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Entrevista

James Rhodes actúa en Mallorca: «Si un concierto de música clásica no es ameno, sino esnob, mejor oírla en casa»

El pianista regresa a la isla con su gira ‘Manía’, un recorrido musical comentado por los claroscuros de su vida a través de composiciones de Brahms, Rachmaninov y, por supuesto, Chopin

La actuación del popular músico será el sábado 12 de septiembre en el Trui Teatre

El popular pianista en una fotografía reciente luciendo su nueva imagen

El popular pianista en una fotografía reciente luciendo su nueva imagen / James Rhodes

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Raquel Galán

Raquel Galán

Palma

¿El concierto es comentado con el fin de acercar la música clásica a un público más generalista?

La música clásica nos pertenece a todos, aunque normalmente los conciertos no son nada atractivos para la gran mayoría de la gente. En los de piano, por ejemplo, entra el músico en el escenario, no dice ni una palabra, toca dos o tres piezas de 20 minutos o media hora y se va. Mientras tanto, la iluminación está encendida y el público va leyendo el programa de mano. Me parece un poco decepcionante. Para esta gira decidí cambiar la presentación y hago una banda sonora de mi vida desde un hospital psiquiátrico en Inglaterra hasta la esperanza que encontré en España, todo eso con piezas cortas que antes comento para ofrecer un contexto. Además, se apagan todas las luces, excepto una sobre el teclado, y es mágico porque podemos escapar durante una hora y pico de este mundo tan lleno de ruido.

Tiene incluso toques de humor. ¿Ha inventado un nuevo formato de stand up comedy?

No tanto como eso, pero sí creo que la música clásica tiene muchas reglas y es tomada demasiado en serio, como si fuese sagrada. Nos podemos relajar un poco con ella y no pensar que tenemos que ir a un concierto en traje, saber el número de movimientos de una sonata y cuándo aplaudir. Eso me resulta una patraña. Si surgen unas risas espontáneas mientras digo algo, genial, ya que cuando un concierto no es ameno, sino esnob, es mejor escuchar la música clásica en casa. El público debe sentirse bienvenido y estar a gusto en la actuación. No hay nada complicado en eso. Solo necesitas dos oídos y disfrutar.

En el recorrido musical por los claroscuros de su vida, parte de la luz es su infancia de vacaciones en Peguera. ¿Qué pieza la representa?

Hay una específica para aquellos momentos, pero es una sorpresa. Tengo muchas ganas de tocar en Mallorca. No te imaginas lo que era estar en la playa para un niño de Londres que vivía un infierno. Podía escapar de allí dos semanas y tenía un pelín de libertad maravillosa. Siempre guardo un gran hueco en mi corazón para aquel paraíso.

¿Con qué compositor refleja la etapa en que sufrió abusos?

Hay una pieza de Brahms muy dramática que he elegido para que represente lo que significa para mí Inglaterra, el país de mis traumas, además del narcisismo. Otra pieza es de mi amor por España y hay una sobre la España profunda. Esta es de Rachmaninov que empieza con una gran paz y luego viene la tormenta, con cuatro melodías a la vez. Es un reflejo de mi entusiasmo por sacar adelante la Ley de Protección de la Infancia y después los insultos de la ultraderecha y cierta prensa. Esta división fue un shock brutal.

¿Le decepcionó la tibieza del Papa al hablar de abusos sexuales en la Iglesia en su visita a España?

Creo que al menos hizo algo más que otros. Es un camino muy largo y se está yendo paso a paso. Aún hay mucho trabajo. La Iglesia tiene un enorme poder, por lo que el hecho de que se haya aprobado una Ley me parece una gran victoria.

¿Por qué el título de Manía para su último disco y la gira?

Es una especie de declaración sobre cómo está el mundo ahora, al borde del jamacuco, y la necesidad de tener una vía de escape. Miro las noticias y quiero pegarme un tiro, como creo que le ocurre a mucha gente, por lo que paso los días con mis manías intentando buscar un rayo de luz a través de la música, la fotografía, mi chica y mi perro.

En Instagram publica su afición a la fotografía. ¿Disfruta con ella tanto como con el piano?

Del mismo modo, me encanta. Me empecé a aficionar gracias a los conciertos por España. Cuando vi que me pagaban por viajar y hacer lo que más me gusta, tocar el piano, me compré una cámara de fotos porque no quería olvidar los sitios donde he estado, sobre todo para cuando sea muy viejo y tenga la memoria fastidiada. Desde que la compré, estoy en mi salsa con ella. Aprovecho para pedir consejos de lugares de Palma que fotografiar cuando vaya en septiembre.

¿Está preparado por si en las elecciones generales gana la ultraderecha?

Nada me va a sorprender. Casi no hay ningún país en todo el mundo que no esté dividido y jodido políticamente. Pese a todo, tengo mucha esperanza en la humanidad, hay gente buena en todas partes. Yo soy optimista. El problema es que los políticos acaban corrompiéndose, de derechas y de izquierdas, porque se olvidan de que les hemos votado y tienen que trabajar para mejorar la vida de las personas en temas tan importantes como la vivienda, la sanidad y la educación. Tienen que ponerse las pilas.

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