy lo es mirar el móvil nada más sentarse a la mesa.
Puede que a día de hoy Jack y Rose no hubieran cruzado sus caminos, cada uno atrapado en su propio teléfono. Pero TribuX pretende justamente eso: que ese cruce vuelva a pasar, que dos desconocidos en el mismo sitio dejen de ser invisibles el uno para el otro y acaben, aunque sea por un rato, mirándose a los ojos en lugar de a una pantalla.
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