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Entrevista |

El adiós de Mobofest: “Estamos en un muy buen momento y queríamos irnos de manera sana y bonita”

Mariona Jaume, directora del festival, hace balance de los diez años de esta cita con la música, que se despide para siempre

Mariona Jaume.

Mariona Jaume. / Joe Curtin

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Montse Terrasa

Montse Terrasa

Palma

El festival de cultura y música Mobofest dirá adiós definitivamente tras la décima edición, que se celebrará los días 23, 24 y 25 de julio en el Puig de Consolació, en Sant Joan, el mismo lugar donde nació en 2017. Este proyecto vive un muy buen momento, pero sus responsables, quienes lo han hecho posible todos estos años, ahora tienen otras prioridades, explica Mariona Jaume, la actual directora.

¿Cómo se sienten ante esta última edición de Mobofest?

Bueno, estamos nerviosos porque hacemos la última, en Sant Joan, volvemos al pueblo de origen y hay muchas cosas por hacer, pero a la vez también sentimos un poco de liberación. Pensar que es la última vez crea a veces ese sentimiento de quitarte un peso de encima y, al mismo tiempo, mucha tristeza porque se acaba un proyecto muy importante para nosotros, que somos como una familia, no dejaremos de ser amigos, está claro, pero son muchos años y es un trocito de nosotros y la Mobo ha crecido en nosotros y nosotros hemos crecido con la Mobo. Todavía no estamos melancólicos, pero seguramente lo estaremos. Nos vamos contentos.

¿Cuál ha sido el principal motivo para que termine el festival?

El principal motivo ha sido que nos hemos hecho mayores. Bueno, tampoco es que seamos muy mayores, simplemente han cambiado nuestras prioridades. La Mobo comenzó con un grupo de jóvenes que tenían 18 años y ahora tenemos casi 30. Antes éramos estudiantes, ahora todos trabajamos, todos tenemos otros proyectos también y, al final, la Mobo necesita mucha atención porque queremos cuidar el proyecto, queremos cuidar lo que ofrecemos a los artistas y lo que ofrecemos al público y dedicamos muchísimas horas durante todo el año y eso tiene un desgaste de energía personal bastante grande. Desde que montábamos la novena edición ya empezamos a comentar que la décima sería la última... Hicimos una reunión, y al final todos estábamos de acuerdo en que lo mejor era dejarlo ahora, que el proyecto está sano, funciona, tanto en amistad como económicamente, no queríamos esperar que esto fuera mal y que ese fuera el motivo para dejarlo. Pensábamos que ahora estábamos en un muy buen momento y que queríamos aprovecharlo para irnos de esta manera sana y bonita.

¿No ha sido por un problema económico?

No, no, no. No ha sido un problema económico, ha sido una decisión tomada a conciencia por la salud del proyecto y por nuestra propia salud, como amigos y como personas. Pero no, problema económico no hay. Tenemos un tesorero que lo hace superbién y nosotros no cobramos por hacer todo esto. Si cobrásemos, todo este proyecto no tendría ningún sentido, sería otra cosa. Como no cobramos, todos estos salarios de todo el trabajo que hacemos se invierten, obviamente, en pagar bien a los artistas, en pagar a todos los trabajadores que tenemos durante el festival, a todos los proveedores. No es por dinero que nos vamos.

¿Cómo se sostiene económicamente?

Bueno, se sostiene gracias a las entradas que vendemos, se sostiene gracias a las barras y después, pedimos subvenciones públicas, evidentemente, para que todo esto salga redondo. Tenemos al IEB, Consell y la Mancomunitat des Pla, que cada año nos apoyan y así será este año, en teoría, si todo va bien. Y también, evidentemente, hay patrocinadores privados de marcas que quieren colaborar con este proyecto y que lo entienden de esta manera, como nosotros. Y así se sostiene. Durante muchos años, los mismos integrantes hemos puesto dinero, porque las subvenciones llegan mucho más tarde.

¿Qué ha aportado Mobofest al panorama cultural y musical de Mallorca?

