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Cine

Tras las pantallas del Atlàntida Mallorca Film Festival

Cerca de 150 personas trabajan en la producción de la 16 edición de la cita con el cine para que todo salga a la perfección, desde la atención a los invitados hasta las proyecciones con la máxima calidad

La pantalla led curva ubicada en el exterior de Es Baluard, de 4,5 metros por dos, durante los preparativos antes de la proyección del pasado viernes

La pantalla led curva ubicada en el exterior de Es Baluard, de 4,5 metros por dos, durante los preparativos antes de la proyección del pasado viernes / LoMusic

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Raquel Galán

Raquel Galán

Palma

El director del Atlàntida Mallorca Film Fest, Jaume Ripoll, envió una carta al público el primer día del festival que concluía de este modo: «Nos vemos en las salas. Y cuando se apaguen las luces, dejemos que comience aquello que realmente importa». Sin embargo, para que las pantallas de cine se enciendan y empiecen las proyecciones de las 165 películas programadas -sin olvidar los conciertos, charlas y premios-, hay un arduo trabajo previo que se inicia «el día después del anterior Atlàntida», afirma la directora de producción, Cristina Gómez.

Ella «es una maestra, lo sabe todo», en palabras de Ripoll, y trabaja junto a él y Claudia Calvo Garcés a lo largo del año, a quienes se suma en los últimos meses un equipo de hasta 35 personas en la oficina instalada por primera vez en la Misericòrdia. Asimismo, más de 90 profesionales de LoMusic, que también lleva la producción, se encargan cada día del montaje y desmontaje de las pantallas, los equipos de sonido y la iluminación de las tres sedes al aire libre del Atlàntida; y no hay que olvidar a la decena de jóvenes contratados y los ocho alumnos en prácticas del CEF que se convierten en la cara visible para los espectadores que por las tardes y noches acuden a disfrutar gratis de la amplia oferta de esta 16 edición del festival.

«Nuestro trabajo consiste en gestionar personas y materiales», resume Gómez. En las primeras están los 500 acreditados entre profesionales del cine, la música y el periodismo, de los que alrededor de la mitad «son invitados que vienen de fuera, por lo que hay que facilitarles vuelos y alojamiento, además de realizar los traslados», enumera. En cuanto a la gestión de objetos, el equipo de producción debe ocuparse hasta de la última maceta o guirnalda decorativa, así como de colocar las mesas y sillas, llevar agua a las charlas y cualquier detalle o imprevisto. «Lo hacen por las mañanas los mismos que atienden al público en cuanto se abren las sedes y las salas del Rívoli y CineCiutat», tal como destaca la responsable sobre esta completa transformación.

La iluminación de este año da protagonismo al azul, como el cartel del festival

La iluminación de este año da protagonismo al azul, como el cartel del festival / LoMusic

Movilidad

Otro aspecto imprescindible para que todo lo anterior funcione es el de la movilidad. «Tenemos ocho coches y dos furgonetas que proporciona Audi para trasladar todo: personas y materiales. Están geolocalizados, por lo que con una aplicación los controlamos, y así los usamos según las necesidades. Optimizamos al máximo todos los recursos disponibles», explica. La marca automovilística es uno de los patrocinadores, además de la cadena hotelera Meliá, la Fundació Banco Sabadell, Estrella Damm y la plataforma audiovisual Filmin, el más importante, entre otros.

«Nuestro modelo de gestión es un equilibrio entre fondos públicos (57%) y privados, y en los últimos años ha aumentado la proporción de patrocinadores para que pueda seguir siendo gratuito. Cuidamos hasta el último euro y ahora que el festival ha crecido tanto y se está convirtiendo en un referente, los funcionarios nos entienden y nos facilitan el trabajo», agradece en referencia a la complicidad del área de Cultura y otras con las que reservar aparcamientos, entrar en Acires, tener planes de protección que involucran a los bomberos y servicios sanitarios, presencia de policías en caso de aglomeraciones y una gran variedad de recursos municipales también solicitados por el equipo de producción. Algo parecido ha ocurrido con las 80 banderolas y 40 grandes carteles (sin contar los de Damm) en las calles de la ciudad. «Hace años nos daban espacios secundarios y hoy nos reservan las vías centrales», se congratula Gómez.

Calidad audiovisual

El AMFF tiene como singularidad la creación de tres cines al aire libre (Ses Voltes, la Misericòrdia y Es Baluard) y otro en el Aljub de dicho museo. «Fue un reto acondicionar estos espacios para que la calidad audiovisual fuese la máxima, que el proyector tuviese la suficiente potencia a una distancia que no molestase. Llevamos seis años con ello y hemos mejorado mucho», afirma el responsable de LoMusic, Toni Llobera, que ahora utiliza tecnología DCP para las pantallas de 17 x 12 metros, es decir, las de las dos primeras sedes citadas. «Proyecta la película a 400 GB, frente a los cuatro de un DVD, por lo que es un disfrute tanta calidad al aire libre», resalta.

Otro factor diferenciador es que el mismo espacio que alberga una proyección también se convierte en escenario de un concierto, por lo que «los técnicos configuran en primer lugar el sonido para el cine, que es el plato fuerte, se guarda la información; y después se hacen las compensaciones de sonido del grupo o artista», indica el experto. Una treintena de técnicos de luz, sonido y vídeo se reparten entre las tres sedes, porque en numerosas ocasiones tienen proyecciones al mismo tiempo; y otra parte del equipo monta y desmonta a diario la delicada infraestructura, donde la iluminación es clave. Más de 150 puntos lumínicos ambientan los escenarios, que este año tendrán como colores prioritarios el azul, rosa y amarillo en un claro guiño al cartel de esta 16 edición.

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