Jaime Gost, del piragüismo a la pintura, una vida ligada al mar
Antes de pintor fue piragüista, llegó a ser campeón de España, pero la enfermedad de Crohn le cambió los planes
El próximo 28 de agosto inaugura su primera exposición individual, en Llucmajor

Jaime Gost, pintor / MANU MIELNIEZUK
Jaime Gost (Palma, 1989) es un ejemplo de resiliencia. Piragüista de alto rendimiento durante años, llegó a ser campeón de España en K4, pero la enfermedad de Crohn, una dolencia crónica e inflamatoria del tubo digestivo, le obligó a dejar el deporte y le acabó abriendo la puerta a otras disciplinas, ambas artísticas: primero la música y posteriormente, desde su estudio en la finca de Can Buc, en Marratxí, la pintura. El próximo 28 de agosto inaugura su primera exposición, en una galería de Llucmajor que lleva su nombre y con la que ofrece una mirada personal, luminosa y en clave mediterránea dedicada al mundo marino.
La relación de Jaime Gost con el mar nació en la escuela de Cala Gamba. «Al principio el piragüismo no me gustaba nada, era muy duro, pero mi madre me obligó a aguantar. En mi primera competición hice penúltimo y un compañero mío del club, último. Cuatro años después los dos ganamos el campeonato de España de cadetes», recuerda con una sonrisa. A los 16 años, la enfermedad de Crohn le cambiaría para siempre. «De repente empecé a notar un dolor abdominal bastante fuerte, como si fuera una puñalada. Tuve la suerte de que solo tardaron tres meses en diagnosticarme, cuando normalmente suelen tardar hasta años en encontrar este tipo de enfermedad». Gost intentó regresar a la alta competición pero le resultó imposible. Tras un segundo brote, a los 24 años, y una operación que le costó medio estómago, decidió tomarse la vida «no como un enfermo, sino como una persona que tiene una enfermedad», y apostó por otras inquietudes, en principio alejadas del mar. «Empecé con la guitarra y el piano, de modo autodidacta. Lo he sido toda la vida, he aprendido a aprender, y descubrir cosas nuevas, siendo muy constante, siempre ha sido algo que me motiva mucho», se sincera. Llegó a tocar en diferentes locales, como el Cats de Santa Maria, pero cuando empezó a pintar, todo cambió: «Siempre tuve el gusanillo de empezar a pintar, y un día me puse a ello, sin descanso. Al final acabé con todas las paredes de mi casa llena de papeles y dibujos colgados con celo. Encontré un marco que tenía por casa sin usar, y decidí enmarcar un autorretrato que había hecho y llevarlo al mercado de Consell, donde mi padre acudía desde hacía años al ser anticuario. Ese día más de 30 personas se interesaron por el cuadro, y acabé vendiéndolo».

La primera exposición individual de Jaime Gost lleva por título 'Gamba' / .
Cada domingo, miles de personas pasaban frente a sus obras marinas y con el tiempo su estilo de autor, reconocible al primer vistazo, le convirtió en uno de los puestos más conocidos del mercado de Consell. De aquel espacio popular salieron sus primeros coleccionistas, dentro y fuera de la isla.
'Gamba', su primera exposición individual
Su camino como pintor vivirá el próximo 28 de agosto un día grande. La Galería Jaime Gost, abierta por su padre, «¡jubilado y emprendedor!», en una antigua casa de Llucmajor con fachada modernista situada en la calle Bisbe Taixaquet, 60, inaugurará su primera individual, que lleva por título Gamba y que está protagonizada por las acuarelas. «Mi obra va muy de la mano de la espontaneidad, de la celebración de esa vida marina y de esa alegría que al final tanto me representa a mí. Pero quien quiera ver una crítica a la conservación del medio marino, a la naturaleza y a la libertad individual que tenemos cada uno, también lo puede encontrar en mis cuadros, porque al final también soy una persona que me gusta mucho que la pintura sea libre», reflexiona.
Admirador de la Escola Pollencina, la que agrupó a ilustres maestros como Anglada-Camarasa, Tito Cittadini o Dionís Bennàssar, Gost reconoce que el paisaje no es su temática pero confiesa que los colores por los que él apuesta sí están inspirados en el legado de estos genios. «Anglada-Camarasa tiene una serie de peces que me encantan, y esos peces han sido para mí una gran inspiración. Como también lo ha sido Casimiro Martínez Tarrasó, que tiene unos colores muy post-impresionistas, una paleta con la que juego en algunos de mis cuadros», señala.

Una de las acuarelas que podrá verse en Llucmajor / .
En su exposición Gamba el público podrá descubrir cerca de cuarenta obras de sus series dedicadas al mar y a sus criaturas: gambas, pulpos, medusas y peces pintados con esa acuarela suelta y llena de transparencias que se ha convertido en su seña de identidad. «Hay muchos cuadros de artistas que tú lo ves una vez y dices, ‘vale, ya lo vi’. Y hay otros que te invitan a la reflexión, que te invitan a sentirlo. Lo que buscan mis cuadros es precisamente esa tranquilidad, esa paz. Ese pez en el agua que está nadando tranquilamente y ajeno a cualquier tipo de amenaza, y a cualquier tipo de cosa que pueda suceder. Mis cuadros son encuentros entre ese mundo salvaje y la persona que lo está observando».
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