Bueno, creo que ha aportado una plataforma para los músicos, para que puedan venir a tocar, mostrar su trabajo artístico, y al mismo tiempo poder compartir espacio y escenario con gente internacional o nacional. Por otra parte, ha propiciado la creación musical, ha impulsado a los grupos a decir, vamos, nos ponemos en serio, porque la gente de Mobofest está interesada. También intentamos que sea una plataforma de profesionalización hacia los músicos y hacia los artistas isleños. Y también, en cuanto al público que viene a consumir cultura, creo que también ha sido un acontecimiento muy importante. Hemos creado un público muy fiel desde los inicios hasta ahora. Tenemos un grupo de gente que siempre nos sigue, que compra las entradas sin saber qué grupos vendrán, porque confía no solo en nuestra decisión artística, sino en nuestra decisión de modelo de festival. Y creo que eso también le da un valor añadido a la Mobo. Y no sé ahora qué pasará cuando termine todo esto, pero creo que habrá un poco de vacío, pero estoy segurísima de que hay gente que tiene ideas y que sacará adelante otras cosas.

¿En ningún momento ha habido posibilidad de que otros cojan su relevo y mantengan el festival?

No, no. Lo hablamos, si alguno de nosotros quería seguir y dijimos que si no éramos nosotros los que lo hacíamos, no nos parecía correcto entregar todos estos esfuerzos a otras personas que no saben lo que es.

¿En qué medida les ha afectado que cada vez haya más festivales?

Es verdad que hay muchos festivales, pero como la Mobo empezó hace 10 años y se identificó con un tipo de música y un tipo de público muy concreto, nuestro público ha seguido viniendo, a pesar de que haya otros festivales. La Mobo es un festival pequeño, que tiene unos precios muy asequibles para la calidad artística que se programa, y no solo por los músicos que vienen, sino por los días que se pasan allí, por la experiencia del festival. Y creo que la gente lo ha valorado muchísimo. Evidentemente que nos ha afectado, cuantos más eventos, hay más contraprogramación, pero nunca hemos sufrido por si venía poca gente.

¿Qué artistas han marcado un momento especial en el festival?

Cuando vino El Petit de Cal Eril, que fue el primer grupo nacional que vino a Mobofest, fue muy muy especial. Estuvieron un par de días más en Mallorca, se lo pasaron muy bien y este año es muy guay porque vuelven y habrán visto toda la evolución del festival, desde que empezó en Sant Joan hasta que vuelve a acabar en Sant Joan. Y después también destacaría Manel, cuando pensamos en traerlos, vimos que el festival iba muy en serio. Era el grupo que nosotros, de pequeños, siempre habíamos escuchado como un referente musical y de repente lo teníamos allí. A nivel social, el año de la inundación, cuando tocaba Cariño, fue un concierto muy épico, porque había relámpagos, todo inundado, fue todo un desastre... ese momento creo que a la gente se le queda como recuerdo. Y de los últimos años, particularmente, diría que Amaia, o Julieta Venegas. Y como lo que te contaba antes de la creación de grupos, nos pasó con Ánimos Parrec, un grupo de hace muchos años, que se llamaba Sa Sini Band, y que gracias a la Mobo se volvieron a animar a crear y a tocar juntos. Creo que sus conciertos siempre son superespeciales para nosotros, los queremos mucho y nos gusta mucho estar con ellos.

Se despedirán con Antònia Font.

Sí, hace muchos años que lo hablábamos entre nosotros, cómo no llevar a Antònia Font a la Mobo, y al final ha pasado. Creo que serán tres días muy especiales, porque otra vez volvemos a mezclar todo lo que es el talento isleño, mallorquín y de Ibiza, con mucha gente de Cataluña y también vienen los argentinos Él mató a un policía motorizado, que nos hace especial ilusión.

¿Habrá sorpresas?

La máxima sorpresa será venir a Sant Joan y que pasen cosas allí, porque también el hecho de volver al primer pueblo nos hace muchísima ilusión. Y pensando en artistas, Maria Jaume, que la hemos visto con su guitarreta, ahora de repente viene con banda, hace un bolo increíble, que lo está petando por Cataluña, y eso también nos hace muy felices. Todo será como muy especial, de verdad.

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