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Moda

El clásico pantalón 'palazzo' fue ideado en Formentor

La icónica prenda de pierna ancha y caída fluida nació en la década de los 30 de la mano del reputado diseñador francés Jean Patou

El pantalón ‘palazzo’, una prenda que rompió con el corsé de la época

El pantalón ‘palazzo’, una prenda que rompió con el corsé de la época / .

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Raquel Galán

Raquel Galán

Palma

El famoso pantalón palazzo, el de la pierna ancha, nació en el hotel Formentor. El reputado diseñador francés Jean Patou encontró en los años 30 en la costa mallorquina «la inspiración para crear una de las prendas más influyentes de la moda del siglo XX» y, de hecho, desde el lujoso establecimiento de la Bahía de Pollená afirman que lo bautizó como pantalón Formentor casi nueve décadas antes de que el palazzo luciese con este nombre en las pasarelas internacionales.

El modisto dejó impronta en la historia de la moda y alta costura con una máxima que le convirtió en pionero, ya que consideraba que «el futuro de la moda pasaría por la libertad de movimiento». Patou lo entendió casi mejor que nadie en su generación y precisamente fue esa búsqueda de libertad la que le llevó a enamorarse de Formentor, tal como aseguran desde el hotel que actualmente pertenece a la cadena estadounidense Four Seasons.

El diseñador disfrutaba allí de largas temporadas, por lo que en un entorno de pinares protegidos y aguas cristalinas «imaginó una prenda que rompiera con el corsé, tanto literal y como figurado, de la moda femenina de la época». Es un pantalón de pierna ancha con una caída fluida y elegante con el fin de "moverse con la misma libertad con la que se vivía en la Bahía»; y hoy se ha convertido en «uno de los básicos más reconocibles del armario femenino internacional».

Huéspedes del hotel Formentor en 1934

Huéspedes del hotel Formentor en 1934 / @aquellosmaravillososestilismos

Pionero de la moda

Antes de llegar a Mallorca, Jean Patou era ya uno de los nombres de la moda que estaban reescribiendo las reglas del vestuario femenino. Había vestido a la tenista Suzanne Lenglen con prendas como faldas plisadas y cárdigans deportivos que escandalizaron y fascinaron por igual, siendo un avanzado a su tiempo al defender que la elegancia también podía ser cómoda.

Su casa competía de tú a tú con las grandes firmas parisinas de la época y creó, además, uno de los perfumes más celebrados del siglo, símbolo de un lujo sereno y seguro de sí mismo.

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