Tomás Andújar profundiza en el exilio de Deseado Mercadal en el norte de África: "La memoria de esta gente se merece que se recupere"
El periodista publica el libro ilustrado 'Donde acaba el agua', en el que rescata la vida de este menorquín que sobrevivió en un campo de concentración en Argelia y la amplía con más hechos que afectaron a unos 10.000 republicanos españoles

Manu Mielniezuk

Tomás Andújar (Alicante, 1971) comenzó a interesarse por las historias humanas que hay detrás de la Guerra Civil española cuando descubrió que un tío abuelo suyo había estado en un campo de concentración muy cerca de su pueblo. Ahora, bastantes años después, ha publicado Donde acaba el agua. El exilio de Deseado Mercadal (Maó, 1911-2000), un libro ilustrado con fotografías históricas, editado por Dolmen, en el que recoge la vida de este menorquín, músico, periodista y militante socialista, que huyó de su tierra casi al final de la Guerra Civil y acabó en un campo de concentración en Argelia, pero que décadas después pudo regresar a su casa. Esta nueva publicación no trata solo de rescatar esta historia, que el propio Mercadal ya relató en unas memorias, sino de ampliarla, ponerla en contexto y explicar lo que vivieron varios miles de republicanos españoles en el norte de África. “Creo que la memoria de esta gente se merece que se recupere”, afirma Andújar, quien presentará el libro el próximo 3 de julio, a las 18.30 horas, en Agapea.
Andújar leyó Yo estuve en Kenadza: nueve años de exilio, las memorias que escribió Deseado Mercadal, lectura que para este periodista “es una fuente fundamental” sobre los campos de concentración en el norte de África. El menorquín huyó de su isla junto a su mujer e hijo a bordo del barco Carmen Picó en 1939, rumbo a Argel, pero al llegar allí, fueron rechazados y embarcados de nuevo hacia Francia. Separado de su familia, Deseado Mercadal protagonizó una fuga del campo de Argelès al que le habían enviado y acabó recluido en Argelia. Allí sobrevivió gracias a su faceta de músico. En 1948 pudo volver a España y años después regresó a Menorca, primero en 1955 para estrenar su zarzuela Es tresor d'Albranca, en el Teatro Principal de Maó, y ya definitivamente en 1965.
“Me parece una historia de supervivencia muy real, no en el sentido de la supervivencia dura de una persona que sufre circunstancias dramáticas, sino una capacidad de adaptación enorme y también de una capacidad de observación muy grande para cumplir ese propósito de contar lo que había vivido. Esta idea de que esto no puede caer en el olvido me parece muy importante y me parece que hoy en día sigue estando muy justificado, aunque esto nos parezca algo muy lejano”, comenta Andújar.
Una primera aproximación a Deseado
Su primera aproximación literaria a Deseado Mercadal fue a propuesta de su primo, el artista Daniel García Andújar, que preparaba un proyecto sobre el Mediterráneo y los exilios forzosos. Le pidió al periodista que escribiera un pequeño libro como parte de una pieza de la exposición Patente de corso. Fue a partir de ahí cuando el autor de Donde acaba el agua contactó con la familia Mercadal y vio que a través de la odisea del menorquín podía contar cómo fue el exilio de miles de republicanos en el norte de África en los campos de concentración franceses.
“Deseado Mercadal es un testigo privilegiado de unos hechos que a muchos les costaron la vida. ¿Qué tiene él de particular? Que es un hombre que tuvo claro que era su obligación recordar. Y, de alguna manera, yo intento alargar un poco esa vocación de recordar estos hechos”, señala Andújar sobre el protagonista de su libro. Por ello, comenta que esta publicación no quiere repetir lo que Mercadal ya había contado o resaltar lo más anecdótico y más atractivo, “sino ampliarlo y contar que, como él, hubo alrededor de 10.000 personas en campos de concentración en el norte de África, que había una red de unos 20 campos, algunos de ellos terribles”.
También incide en un hecho histórico y poco conocido. “De uno de esos campos de castigo donde murieron apaleados o muertos de hambre, pero de manera intencionada, una quincena de personas se hizo un juicio que fue uno de los primeros juicios de crímenes contra la humanidad que se hicieron en la Guerra Mundial, antes de Nuremberg”.
Tirando de su oficio, Tomás Andújar sigue la vida de Deseado Mercadal recopilando documentos y textos históricos a los que añade relatos novelados que le parecen significativos y que ha obtenido de su familia. “Estoy muy agradecido a la nieta, a Celeste Mercadal, que ha puesto a mi disposición todo el material gráfico, todos sus recuerdos, porque no todo está en la autobiografía del exilio que él escribió”, explica el periodista. Una de esas anécdotas tiene a Deseado como “protagonista en ausencia” y se remonta a cuando su mujer y su hijo, que ya habían regresado a Menorca, escuchan por la radio una retransmisión en directo de un concierto de una orquesta de Argel, que va a interpretar una pieza de Deseado. “Él les había avisado y ellos están alrededor de una radio, escuchando y recordando”, apunta Andújar.
La odisea de Mercadal y el exilio hoy
El exilio de Mercadal no está exento de peripecias, con fuga incluida, pero no es una historia “particularmente dramática. Él se define como una persona con suerte”, incide Andújar. “Ser músico fue parte de lo que le permitió sobrevivir en el campo de concentración donde estuvo, donde formó una orquestilla de lo más variopinta, con gente de varios países, para entretener a los trabajadores libres y a los que tenían acceso a la cantina del campo de Kenadza, que es un campo muy duro donde él estuvo. Le tocó hacer trabajos forzados durante un mes aproximadamente y luego tuvo la suerte de poder dedicarse a esto, a la música, allí, en ese entorno tan duro, lo que le salvó la vida, porque otros muchos sufrían mucha más hambre, muchas más penalidades que él”, ahonda el autor.
La odisea de Deseado Mercadal tiene mucha vigencia, remarca el periodista: “Tenemos el paralelismo de que ahora mismo hay gente huyendo de la guerra, que le pasa como a Deseado. El grupo con el que salió Deseado de Menorca va a Argel y les rechazan. Les hacen volver, en el mismo barco, a Francia, les meten en el campo de concentración de Argelès, al sureste de Francia, que es un campo de concentración donde llegó a haber, dicen, las cifras son difíciles porque no hay registros, unas 150.000 personas en una playa. Una playa enorme, con comida justa, sin ningún tipo de servicio, ni médico, ni sanitario. Él se fuga y tiene toda esa peripecia más de película, pero allí, aquello fue un moridero enorme, entonces creo que vale la pena contar, es la intención, contar todo eso a través de la vida de Deseado”.
El exilio de Mercadal en Argelia no es la única historia en la que ha indagado Andújar, que se ha implicado en el proyecto de exhumación de cuerpos en el norte de África. “Es verdad que testigos no quedan, pero historias por recuperar sí que quedan muchas todavía”, afirma.
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