En contra
Bartolomé Seguí, dibujante e ilustrador: «Hay un hartazgo de la IA en ilustración, es ‘kitsch’ y sin alma»

Bartolomé Seguí, dibujante e ilustrador: «Hay un hartazgo de la IA en ilustración, es ‘kitsch’ y sin alma» / MANU MIELNIEZUK
Bartolomé Seguí (Palma, 1962) es un ilustrador y miembro destacado de la escuela mallorquina de autores de cómics, Premio Nacional de la asignatura con Las serpientes ciegas. Acaba de firmar Vendetta, un ‘negro’ clásico con la maestría habitual en el dibujante del Carvalho de Vázquez Montalbán.
Para que se haga cargo del tipo de entrevista: «¿Cuántos asesinatos se cometen en su ‘Vendetta’?».
Un montón, es un no parar, es una auténtica superproducción sobre un cruel asesino de la Mafia. Intento insinuar más que mostrar, con contención y elegancia porque no soy un dibujante demasiado gore.
Supongamos que su asesino mafioso nos acaba cayendo simpático.
Cuando me pasaron la novela Vendetta, vi que era un hijo de puta. No diría simpático, pero se trata de que no le entraran náuseas al lector, resaltando su infancia dura con un padre maltratador.
Su protagonista se llama ‘Ernesto Pérez’, ideal para un asesino anónimo.
Antes de dibujar la novela, asocias el relato con películas, aquí podría ser El irlandés de Scorsese. Y para que los personajes se sientan vivos, montas un casting con actores reales, que en el caso de ‘Ernesto Pérez’ serían las facciones duras de Daniel Day-Lewis. Ya solo falta rejuvenecerlo hasta la edad del protagonista.
¿Ha empuñado alguna vez una pistola?
Sí, pero no la he disparado. Hay una forma de documentación en que te conviertes en actor, y tu pareja te toma fotografías en posiciones determinadas para ver por ejemplo como desenfundarías la pistola.
La Mafia de su libro está muy integrada.
La Mafia ayuda a sostener al sistema, cambiando de nombre si es necesario
Sabía que iba a preguntarle por la Inteligencia Artificial.
Como autor, no me interesa, y además hay un hartazgo de Inteligencia Artificial en la ilustración, porque es kitsch y sin alma.
¿Se puede vivir de dibujar?
En España es muy difícil vivir en exclusiva del cómic, solo lo consigue Paco Roca. Decir que la industria española es raquítica suena muy fuerte, pero es precaria. Como decía un autor estadounidense, dibujar nunca es la segunda opción.
¿Lo llama cómic o tebeo?
A menudo lo llamo tebeo. Soy dibujante de tebeos, historietas, cómics y novelas gráficas, pero todo el tiempo estoy haciendo lo mismo.
¿Qué aprendió dibujando el Carvalho de Vázquez Montalbán?
Me había enamorado de la Barcelona adonde llegué en los años ochenta, con el mismo deslumbramiento que experimenta Carvalho. Dibujar las tres novelas significó recuperar la ciudad que había descubierto siendo veinteañero, y que ya no existe. Lo mismo me sucede con Palma, cada vez que vengo desde Santa Maria. Soy un dibujante muy urbano.
¿Se puede dibujar la violencia asépticamente?
Desde luego, no has de comulgar necesariamente con lo que dibujas, porque una cosa es el arte y otra, la crítica social.
Pero dibujar una agresión sexual puede costar una cancelación.
Lo comprobé cuando dibujé las novelas de Vázquez Montalbán. Al actualizar escenas que no nos escandalizaban en el momento en que fueron escritas, sentías que los tiempos habían cambiado afortunadamente. Sin embargo, no queríamos un Carvalho woke.
Los ajustes de cuentas de su Vendetta empiezan a ser habituales en la Barcelona contemporánea.
Lo cual me sorprende, pero también me trae recuerdos de los años ochenta, cuando paseaba por los callejones del Raval y mi padre me decía, «Vigila». Después vino el «Barcelona, ponte guapa» y ahora vuelve la violencia, aunque siempre me pregunto si es una cuestión de énfasis que acentúa la situación real.
¿Usted ve las personas a trazos?
Sí, y también las acciones. Mi pareja me dice que, cuando explico algo, es como si lo estuviera dibujando. Y eso que mi aprendizaje fueron las fotonovelas, allí aprendí el lenguaje secuencial.
Ya ha llegado, ¿para qué seguir?
He aprendido a dibujar y narrar mejor, lo notas al examinar la obra ya finalizada con una perspectiva autocrítica. A mi edad, el trabajo importante ya lo he hecho, por lo que cada nuevo proyecto es un placer. Quiero disfrutar, me gustaría simplificar como Max.
¿A qué edad hay que dejar de leer cómics?
No se ha de dejar, pero cuesta entender que hay cómics de muchas categorías, incluso abstractos, con historias para adultos.
¿La escuela mallorquina del cómic es la demostración de un pueblo solitario?
Podemos considerarnos afortunados, por haber contado en los ochenta con una generación de autores que eran publicados y que sirvieron de caldo de cultivo.
¿Dibujaría el póster de la manifestación antiturística de este mes?
Sí, lo he hecho en otros casos y es algo que padecemos todos.
Suscríbete para seguir leyendo
- Un piragüista encuentra un cadáver descompuesto en el mar y lo traslada en kayak a Son Serra de Marina
- Luto en la Jefatura de Policía de Baleares por la muerte de la inspectora Dolores Juan a los 45 años
- Todo lo que no has visto del eclipse en Playa de Palma: ataques de pánico, timos y fotógrafos de medio mundo
- La Audiencia ordena, por primera vez, que un grafitero que pintó un tren en Mallorca vaya a la cárcel
- Los mallorquines se refugian en el único espacio natural costero de Palma: pipas, kayaks y catalán para seguir el eclipse
- Una nube empaña el eclipse en Banyalbufar: «Los ricos también lloran»
- Las imágenes del eclipse del siglo en Mallorca
- Un solnegre eclipsa Mallorca pero no la colapsa
