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Patrimonio

Las campañas arqueológicas de Mallorca están a pleno rendimiento

El verano es la época propicia para llevar a cabo los trabajos de campo en los yacimientos gracias a las vacaciones de universitarios y docentes, que aprovechan para hacer nuevos descubrimientos

Varios de los participantes en la campaña estival de Closos de Can Gaià, en Felanitx

Varios de los participantes en la campaña estival de Closos de Can Gaià, en Felanitx / J. Rivas

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Las aulas de Infantil y Primaria del colegio s’Algar, en Portocolom, dejarán de ser la próxima semana el hogar del grupo de estudiantes universitarios que participan en la campaña arqueológica de Closos de Can Gaià. Los voluntarios de fuera de la isla han vivido casi un mes en la escuela y han trabajado en el poblado prehistórico de la Edad de Bronce «para aprender y ayudar a encontrar respuestas con el fin de generar conocimientos sobre el pasado».

También lo hace quien quiere experimentar qué es ser arqueólogo pese a carecer de una formación relacionada con ello. «Tenemos todo tipo de gente interesada, como residentes que están de vacaciones y jubilados. Excavamos un patrimonio que es público y no pedimos requisitos, simplemente predisposición», tal como destaca el presidente de la sección de Arqueología del Colegio Oficial de Filosofía y Letras de las Illes Balears, Javier Rivas, además de arqueólogo en el yacimiento de Felanitx.

Los que no quieren coger pico y pala pero les apetece saber cuáles han sido los hallazgos de este año pueden acudir el próximo sábado a las 19 horas a la jornada de puertas abiertas.

Durante tres semanas se han centrado en llevar a cabo pequeñas excavaciones en el exterior de las navetas. «En una campaña previa realizamos una prospección con georradar y detectamos que había una serie de hoyos, por lo que uno de los objetivos ha sido tratar de documentar para qué se usaban. También hemos extraído diversas muestras para saber cómo era el paisaje en la prehistoria y cómo ha ido evolucionando», especifica. Ellos finalizarán en unos días el trabajo de campo, aunque otros están a pleno rendimiento, ya que el verano es la época idónea para que los estudiantes de Historia, Arqueología o cualquier disciplina, ahora de vacaciones, colaboren con los profesionales.

Trabajos de restauración en el talayot de Es Baulenes, en Porreres, este verano

Trabajos de restauración en el talayot de Es Baulenes, en Porreres, este verano / E. R. Backman

Es Baulenes

En el proyecto arqueológico de Porreres, que se inició en 2017, la campaña estival comenzó el 5 de julio y finalizará el 31. «Este año la primera parte de la intervención es restaurar el muro del sector Este del talayot de Es Baulenes, al que hemos retirado dos tocones de acebuche, y después habilitaremos el espacio interior de la cámara», indica el arqueólogo Enric Ragnar Backman. Él trabaja junto a Jaume Servera y Sebastià Amer en dicho proyecto, además de contar con la restauradora Magdalena Escalas y «un voluntario los días en los que se necesita un refuerzo».

Durante casi una década han recuperado los tres yacimientos prehistóricos existentes «para ponerlos en valor y que puedan ser disfrutados por la gente». Cuenta el experto que tras un acuerdo entre el ayuntamiento porrerenc y la propiedad de la finca donde se encuentra Es Baulenes, se habilitó un acceso público, por lo que se puede visitar mientras los arqueólogos prosiguen la labor de intervención y registro de datos para poder investigar cómo era el monumento megalítico.

Actualmente también está en marcha la campaña del conocido poblado romano de Pollentia bajo la dirección de Miquel Àngel Cau, que el pasado 29 de junio culminó el hito histórico de la extracción total del pecio de ses Fontanelles; y en agosto continuarán diversos trabajos de campo en Mallorca, como por ejemplo en dos áreas del yacimiento romano de Son Sard, declarado BIC y el más importante del Llevant mallorquín; además de los prehistóricos de ses Talaies de Can Jordi y el talayot de Na Nova, ambos en Santanyí.

Septiembre seguirá siendo un mes propicio para las campañas arqueológicas, elegido cada vez más para evitar las potentes olas de calor de julio y agosto. El monasterio bizantino del Parque Nacional de Cabrera comenzará su campaña en esta época, aunque no por las tórridas temperaturas. «Como es un área de máxima protección, solo puede haber seis investigadores a la vez, y ahora están los biólogos que se encargan de estudiar la migración de los pájaros», tal como destaca el director del proyecto, Mateu Riera, a la espera de nuevos hallazgos.

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