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Nuevo oasis cultural

El museo de los mil millones de dólares

El Guggenheim Abu Dabi, que abrirá sus puertas en diciembre, exhibirá obras de Jackson Pollock, Andy Warhol, Jean-Michel Basquiat y Yayoi Kusama en un imponente edificio diseñado por el arquitecto Frank Gehry.

Vista exterior del edificio, diseñado por Frank Gehry, del nuevo Guggenheim Abu Dabi

Vista exterior del edificio, diseñado por Frank Gehry, del nuevo Guggenheim Abu Dabi / Guggenheim Abu Dabi

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David Morán

Barcelona

Veinte años y mil millones de dólares después, el Guggenheim Abu Dabi, uno de los últimos proyectos del arquitecto Frank Gehry y la guinda del rutilante distrito cultural de Saadiyat, se hará finalmente realidad el próximo 11 de diciembre. Esa es la fecha escogida por el Departamento de Cultura y Turismo de la capital de los Emiratos Árabes Unidos y la Fundación Guggenheim para inaugurar el nuevo centro, sede de una imponente colección de arte moderno y contemporáneo con más de 600 obras de Jackson Pollock, Andy Warhol, Jean-Michel Basquiat, Yayoi Kusama, Dan Flavin y Mark Rothko, entre muchos otros.

«El museo posee una identidad y una visión únicas, moldeadas por el panorama artístico de Abu Dabi y diseñadas para reflejar la historia de los Emiratos Árabes Unidos y más allá, fomentando la curiosidad de las generaciones más jóvenes por el arte moderno y contemporáneo», anuncian sus impulsores. El nuevo centro, el más grande y costoso de toda la red Guggenheim, ocupará un total de 80.000 metros cuadrados, 75.000 más que la nave nodriza de Nueva York y casi el doble que el Guggenheim de Bilbao.

«Está diseñado para impresionar en todos los sentidos, ofreciendo una poderosa presencia exterior y una experiencia inmersiva en su interior», celebran desde la fundación artística.

En el desglose, el equipamiento contará con un espacio expositivo interior de 11.600 metros cuadrados distribuidos en 30 galerías y otros 23.000 metros cuadrados para exposiciones al aire libre, números de impacto con los que el Guggenheim Abu Dabi aspira a convertirse en «una de las plataformas más importantes del mundo para el arte moderno y contemporáneo».

Imagen virtual del Guggenheim Abu Dabi

Imagen virtual del Guggenheim Abu Dabi / Guggenheim Abu Dabi

Acero, ónix y vidrio

El envoltorio, sin duda, es de los que crean afición: diez estructuras cónicas de gran escala, algunas de ellas de hasta 88 metros de altura, revestidas de acero inoxidable, ónix y vidrio. Los conos escultóricos, destacan los responsables del nuevo museo, proporcionan ventilación natural y sombra, mejorando la eficiencia energética del edificio y a la vez realzando su imponente silueta.

«Una cosa que el museo de Abu Dabi no será es una versión descafeinada del de Bilbao. Va a ser muy diferente: una reinterpretación de un pueblo o ciudad árabe tradicional, extenso y orgánico. No literalmente, pero tendrá el equivalente a calles y callejones, espacios tipo zoco y plazas, algunas sombreadas y otras cubiertas. Será el Guggenheim más grande hasta la fecha. Habrá aire fresco y luz solar, y traeremos aire fresco mediante una versión moderna de las torres de viento tradicionales de Oriente Medio», detallaba Frank Gehry en el año 2007, poco después de que la capital de los Emiratos Árabes Unidos acordase con la Fundación Guggenheim la construcción del nuevo museo.

En aquel momento, el arquitecto canadiense se daba un plazo de cuatro años para terminar el proyecto, pero las obras no comenzaron hasta 2011 y un parón de ocho años ralentizó aún más todo el proceso. Por el camino, una inversión de mil millones de dólares, acusaciones de maltrato a los obreros que trabajaban en la construcción y un amago de boicot de más de un centenar de artistas para el primer museo marca Guggenheim desde 1997, cuando se inauguró el de Bilbao. Durante estos años, otros intentos de abrir nuevas sedes en Finlandia, Brasil, México, Salzburgo y Taiwán han fracasado, como también lo ha hecho el controvertido plan de instalar un museo en la reserva natural de Urdaibai, en el País Vasco, proyecto definitivamente paralizado a finales de 2025.

Abstracción y cultura popular

En paralelo, y mientras el equipo que lideraba Gehry libraba su particular pulso con el calendario, el Guggenheim Abu Dabi empezó en 2009 a amasar una colección marcada por la abstracción, la cultura popular, el territorio, el lenguaje y la narrativa. Dentro de sus almacenes, además de los reclamos de Pollock, Warhol, Basquiat y Rothko, figuran obras de Angela Bulloch, Monir Shahroudy Farmanfarmaian, Robert Irwin, Y.Z. Kami, Bharti Kher, Rachid Koraïchi, Yayoi Kusama, Otto Piene, Douglas Wheeler, Niki de Saint Phalle, Tanaka Atsuko, Susan Hefuna y Anish Kapoor, entre otros. Un verdadero recorrido por la historia del arte de las últimas seis décadas guiado, en parte, por la historiadora del arte Valerie Hillings, comisaria artística de la Fundación Guggenheim entre 2004 y 2018 y futura directora inaugural del museo de Abu Dabi.

La estadounidense, al frente durante los últimos años del North Carolina Museum of Art, será la encargada de poner en marcha un equipamiento que, según Mariët Westermann, directora ejecutiva de la Fundación Guggenheim, busca generar «asombro, conexión, curiosidad y alegría», tanto para los habitantes de los Emiratos Árabes Unidos como para los visitantes de todo el mundo.

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