Entrevista
El actor Joel Joan trae 'Vània' a Mallorca: «Cuando llegue el colapso, será demasiado tarde»
La adaptación contemporánea de la famosa obra de Chéjov llega este viernes al Teatre Principal de Palma y el sábado al Principal d'Inca con un audaz montaje

El intérprete catalán Joel Joan en uno de los ocho personajes que protagoniza / David Ruano

«Es un montaje sencillo pero muy resultón», resume de Vània, cuya interpretación no deja de recibir alabanzas. En esta adaptación del clásico de Chéjov, Joel Joan da vida a los ocho personajes de la obra. «Es lo más difícil que he hecho en toda mi carrera, sin duda. Nunca había estado en un proyecto así. Me he doctorado en Tío Vania».
¿La precariedad del sector le ha llevado a interpretar a todos los personajes usted solo?
Es una producción pequeña y hemos tenido que recortar mucho, jaja. No, en serio, esta versión del dramaturgo Simon Stevens ha sido escrita para un único actor, aunque lo de la precariedad es totalmente cierto a nivel general.
Ni siquiera se caracteriza. Con simples gestos y tonos cambia de papel en una elogiada actuación dramática. ¿Necesitaba salir de la zona de confort de la comedia?
No salgo del todo porque, pese a lo que mucha gente cree, Chéjov sostenía que él escribía comedias. Le entiendo y el público lo verá en mis interpretaciones. Lo que ocurre con el dramaturgo ruso es que sus personajes siempre acaban igual de mal que al principio o incluso peor. No hay futuro para ellos.
¿El humor es un contrapunto?
Sí, es una forma fantástica para destensar el drama con una frase, un disparate de algún personaje, porque el espectador experimenta una montaña rusa de emociones y de este modo se aligera.
El montaje ha sido actualizado, pero ¿las miserias y frustraciones de los personajes son las mismas que en la Rusia del XIX?
Por eso es un clásico, y porque llega al alma de los personajes. Es una obra con una enorme fuerza poética que toca una gran variedad de emociones humanas. Seguimos muy frustrados en la actualidad, aunque ahora lo escondemos mejor porque tenemos más armas. Nos parapetamos tras la pantalla de los móviles y estamos entretenidos. Además, la obra está ambientada en una casa de campo y la gente del campo tiene un trabajo muy duro y frustrante por sus circunstancias, durante muchas horas bajo un sol y unas condiciones tremendas, que la mayoría no aguantaríamos.
«La gente no deja de quejarse de que la vida es aburrida, aunque eso es porque esperan demasiado de ella», dijo el dramaturgo. ¿Ocurre lo mismo ahora?
Es una frase de una sabiduría profunda. Ahora esta situación ha cambiado porque nos distraemos con el pantallismo del que hablaba antes, aunque cuando lo dejas te sientes totalmente vacío. Es una nueva ansiedad que nos han creado con los móviles y de la que es difícil escapar. También ha potenciado que todos esperemos demasiado de la vida. Queremos ser el más guapo, el más poderoso, el más rico, más, más, más. Hay que aprender a no aspirar a tanto y sentirse rico con otro tipo de recompensas. Como decía alguien, la verdadera riqueza es la que tiene aquel que seguiría haciendo lo que hace sin cobrar, porque le gusta. Pero mejor que no lo digamos demasiado alto, ya que nos bajarán el sueldo y tenemos que seguir comiendo. Es el problema de las profesiones vocacionales. Nos gusta mucho lo que hacemos y por eso trabajamos más horas de las que cobramos. Mira yo, ahora soy muy rico en personajes, hago ocho solito en el escenario.

Joel Joan en 'Vània' / David Ruano
En Mallorca se debate sobre si la isla va hacia el colapso. ¿Es una sensación generalizada?
Comprendo perfectamente la angustia de Mallorca. En Cataluña tenemos exactamente la misma sensación. Ahora están diciendo que vamos hacia los diez millones de habitantes. Somos ocho, ya ni cabemos y estamos infestados de turistas, con 27 millones al año. Nos tendremos que apretar aún más. Vivo en una Barcelona masificada donde no se puede estar y encima está de moda entre los expats, que residen aquí con sus sueldos del norte de Europa, por lo que pueden pagar 3.000 euros al mes por una vivienda. Por eso han subido los precios y los de toda la vida tienen que marcharse a vivir fuera. Los trenes de Rodalies son un desastre, los sanitarios están saturados y los profesores no dan abasto, pero no hay dinero para remediar eso. Y la pregunta que me hago totalmente aterrorizado es, si continuamos creciendo, ¿cómo mejorará? Me imagino que es lo mismo que os preguntáis en Mallorca. No solo hay que poner límites de población, también hay que invertir mucho más para mantener y mejorar el Estado del Bienestar y que exista justicia social. Estamos muy cerca del colapso en todos los sentidos, incluso a nivel moral, y si nadie lo remedia, será demasiado tarde cuando la situación explote.
El monólogo final de la sobrina del tío Vania quiere dar esperanza. ¿Son palabras a suscribir?
Menos mal que aún tenemos el teatro para poder crear espacios de conexión con nosotros mismos y olvidarnos un rato de lo que ocurre fuera. El monólogo de Sonia es el punto de luz de la obra. Ella le dice a su tío que aunque estén sufriendo, algún día mirarán hacia atrás y lo comprenderán. Entenderán que sus vidas han sido discretas, amables y dulces como una caricia. Esto me parece precioso porque incluso una vida de mierda tiene cosas positivas. Tal vez al final de nuestras vidas veamos que hemos sido más felices de lo que pensábamos.
Suscríbete para seguir leyendo
- La tercera ola de calor del verano golpeará con fuerza Mallorca: estos serán los peores días y las zonas más afectadas
- Mallorca afronta un martes de calor extremo: aviso naranja y temperaturas de hasta 39 grados
- Clubes de jubilados de Palma al límite: 'Hemos pagado el alquiler del local de nuestro bolsillo
- EspaiSalut: Las quejas de usuarios y trabajadores de la nueva plataforma del IB-Salut se multiplican
- Cuando llegar a una cala es una aventura: el inaccesible tramo costero entre Portals y Son Caliu
- Palma celebra a lo grande el segundo Mundial de España
- M. Agnès Pons y Hannes Bachinger, impulsores del galardonado proyecto ‘Binimel’: «Cuidar de las abejas también significa hacerlo de todo el paisaje»
- Policías y guardias buscaron durante dos horas el cadáver de la víctima del atropello de Cala Mesquida, que estaba oculto bajo la garriga