Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Biel Mesquida y Carles Casajuana recuerdan a su amigo Gabriel Galmés

Los dos escritores participarán en un homenaje organizado en la 'possessió' de Son Comparet, en Son Servera, este 28 de agosto

Biel Galmés, en una imagen de archivo, con su último libro.

Biel Galmés, en una imagen de archivo, con su último libro. / TORRELLO

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Montse Terrasa

Montse Terrasa

Palma

El escritor Gabriel Galmés (Manacor, 1962-2001) sigue muy presente entre sus amigos, que en el 25 aniversario de su muerte le rendirán un homenaje especial, el próximo viernes, 28 de agosto, a las 20 horas, en las veladas de Son Comparet, en Son Servera, organizadas por los hermanos López Nadal. Los escritores Biel Mesquida y Carles Casajuana compartirán sus recuerdos y hablarán de la obra del manacorí, en un acto en el que también participará Antònia Galmés, hermana del autor de El rei de la casa, fallecido a los 39 años a causa de un cáncer.

Cartel del homenaje organizado en Son Comparet.

Cartel del homenaje organizado en Son Comparet. / .

El rei nostre es el título de este diálogo en torno a Galmés (quien fue columnista de Diario de Mallorca), en el que se entremezclarán fragmentos de sus obras y recuerdos personales de sus amigos y familiares. “Los grandes escritores nos muestran el futuro, son unos avanzados, son unos profetas, y él es un profeta de este futuro que vivimos ahora. Yo siempre lo releo, porque creo que también el mejor homenaje que se puede hacer a un escritor, vivo o muerto, es releerlo. Leerlo y releerlo”, afirma Mesquida, Premi d'Honor de les Lletres Catalanes 2026, quien conoció al autor de Manacor cuando este ya había publicado su primer libro con Quaderns Crema.

Para este homenaje, Mesquida ha seleccionado fragmentos de dos libros de Galmés: La vida perdurable (1992) y Una cara manllevada (2000) con los que quiere reflejar la cotidianidad de su mundo. “Sus personajes son gente normal, y contar cosas de gente normal y conseguir la visión, la profundidad y la fuerza que tiene toda su obra, es una tarea titánica”, destaca su amigo. A través de su literatura, “él muestra la moral irrisoria y miserable de una sociedad a la deriva, donde todo el mundo piensa en el enriquecimiento económico y en vender a su madre”, resume.

BIEL MESQUIDA. ESCRITOR. PUBLICACION ULTIMO LIBRO. "PASSES PER PALMA"

BIEL MESQUIDA / B.RAMON

La editorial Quaderns Crema fue la que unió las trayectorias de Galmés y Casajuana, quienes cultivaron una amistad que mantuvieron durante décadas, con encuentros en Son Servera. Sus conversaciones, las preocupaciones y las ilusiones que compartían formarán parte de este homenaje. “Era un hombre muy divertido, tenía, ya se vé en sus novelas, una imaginación y, sobre todo, madera de novelista, pero aparte de eso, él personalmente era muy divertido”, recuerda el diplomático y escritor catalán. Tanto él como Mesquida destacan la gran cultura del autor de Parfait amour (1986) o El rei de la selva (1997).

“Es una gran frustración no haber podido ver por dónde evolucionaba, porque era una obra que estaba en evolución, evidentemente. Y basta leer sus libros para ver que estaba en construcción, que tendríamos que haber visto hacia dónde iba todo eso”, comenta Casajuana sobre la prematura muerte de su amigo. “Él escribía sobre Manacor, pero no sabía si siempre escribiría sobre Manacor. Un crítico le hizo una crítica muy interesante, muy elogiosa, muy amable, pero al final le dejaba caer un comentario envenenado: le decía que convendría que tuviera presente que el mundo no se acababa en Manacor. Recuerdo que lo hablamos mucho, porque le planteaba un problema. ¿Qué significa que el mundo no se acaba en Manacor?¿Qué pasa, que no se puede construir una obra hablando de Manacor? ¿No se puede llegar a lo universal a través de lo que es local? Ese era el reto que tenía”, apunta sobre el universo literario de Galmés al que antes se refería Mesquida.

Carles Casajuana

Carles Casajuana / UIB

De esos años de amistad y de compartir inquietudes por sus carreras literarias, Carles Casajuana recuerda una anécdota: “En algún momento, habíamos bromeado y habíamos hablado, cuando algún libro no salía bien o no tenía resultados, en formar un dúo y dedicarnos al flamenco, con el nombre de El Niño de la ONU y El Gordito de Manacor. Bueno, teníamos ilusiones comunes, frustraciones comunes, muchos temas”. Como sus lecturas. “Él era muy de afiliación británica. Era un lector ávido de autores ingleses, él era profesor de inglés. Entonces, eso también nos unía, porque yo también he tenido mucha afición a la lectura de autores ingleses, he vivido en Inglaterra, fui embajador allí y me hubiera hecho una ilusión enorme que nos hubiésemos paseado y que hubiésemos compartido aquella época, por Londres, porque él lo conocía muy bien”, apunta Casajuana.

Precisamente esa lectura de Evelyn Waugh y P.G. Wodehouse, pero también de John Kennedy Toole e incluso de Chéjov queda patente, según Mesquida, en el sarcasmo que hay en la obra de Galmés y en esa manera de “poner la lupa de la literatura” en la vida cotidiana, “como un bisturí que revela una sociedad en descomposición”.

A medida que se acercaba la fecha del homenaje y al releer sus obras, Mesquida ha ido teniendo mucho más presente a Galmés. “He soñado con él y he estado muy contento porque lo he visto. Lo he visto y lo he visto vivo. He soñado con él y cuando soñamos con alguien que amamos, lo hacemos vivir”, reflexiona el poeta, quien en ese sueño le planteaba una pregunta a su amigo “¿Cómo lo haces para escribir esta difícil normalidad?”.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

  • Cultura
  • Biel
  • Son
Tracking Pixel Contents