Bibliomúsica-4
El respeto como ley de vida

Portada del libro 'BACH el músico poeta', de Albert Schweitzer / .
Hay personas cuya huella es tan profunda que resulta imposible imaginar la historia sin ellas. No porque cambiaran el rumbo del mundo con conquistas o decisiones políticas, sino porque demostraron que el talento solo alcanza su plenitud cuando se pone al servicio de los demás. Albert Schweitzer pertenece a esa reducida categoría de seres humanos excepcionales. Médico, músico, teólogo, filósofo y humanista, fue una de las grandes conciencias morales del siglo XX. Sin su ejemplo, aquel siglo habría sido, sencillamente, un poco más pobre.
Nació en 1875 en Kaysersberg, en la convulsa Alsacia, territorio que pasó de Alemania a Francia según cambiaban los vientos de la historia. Hijo de un pastor luterano, descubrió desde niño en la iglesia de su pueblo las dos pasiones que marcarían su vida: la fe y la música. Allí comenzó a tocar el órgano, instrumento con el que alcanzaría un enorme prestigio hasta convertirse en organista de la Sociedad Bach de París, una de las mayores distinciones para un intérprete de su época. Más que un virtuoso, fue uno de los grandes conocedores del universo musical de Johann Sebastian Bach.
Estudió Teología, Filosofía y Medicina. Podía haber disfrutado de una brillante carrera académica y artística, pero entendía que el conocimiento solo tenía sentido si servía para aliviar el sufrimiento humano. Por ello abandonó Europa y se instaló en Lambaréné, en Gabón, donde fundó un hospital dedicado a atender enfermos de lepra, malaria y enfermedad del sueño. Aquel hospital simbolizó una vida entregada a los demás. Schweitzer alternaba su labor en África con viajes a Europa para ofrecer recitales de órgano y conferencias, casi siempre dedicadas a Bach. Los ingresos obtenidos los destinaba íntegramente al mantenimiento del hospital. Pocas veces la música ha contribuido de una forma tan directa a salvar vidas.
La enorme parte espiritual de su carácter y formación le llevó a crear el conocido como Principio del respeto a la vida, la formulación del cual queda resumida en esa frase: «Yo soy vida que quiere vivir, rodeada de vida que también quiere vivir».
En 1952 recibió el Premio Nobel de la Paz, reconocimiento plenamente merecido para quien hizo del respeto por toda forma de vida el eje de su pensamiento, una idea que mantiene hoy plena vigencia. Además de médico e intérprete, fue un prolífico escritor. Entre sus obras destaca Jean-Sébastien Bach, le musicien-poète (1905), traducida posteriormente a numerosos idiomas (en español lo encontramos en la editorial Ricordi). Aunque la musicología moderna ha profundizado mucho más en la figura del compositor, el libro de Schweitzer conserva una virtud difícil de encontrar: transmite sabiduría. No solo explica la música de Bach; la comprende desde dentro, con la sensibilidad del intérprete, el rigor del investigador y la mirada del humanista. Más de un siglo después, sigue siendo una lectura imprescindible para descubrir no solo al cantor de Eisenach, sino también a uno de los hombres más admirables del siglo XX.
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