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CRÍTICA

Un final con swing para a un festival consolidado

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‘A Jazz de Mar’

  • Alabaix Big Band
  • Toni Vaquer, director
  • A Jazz de Mar
  • Portocolom
  • 5-07-2026

Calificación: ****

El festival A Jazz de Mar pertenece a la categoría de los ciclos consolidados. Cuando llega julio, el Mollet d’en Pereió de Portocolom deja de ser únicamente un espacio junto al mar para convertirse en un escenario donde la música y el mar se entienden a la perfección. El pasado domingo, la Alabaix Big Band, dirigida por Toni Vaquer, puso el broche final a la undécima edición del festival con una actuación que confirmó el excelente momento de una cita ya imprescindible en el verano musical mallorquín.

Este es uno de esos conciertos que el público espera cada año casi con la misma ilusión. Y, una vez más, no defraudó. La formación reunida especialmente para la ocasión sonó compacta, brillante y con una vitalidad contagiosa. Los arreglos del músico felanitxer mantienen siempre ese difícil equilibrio entre el respeto a la tradición de las grandes big bands y una personalidad propia que huye de los tópicos. Su dirección, basada en gestos precisos, miradas cómplices y una energía constante, transmite seguridad a los músicos y entusiasmo a los espectadores.

El concierto fue, sencillamente, muy bueno. Tuvo ritmo, swing, intensidad y también espacio para que los distintos solistas pudieran lucirse sin perder nunca el sentido colectivo del conjunto. La música avanzaba con naturalidad, sin artificios, y la conexión con el público fue inmediata. Más de uno acabó marcando el compás con los pies, mientras los aplausos interrumpían una y otra vez el desarrollo del programa.

La clausura servía también para poner en perspectiva todo lo que ha ofrecido esta edición: una jam session, la labor pedagógica del Campus de Música, culminada con el concierto de los alumnos, la velada del sábado con Sara Dowling, Albert Sanz y Albert Cirera demostraron, una vez más, que el festival sabe combinar propuestas muy diversas sin perder coherencia.

Es precisamente esa combinación de calidad artística, cercanía y capacidad para crear ambiente la que explica el éxito de A Jazz de Mar, con un espacio lleno de público, con el mar como telón de fondo, una big band sonando con toda su fuerza y unos espectadores que, antes incluso de abandonar sus asientos, ya comentaban que el próximo verano volverían. Porque hay conciertos que se escuchan. Y otros, como este, que terminan formando parte de los recuerdos del verano.

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